martes, 30 de septiembre de 2008

Fé de Erratas

Como sabrán esto de los plagios están a la orden del día, en mi universidad los carteles referentes sobre citas bibliográficas siempre rondaban por cada facultad, aun teniendo esa advertencia tan mencionada muchos amigos míos tuvieron muchos problemas al momento de presentar sus trabajos puesto se copiaban de forma indiscriminada párrafos y párrafos de libros sin poner las particulares comillas,

Debo confesar que en algún momento robé una que otra línea a algún autor, hurte de manera indiscriminada ideas para que, con mis palabras, poner lo mismo y los primeros ciclos de mi paso por la universidad quedé empachado por comerme tantas comillas.

Ahora, después de tiempo, mi amigo Jason me reclama porque inconcientemente publiqué su video sin poner sus créditos. En realidad le doy toda la razón y este post es un mail reivindicador que pone de manifiesto que el video publicado hace unas semanas de nuestro viaje a Iquitos fue trabajo de él. Disculpa Jason, pero en realidad no encontré las comillas necesarias para ponerlas en el video.
Creo, Jason, tú tampoco encontraste las comillas para poner en tantas fotos que yo tomé y que pusiste en tu video.
Cosas de la vida hermano.




Les pongo nuevamente el video que colgue semanas atras, como te lo prometí querido amigo.

jueves, 25 de septiembre de 2008

en.... pa' nada...


A veces suelo creerme un tanto coqueto y seductor y cual hombre bala me lanzo a alguna chica, hablándole y tratando de tener una amena conversación. A veces este hombre bala suele ser invadido por el torpe hombrecillo que estaba en el colegio, que no podía hilvanar frases completas hacia una chica, que no sabia decir un te quiero y que sin mucho esfuerzo soltaba frases tontas.

Cuando me encontraba en su establecimiento, Diana, la administradora del lugar, me preguntaba que deseaba servirme, debo confesar que siempre he querido conversar más con ella y no limitarme a palabras como, que deseas servirte, muchas gracias, regresa pronto.
Ese día me preguntó lo mismo de todos los días que deseas servirte, saliendo del formato clásico le respondí, cual de todas esas ricas empanadas me recomiendas, me sugirió la de pollo con champiñones, yo mirándola fijamente le dije, bueno si tú me la recomiendas me la compro, ella sonrió y ordenó mi atención. Recuerdo que la conversación seguía fluida, yo preguntaba y le decía que vendría más seguido, hasta que se me ocurre pedir un dulce sabroso para llevar a casa y endulzarle la noche a mi madre.

Ahora fue ella que me atendió personalmente, una sabrosa milhojas de fresas era sacada del mostrador y envuelta para llevar, seguía cada movimiento de Diana mientras pensaba como diablos iba a agarrar la milhoja puesto que tenía mis manos ocupadas, una con la empanada, otra con un afiche promocional y cual malabarista sacaba dinero de mi billetera.

Cuando todo iba bien y provocaba mas de una sonrisa en Diana, ella me da el dulcecito y en mi afán de agarrarlo no me doy cuenta que mi empanada caída pedazo a pedazo por todo el mostrador, MALDITA SEA, mi cara de estupor y mi acto reflejo de agarrar el pollo que ya venia precipitándose fueron instantáneos, a pesar de mi esfuerzo gatuno sólo logré hacer más espectacular la caída del pollo ah claro y también los champiñones. Sentí una gota de sudor frió recorrer verticalmente por mis patillas, mi rostro lo sentí enrojecido mientras dibujaba una sonrisa de nerviosismo, varios opciones vinieron como flashes en mi cabeza, irme corriendo dejando la empanada regada por todos lados y sin pagar la milhojas ya envueltas, quitarle el trapo y ser yo quien limpie, envolverme la cara con el afiche promocional, etc. etc.… no hice ninguna de las anteriores sólo me quedé parado viendo como mi relleno de pollo con champiñones era cuestión de burla por parte de ella y la empleada que se había ganado con todo el pase, sin perder de vista el cliente que entraba en ese justo instante. Ella esbozo una sonrisa, mientras que la empleada ya estaba apunto de soltar la carcajada, sin más que decir sólo opté por mofarme de mi ridículo, diciéndole que el pollo de la empanada esta vivo y otras estupideces mas que no recuerdo.

