sábado, 28 de junio de 2008

Con mucho swing

En algún momento todos tiene sus minutos de fama, minutos de glamour, minutos en los que crees eres una estrella, de seguro ustedes han tenido esos minutos, minutos que se recuerdan siempre.

Mi época estuvo marcada por la salsa juvenil., grupos como DLG, Adolescentes, marcaban la pauta de esa época, pero indiscutiblemente la que se llevó con creces los suspiros de toda la muchachada femenina fue Salserin. Debo confesar que junto a mi grupo de amigos salserin marco un antes y después en nuestra adolescencia, ahora ya pasados diez años aún seguimos escuchando esas letras y melodías que nos remontan a amores y desamores escolares.

Nuestra popularidad dentro del Patrocinio San José (colegio de mujeres que siempre se relacionó con el mío) se acrecentó vertiginosamente al igual que la fama de estos muchachos salseros, el motivo principal, uno de los integrantes era el vivo retrato de un amigo de mi promoción, las muchachas de dicho colegio se alocaban cuando mi amigo pisaba los patios de su colegio, claro, cuando teníamos ese privilegio de pisarlo porque la mayoría de veces éramos expulsados indiscutiblemente por monjas aguafiestas que no entendían nada de amistad, juegos y amoríos juveniles.

La iglesia de mi colegio cada año organizaba una kermese, kermese que era amenizada con actuaciones de los grupos, tanto bíblicos como juveniles. Chicos que cantaban, otro tanto que bailaba, actuaciones y todo la parafernalia propia de estos eventitos. Mi desganado grupo de amigos nunca se inmiscuyó en este tema, nunca nos fue una opción participar, nunca se nos ocurrió preparar un número, pero sin embargo, ese año motivados por la fiebre salsera lo hicimos. El número: bailar dos temas de nuestro grupo referente, Salserin. (De Sol a Sol y Bebe Salsero)

La preparación fue ardua, en mi casa y en la casa de otro amigo ensayábamos los pasos que ese día brindaríamos a toda la concurrencia. El disco iba y venia, el track uno se repetía y repetía, los videos eran retrocedidos una y otra vez, los pasos eran estudiados al detalles hasta que la imitación salga perfecta.

Mientras ensayábamos se propagaba la noticia dentro de las aulas tanto de nuestro colegio como del colegio vecino, el pasar del minutero era sinónimo de más oídos acechados con la noticia de nuestra presentación en público; cada una de las chicas que veían en mi amigo a su ídolo salsero, perfeccionaban el sueño de verlo en un escenario cantando o mas bien, moviendo la boca imitando cantar.

Debido a que era el más pequeño de todo mi grupo de amigos y tenía el aspecto de un chiquillo de kinder fui escogido a dedo por esa tira de dictadores para representar al muy simpático y carismático Bebé Salsero, definitivamente mi negativa no se hizo esperar pero apabullado por los comentarios de mis sátrapas amigos dije que lo pensaría.

Ya estando a unos minutos por salir y con todo un grupo considerables de muchachas esperándonos, decidí, absorbido por el pánico, no representar el personaje que me asignaron, personaje que caía en mí por su propio peso, cambié roles con mi otro amigo que era un poco mas alto, tenia ojeras de muerto, que ya tenía pelos de barba saliéndole por la cara y tenía la fama, dentro de las chicas, de no ser para nada un Bebé.

Salimos y ocurrió algo impensando, las chicas se abalanzaron hacia nosotros, el loquerío fue increíble, recuerdo gritos, besos, piropos, obviamente mi amigo (que encontraba gran parecido al cantante) se llevó casi todos esos suspiros, las chicas trataban de tocarlo, se acercaban a besarlo, mientras que él era frenéticamente custodiado por la que en ese entonces era su enamorada. Nosotros no nos quedamos atrás, en este trueque de afectos por parte de estas señoritas, también nos miraban, gritaban, saludaban y besaban; recuerdo que a mis manos llegó un colet, exclusivo instrumentos femenino y sin saber que hacer lo cogí, miro al publico y me dijeron que tenia que devolverlo pero antes darle un beso, sintiéndome estúpidamente ridículo besé el colet y lo arrojé a la fémina que me había lanzado tan preciado accesorio.

Después de todo el alboroto ocasionado con estos dos temas, el fiel público que ya nos seguía pedía una canción más, obviamente los organizadores no nos dejaron salir porque ya no querían repetir el trabajo que les costó poner orden en esa presentación y de seguro los curas que dormían placenteramente ya no querían escuchar el grito de estas chiquillas por ver a cinco flacuchentos personajes mover sus caderas.

En verdad cuando recuerdo esos pasajes esbozo una sonrisa, me sentí estrella, un Latin Amarican Idol, un verdadero Salserin, creo que fue la última actuación que hice hasta el día de hoy y creo que fue una buena bienvenida como también despedida de las tarimas, salimos rodeados de aplausos gritos y mucha vergüenza.

Cuando escucho las canciones de ese grupo juvenil siempre recuerdo mis amores escolares, esos pasajes en la actuación y lo más curioso de todo es que después de tantos años, aún recuerdo a la perfeccion cada uno de los pasos que hice ese día en el escenario.


de sol a sol - salserin

domingo, 22 de junio de 2008

Corazón blanco y azul.


A veces muchos preguntan porqué eres de tal o cual equipo de fútbol, de donde sacaste esa simpatía por aquel equipo o porque gritas tan efervescentemente los goles de esa camiseta. Muchos dicen no sé, otros porque es un sentimiento y muchos porque sólo les implantaron en la mente desde pequeños esa mentalidad de ser de un equipo y bastó para que el resto de su vida sigan ese camino.

Por mi parte, salvo mi papá, mi familia no es nada apegada al fútbol y yo creo que heredé de mi viejo ese gusto por este mágico deporte. Al contrario de muchos papás, el mío nunca me incentivó el ser de un equipo de la profesional, jamás me indujo mínimamente para que mi simpatía se tiña de algún color de alguna camiseta. Él es hincha del Ricardo Palma, otrora equipo famoso de mi cuadra y por el que jugué partidos juveniles.

Cuando me preguntan de qué equipo soy, muchos dan por sentado que soy de Universitario, debido a que vivo en Breña, barrio muy identificado con ese equipo, puesto que el antiguo estadio crema está en mi distrito, aunque ahora ya no es lo que era antes, la influencia de ese estadio sigue siendo la misma, mucha gente a su alrededor se sigue vistiendo de crema. Por el contrario de lo que creen todos, soy de Alianza Lima. ¿Por que?

En el año 1987 cuando tenía 6 años y me levantaba muy temprano para ir al colegio, recuerdo muy claramente haberme parado en la puerta de mi cuarto, ver a mi mamá horrorizada, mi papá pegado a la radio y mis hermanos al televisor, no entendía lo que pasaba, escuchaba a un comentarista en la radio a todo volumen hablando con una congoja tremenda, me dijeron que el equipo de Alianza había tenido un accidente, aún no sabía que era Alianza y tampoco la magnitud del accidente, de hecho me asusté por la cara de toda mi familia y la conmoción que esto conllevó. No le di mucha importancia a la noticia, después de este pasaje mañanero ya no recuerdo nada más hasta un siguiente punto.

Ese mismo día abría la puerta de mi casa y veía a mucha gente en las pistas de mi cuadra, nunca había visto tanta gente en mi barrio, se me hacia extraño. De la mano de mi mamá caminaba pegado a la pared siguiendo los pasos de la multitud. Seguí caminando y cuando me abrí paso vi un ataúd revestido con los colores blanco y azul, colores que jamás se me borraron de la mente desde ese día. Vi como cargaban en hombro el cajón de uno de los muchachos que murió en el accidente del focker, era un joven amigo del barrio que vivía en mi cuadra, José Vergara. Fue a Pucallpa acompañando a la delegación de alianza como barrista, era un hincha acérrimo, que iba al estadio constantemente y siempre apoyaba al equipo, esa fue la tarde que salio del barrio con camiseta en mano y que nunca más volvió a pisar nuestras pistas.
Recuerdos que nunca se te borran de la cabeza, después de mas de veinte años lo recuerdo como si fuera ayer, un mar de gente acompañando a Pepe, revestido con una banderola blanquiazul en su ataúd.

Ese fue un determinante, esa imagen se impregnó en mi corazón y mi mente, desde ese día decidí seguir esos colores, decidí seguirlos como ese día con mis pequeños pasos seguí a mi amigo.
Foto: útima foto de mi amigo con el quipo de Alianza. Sentado de polo blanco.

miércoles, 18 de junio de 2008

Sin salida

No existe el no involucrarse, las palabras mágicas Sin Compromiso son tan vacías y huecos como el hondo del cañón del Colca. Se pierden, se diluyen, muy diferente son las aventurillas nocturna en donde el involucrarte sólo significa cuestiones de segundos en donde quizás luego de un momento ya no sepas más de la que fue tu acompañante. A veces por azares del destino ese encuentro de una noche, se vuelve un encuentro de día, de tardes y atardeceres y absurdamente sigues tratando de mantener la etiqueta de SIN COMPROMISO, sin darte cuenta que eso es algo insostenible.