Cuando acabaron de limpiar mi desastre, después de bromearme de la situación, me despedí de Diana. Caminando por las calles de la Molina recordé en cámara lenta la caída de la empanada rociando todo el pollo por el mostrador y como esta infeliz empanada puso fin a una conversación coquetona con una muy embarazosa situación.
Gráfica: Jorge Luis Aviles Salas. El sapito que estos dias saltó tan alto y tardó su regreso que hizo un tanto demorón este post, pero valió la pena.

lunes, 15 de septiembre de 2008

habla cachimbo ...


Cuando acabas el colegio los problemas que antes te parecían grandes se vuelven pequeños, ese antiguo arduo laborar por un once en un curso pesado lo ves tan fácil. Cuando acabas el colegio todo se vuelve mas difícil, te preguntas ¿ahora que hago?, lo primero que piensas es entrar a la universidad, sin saber quizás, que ese reto pueda ser tan pedregoso, como las pistas que ahora surcamos en un ir y venir por todo lima.

Lo que no hiciste en el colegio lo haces a mil por hora, estudiar, lo que no pensaste en el colegio lo haces mas de una vez, amanecerte. Me tocó estudiar todo un chupo gigantesco de cursos, que el teorema de Pitágoras, que la geometría del espacio, que Pizarro en su tercer viaje, que los Trece del Gallo, que la Cordillera Blanca, que el Seno y Coseno, que la maldita dinastía Borbónica, que Fernando VII, que el chaparro de Napoleón, que el pretérito pluscuamperfecto, que el movimiento rectilíneo uniformemente variado, que los conjuntos, que ¿si pedro tiene más edad que pablo y el doble de la de Juan cuantos años tiene la abuela?, que Unanumo y la Generación del 98.

Cuando ya lo crees todo estudiado para tu examen de admisión, el día anterior del mismo, te mueres por agarrar los libros y deseas seguir repasando porque sientes que se te pasó algún dato, pero te dicen, no, un día antes tienes que relajarte, pues bien haces lo que te dicen, descansas, por único día te tomas un descanso y en la noche junto a tu almohada te sigue viniendo toda la información que te devoraste, hasta que cierras los ojos con el miedo latente de quedarte dormido y perder tu primer examen de admisión, Te despiertas tempranísimo, tomas un desayuno Light que tu nerviosa madre te prepara, vas a la universidad que por primera vez te abre las puertas, llegas a tus sitio, tiene como cuatro lápices nº 2 (son cuatro para no perder tiempo tajando), caramelos de limón, que no se para que diablos sirven y tu borrador blanquito, nuevecito.

Te dan la cartilla y tiemblas, tienes temor y ansias, pero alzas tu primer lápiz y empiezas, después de unas tres horas con el culo adormecido (te das cuenta de eso después) entregas tu cartilla y el estrés mas grande comienza, la dura espera. Son sendas horas que todo pasa por tu cabeza, cada pregunta flota a tu alrededor, teniendo la certeza o la desdicha de haber contestado bien o mal.

Ya esta oscureciendo, llegas de nuevo a tu futura universidad y ves a cientos de muchachos apiñados a las rejas, te abres paso entre estos chicos desconocidos pero que pugnan por lo mismo que tu y ves tu apellido, que no esta con negrita, con un puntaje que no fue suficiente y que dice No Ingreso, te retiras de ese lugar alrededor de la algarabía de algunos, de cabello cortado en el piso y recibes un abrazo de consuelo y no logras más y te quiebras, lloras por todos esas horas de desvelo, de sacrificio. Después que tus ojos se quedan limpios de esas lágrimas, con la terquedad que te caracteriza, vuelves a esas malditas separatas, subrayadas con todo tipo de resaltador de color, vuelves a pegar en tus paredes de tu cuarto toda la historia universal y del Perú, a devorar teoremas y aprender formulas.