El frecuentar a alguien ya te lleva a un compromiso, quizás cumplas las reglas antes mencionadas, nada de llamadas, nada de mensajes y nada de posturas cursis de enamorados, pero sin embargo el tiempo que llevan juntos como que te cubre de un derecho tácito, que sin decirlo llegan a pensarlo.

Trato de no pensar en el hecho mismo de sentir ese derecho, siempre supe bien la postura que adopté, sin embargo caí en los mismos pequeños grandes detalles, largas e inmensas llamadas nocturnas, mensajes de textos y las posturas cursis, el entrelazar los dedos y el tenerla recostada en mis brazos. Debo confesar que me sentí excelente junto a ella, escabullidos y escondidos del mundo, la tenía conmigo sin un tiempo ni hora, mi corazón irremediablemente latía a mil, mientras que mis labios rozaban su suave rostro. Aunque nuestros encuentros se restringían con los días, no sabría descifrar ese enigmático placer que me llevaba a ella. Sin saberlo y sin pensarlo, los te quieros se arriesgaron a salir, tanto por parte mía como por la de ella.

Ahogados, casi en este éxtasis, ella declaro seguir su vida y yo la mía, dejando abierto esa chispa de posibilidad de algún día poder abrazarla con la cruda sinceridad de un enamorado. Sin pensarlo y sin quererlo nos involucramos, hicimos un compromiso implícito que sabíamos no podíamos seguir.


DUELE VERTE - RICARDO MONTANER ARJONA Y FRANCO DE VITA

domingo, 15 de junio de 2008

Feliz día viejo.

Estando en primaria gané un concurso de dibujo impulsado por un colegio en mi distrito, cuando me dijeron que había ganado junto con otros amigos de mi salón, me sentí muy contento. Nos invitaban a recibir nuestro premios acompañados de nuestros papás, la cara se me cuadriculó cuando leí eso, puesto que la relación con mi padre no era como la que mis amigos tenían con los suyos, era un tanto lejana, a mi padre lo veía como el señor de la casa a quien nunca le daba tanta confianza y había que tratarlo con el sumo de los respetos. Creo que nunca le llegué a contarle de dicho premio, recuerdo que fui solo a recibirlo junto a los demás papás. A veces de niño no entendí el poco acercamiento que tenía con mi padre, a diferencia de mis amigos, mi papá nunca iba a las actuaciones, a las reuniones, ni jugaba fulbito en el equipo de papás de mi salón de primaria, sin embargo, de niño me alegraba verlo cuando me iba a recoger del colegio, el que fuera a recogerme era un paso asegurado por la pastelería y devorar el bocado que me compraría, me gustaba mucho esos momentos.

Debe ser por tu edad o porque fui el último de mis hermanos que nuestros mundos se encontraban muy alejados, yo creaba mi mundo y siempre toda su vida me parecía una incógnita. Recuerdo las visitas que hacia a su trabajo, ver su escritorio, como se desenvolvía dentro de su oficina mientras que yo lo esperaba para que se de un tiempo y fueramos a la cafetería de la universidad y me invitara lo que quisiera, nos sentábamos juntos respirando un aire tranquilizador en las primeras incursiones que hice a la universidad que años después me acogería como alumno.

Conforme crecí el abismo que había entre los dos se fue diluyendo, cuando entré a la universidad y lo tenía muchos más cerca, compartimos más momentos juntos, los huecos que dejaba entre curso y curso era un perfecto aliciente para ir a visitarlo en su departamento, me acogía con una alegría grande, la cafetería de Letras fue testigo de múltiples almuerzos con mi viejo, él caminaba orgulloso junto a mí y me presentaba a sus amigos de la universidad con los que también compartimos esas tardes.
Tuve un sentimiento encontrado cuando llegó el día de su jubilación, por una parte me alegré porque sabía que ahora él descansaría de tanto trabajo arduo que tuvo, trabajo arduo para sacar adelante a mis tres hermanos y a mi, y por otro lado sentía mucha congoja porque ya no estaría conmigo en ese poco tiempo que me quedaba como alumno, ya no podría visitarlo en las tardes, ni tendríamos nuestros almuerzos acostumbrados.

Cuando acabe mis estudios, lo abracé le besé la calva y le dije, gracias pá, y me negó con la cabeza, esto lo has hecho por ti mismo yo sólo estoy para apoyarte en todo, igual le di las gracias porque se lo merecía.

Cuando estuve más grande descubrí muchas cosas de mi papá que me hicieron pensar, que aunque fui el último suspiro, la cerecita de la familia, el Benjamín, soy el que más me parezco a él. Cuando veía a los papás de mi salón jugar fútbol y no estaba el mío, pensaba que mi viejo no sabía pero ni parar un balón, pero era todo lo contrario, mi viejo paró mucho mas balones que todos juntos, fue uno de los mejores arqueros que hubo, el me comentaba sus historias cuando nos tomábamos unas cervezas y me parecían increíbles. Debo confesar que algunas no las creí, pero un día, cuando fui a comprar tres cervezas para degustar con mis amigos, un señor le dijo al otro, él es el hijo de Domínguez, aquel señor cuando pronunciaron mi apellido se paro cual resorte y me dio la mano diciéndome, tu papá es el mejor arquero que he visto, luego de eso me invitó un vaso salud. Me pareció alucinante, mi viejo hizo historia. Tantas historias que ahora ya se de mi papá que de niño no tenia la más remota idea, me hacen saber que mi papá vivió una juventud excelente, que no se arrepiente de cada paso que dio y nos quiere horrores dios me ha dado unos hijos maravillosos, emocionado decía el día de su cumpleaños.

Ahora él esta en la casa, siempre que llegó del trabajo me recibe y me pregunta como me fue y disfruto al máximo cuando después de todo el tiempo que el me invitaba a comer, ahora ser yo quien le diga papá vamos a comer algo yo invito, mi viejo se emociona o darle alguna propina caletona para que haga sus apuestas en el hipódromo.

Al igual que él juego fútbol, no tan bien pero lo hago; al igual que él fui acolito, ayudando al cura en las mismas; al igual que él se hacer un buen ceviche (de tanto verlo aprendí); al igual que el tengo un carácter alegre y tranquilo, no soy tan renegón (eso lo sacó mi hermano) y por último, desafortunadamente para mí, creo que al igual que él también me quedaré calvo, dios no lo quiera.

Gracias viejo por todo lo que me has dado siempre, por todo el cariño incondicional y por formarnos con tantos valores que siempre serán importantes. FELIZ DIA VIEJO. FELIZ DIA DON MOISES.

Avisos Parroquiales: Un saludo a todos los papás que pasen por este blog. A los papás que conozco, a los papás de mi promoción del colegio, a los papás de mi familia, a los papás que son mis amigos y no veo mucho; disfruten su día que se lo merecen, son el pilar de todos nuestros éxitos.

En la primera foto, mi papá esta en el grupo de los que están parados, el que tiene su camiseta de color diferente, es decir, el arquero.


Mi Querido Viejo - Danny Rivera

lunes, 9 de junio de 2008

El último adios.

Aún estaba enamorado de ella, a pesar que nuestro rompimiento ya tenía un tiempo, aún la necesitaba a mi lado, el bullicio del bar y la gente que iba y venia parecía detenerse y su recuerdo venia a mi mente, su voz aún la tenía susurrando mi odio y sólo quise llamarla, aún no creía que pudiera haberme olvidado tan rápido, solo pensaba que estaba confundida y que todo se arreglaría pronto, que me buscaría y que todo sería como antes. Que aquel chico que conoció se volvería como algo pasajero y que el estar acá volvería a crear la magia que alguna vez tuvimos.

La llamé, al igual que yo, ella estaba en una fiesta y los indicios del alcohol de la noche nos habían jugado una mala pasada. Conversamos de todo, me dijo que a veces se le hacia difícil poder olvidar muchas cosas de las que pasamos, le dije que aún la extrañaba mucho, que siempre pensaba en ella y que la seguía queriendo. Cuando acabé de desnudar mi amor y dejar al descubierto el monólogo de mi corazón, escuché un silencio del otro lado, un sollozo de llanto, quise acabar ese silencio preguntando lo que nunca debí preguntar, sin embargo lo hice, lo hice porque necesitaba saber si aún me quería como yo, si aún soñaba conmigo en las noches. Cuando escuché su respuesta, mi corazón se rompió en mil pedazos, mis sueños se desvanecieron, mi ilusión futurista junto a ella se desaparecía en el horizonte dando pasos tan grandes como el universo, el auricular de mi celular reproducía cada palabra de su respuesta, Raúl, quiero a otro chico.