La universidad me negó la entrada dos veces, dos veces que fueron muy dolorosas, donde creí que mi esfuerzo se iba por el desagüe, pero cual fénix de las cenizas me levanté y cuando hice de Napoleón mi pata del alma, de Unamuno un chochera del barrio, de los Trece del Gallo mi equipo de fútbol y sus suplentes, de Pizarro mi compañero de clases, de la dinastía borbónica la dinastía domingónica, de los teoremas y formulas mi segundo lenguaje; llenaba con seguridad con mi lápiz nº 2 esos circulitos con las respuestas correctas. Al caer el alba, la universidad que creí mi enemiga, se convirtió en mi nueva casa. Ingresé.
La primera lección que me dio la universidad fue, el que persevera, alcanza.
Gráfica: Jorge Luis Aviles Salas. El sapito que por estos dias anduvo perdido saltando, supongo, de lugar en lugar.


estar en la universidad - rio - TAYTAS

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Del viaje a Iquitos

Del frio limeño nos traladamos en una hora aproximadamente a el calor sofocante de Iquitos. Días que nos dieron como resultado estas imagenes.




¿Volveremos?

jueves, 4 de septiembre de 2008

La primera salida.

Después de conocernos por muchos años y ser hasta la fecha los amigos más entrañables, era la primera vez que salíamos juntos fuera del barrio, a una noche de juerga total. Yo, disfruté de mi soltería, valga la redundancia, solo, junto a mi amigo barranquito logramos una dupla de solteros en la que decir No en una noche era poco probable. Sin embargo ellos aún seguían batallando en sus relaciones amorosas. Ellos se privaban de noche junto a mi y a Roberto, en pro de salvaguardar sus relaciones, no pisaban lugares impuros como discotecas y bares. Cuando me reunía con ellos nuestro espacio de actuación se limitaba a cuatro paredes que podía ser, mi casa o sus casas. Si bien esos momentos los disfrutábamos conversando de todo, a mi criterio era justo y necesario abrir la jaula para dejarnos salir.

Debido a circunstancias que sólo ellos saben, sus relaciones llegaron a su fin, por un lado el dolor y la no acepción de las cosas, por el otro la erradicación brutal de todo un pasado. Mis dos amigos eran dos polos opuestos, mientras que uno aún luchaba por ese duro paso de estar con alguien a aprender a estar solo, el otro dio un salto veloz, sepultando el pasado, que era eso mismo, pasado.

Ese día, conocimos un poquito más de cada uno, salimos del departamento y fuimos al Tizón, bar que ya calificamos como una casa. Llegamos y seguimos apiñados a la barra dejamos que el licor haga lo suyo, whisky, cerveza y Agua Sucia (Trago exclusivo del bar, que sirve si es que deseas borrar pasajes de una noche loca). Los ánimos se levantaban como espuma de cerveza vertida en vaso delgado, uno de mis, ahora solteros amigos Javier, casi le hablaba al oído a la chica que nos empezó a acompañar, Roberto en la barra en una provocativa charla con dos féminas, Toño mirando y analizando el panorama que tiempo después lo haría suyo y yos disfrutando de mi muy helada cerveza.

Después que Javier acabo el Agua sucia, se convirtió en el Broncano del Tizón, El Mike Tyson de la Barra, el Hércules de cada rincón. Cuando iba al algún lado nadie lo podía tocar porque se irritaba, así tres conatos de bronca entumecieron aquel jolgorio, no se porque, mi amigo, “el Broncano”, estuvo inmiscuido en tres broncas sin razón, ya pasado el accidente veía como estos tres chicos con los que mi amigo había tenido altercados, tocando la puerta del tizón buscando su retorno. Como les dije, el bar es como nuestra casa y era poco probable que a mi amigo lo botaran aun teniendo la culpa, Javier estaba en su cancha y tuvo las de ganar, es como cuando Boca Juniors juega en la Bombonera.

Después “El broncazo” se convirtió en un muñeco porfiado, que iba y venía de un lado a otro, recuerdo cuando lo agarré cruzando las pista sin saber su dirección, lo abracé y lleve al bar, quedando sentado y en coma etílico.

Mientras todo eso le ocurría a Javier, Toño se convertía en el Bond, en el James Bond del bar, El Brad Pit de barranco, el casanova de la noche. Cuando Roberto me llamó y me dijo que lo acompañara a él y a las dos señoritas que estaban ahí, fui acompañado de la botella de whisky y de Toño, dejando en jake a dos patas que entendieron la indirecta y desistieron en el batallar por la atención de estas damas. Las saludé y mientras conversaba con ellas entra en escena Toño, dejándome perplejo frente a su sagaz arremetida contra las niñas. Las miró, dio una sonrisa coquetona y me dijo:

T: Pero porque no presentas a tus amigas
Yo: (Porque recién las conozco, por ende no recuerdo su nombre)

Miré a las chicas y solo me alcanzo sonreírles y decirles que les presentaba a Toño, Toño Sonreía y se acercaba a dar el beso de saludo, pero este muchacho no dio solo un beso, sino dos, dos besos en cada mejillas, un total de cuatro besos, mientras que se fanfarroneaba diciéndoles que el era así, que le gustaba dar besos a la española y por eso hacia la diferencia, yo lo miraba sin entender que hacia, era mi mirada de confusión y de sarcasmo frente a tamaño suceso. Toño se convirtió en minutos y con varios tragos en un divo, se acercaba a las chicas y les conversaba sin reparo.

Avanzaba la noche y Toño seguía pululando en cada rincón del bar abordando sin bochorno a cuanta fémina se le presentara. Estando en la barra llamaba a Roberto para decirle que ya era hora de partir, él conversaba con Charo, muchacha DJ del bar, cuando sin pronosticarlo Toño entra en la escena y empieza a hacer bailes sinuosos a Charo, coqueteando con cada movimiento de cadera, él era un chico del Piso 14 (famoso night club para mujeres de Lima), haciendo todo un trabajo bailístico a Charo, que sin pedirlo tuvo por unos momentos un show propio. Después de este baile provocador y de nuestra perplejidad por lo que hacia Toño, se fue arrimando a una silla al costado de Javier, donde cayó muerto, apagó el motor que esa noche lo guiaba.

Después de unos minutos vemos como Javier y Toño dormían agarrados de la mano, imagen algo bochornosa para el bar, una imagen de pura amistad, dando el mensaje subliminar que en las buenas y en las malas, en la sobriedad y en la embriagues, siempre estarán juntos, aunque nosotros no nos agarramos de la mano como ellos, saben que también estaremos ahí para todo.

En la mañana despertamos en el departamento de Roberto y como era de esperarse, ninguno de los dos recordaba nada, refrescamos la memoria y los fhasback venían poco a poco. Acabamos esa jornada alimentándonos en un restaurat y riendo de las cosas que la noche nos deparó y, yo, habiendo conocido un poco más a mis amigos.
Gráfica: Jorge Luis Aviles Salas. Mi amigo, el sapito, que escribe estas lineas para ustedes.
El canchero: el q se tira sin casco con lentes, tranquilo porque esta en sus terrenos
El que retorna: con casco bien equipado regresando a su s canchas
El necio: el que no quiere soltarse por falta de voluntad


Tras esa puerta.wma - Mar de Copas

Canción de Mar de Copas que escuchamos antes de aquella salida.