Cuando escuche sus palabras, mis ojos se humedecieron, fue muy fuerte, muy duro, no debí forzar la situación ni hacerme escuchar eso, aún no estaba preparado para escuchar a la chica que amaba decir que quería a otro. Fue un dolor muy grande, la llamada acabó y me quede mirando el bar que me acogía esas noches, ahora con menos gente y la soledad de un amor que me abrazaba. Ella, la chica que conocí de forma inesperada, con la que viví momentos inolvidables, la que me acariciaba mi rostro en momentos románticos, la que me ofrecía su regazo para apoyarme y mirar sus ojos que me embrujaban, ella ya no estaba, se había ido de mi lado, con esa llamada puse fin a ese amor que me había vuelto loco, esas fueron las ultimas lagrimas, lagrimas de adiós a un amor casi perfecto.


God Only Knows - The Beach Boys



Capítulo 57 Corazón Roto. Capítulo que me remontó a mi momento crucial. Un gran capítulo, la separación de los buses es muy buena, un simil perfecto con el momento.

jueves, 5 de junio de 2008

Horas lejanas de cine

Cuando estas inmiscuido en una relación amorosa, hay actividades básicas que sueles hacer con tu pareja, actividades que son ineludibles, actividades que cobran sentido diferente cuando el/ella esta a tu lado.

Una de las muchas actividades que disfrutas cuando estas con alguien es el ir al Cine, los vacíos de tardes y noches de no saber que hacer se reemplaza perfectamente con una visita a las salas de los diversos multicines que colman nuestra capital.

Llegas a verte casi todas las películas que están en cartelera, por ahí que vas a uno que otro estreno, te devoras las películas nominadas al Oscar para que el día de la premiación seas todo un capo en argumentos y tramas. Disfrutas el poder comer canchita teniéndola abrazada, te gusta que te den canchita en la boca y también te sientes bien y la engríes haciendo lo mismo. Te gusta como te aprieta tu mano o se acurruca a tu lado en alguna película de suspenso o intercambian alguna que otra broma cuando ven reflejada parte de su relación en la pantalla gigante, cuando hacen comentarios o bromas en algunos momentos mientras ambos se recuestan uno en el otro. Los minutos que estas sentado viendo alguna película se te hace perfecto y hasta crees ser parte de la misma ficción que ves proyectada, porque no crees tanta magia existente.

Al finalizar la película, salen y hablan sobre ella, ambos dan su opinión e intercambian puntos de vista, esos eran momentos exquisitos para mi, momentos que a veces extraños, poder hablar de una película, si es buena o mala, o quizás salir afligidos por el conmovedor final. Quisiera volver a tener esos momentos post y prep función cinéfila con novia, cuando las funciones de cine eran mas cercanas y mas amigables.

Cuando estás solo, esas vueltas al cine se hacen más escasas, ya no recurres tanto a las salas y las películas nominadas al Oscar te suelen ser muy extrañas, nunca antes escuchadas; tus estrenos se pasan raudos sin tener la posibilidad de poder verlos. Si bien puedes ir al cine acompañado, no puedes desprenderte de esa carga que tiene invitar a alguien, una carga que significara quizás el pensamiento que quieres algo más, que quizás están dando los primeros pasos para un futuro amorío o pensamientos que pueden volar a mil, cuando lo único que deseas es ver una película.

He ido solo al cine y lo disfrute mucho, disfrute el sonido digital envolvente, de la comodidad de una butacas ergonómicas, de lo impactante de una pantalla curva, me sumergí en la película al máximo, me encanto ese espacio en el que disfrute mucho de la película y me sentí extraño cuando al salir de la sala no tuve con quien comentarla, creo que eso me frena cuando quiero ir a ver una película solo, el silencio existente después de acabada la función.

Ahora ya llevando un tiempo solo, mi estante de Dvds se incrementó en demasía, el no ir al cine me hace ver DVDs por doquier, aunque aún sigo con mi terquedad de no comprar DVDs piratas de películas aún en cartelera, quizás en algún momento sucumba a ello o quizás vuelva a ser asiduo concurrente a las salas que algún día me acogieron.