miércoles, 26 de marzo de 2008

Amores ocultos.

Refino mi modo de hablar y quedo impávido cuando tomas mi mano de una manera disimulada. Me veo como idiota fingiendo que eres mi amiga, cuando refugiados en lo oscuridad de mi auto tomas mi rostro y lo acaricias, me susurras al oído que me quieres y te digo, que todo el día sólo pienso en ti.
A veces voy preso de la desesperación, cuando te veo y sin embargo finjo no hacerlo. ¿Qué me gustó de ti? Tu modo de hablar, ese modo sueva y delicado de hablar, de decir cada cosa, palabras que me hechizan sin un antídoto especial. La forma como me miras fijamente por las noches y tu disimulada mirada cuando el sol se oculta.

A veces veo tonto nuestro fingir, veo lejano el poder tener tus dedos entrelazados a los míos, el poder besarte sin miedo alguno, en alguna esquina de nuestras recorridas calles miraflorinas. Mirar juntos el horizonte marino teniéndote abrazada y besando tu mejilla. El tiempo sigue corriendo y el reloj sigue pensando en unirnos, cada ida y vuelta del minutero confirma lo cautivado que me tienes.

No tenemos un día, no tenemos un mes, ni un año, no tenemos un momento especifico para celebrar, pero no es necesario, porque ya el tiempo muere cuando me abrazas, Tomé ese primer beso como el día en que comenzó nuestro idilio, el día en que mi vida cambió y el día donde creí, por eso lo adorné con pétalos de rosas, pétalos que me acompañaban a decirte un TE AMO.

sábado, 22 de marzo de 2008

Mi Promoción x tres


Son pequeños pasajes de recuerdos de mi promoción del colegio y que forman parte de nuestro álbun de anecdotas.


1.- Era tercero de secundaria y teníamos la sana costumbre de mandar por los cielos todo tipo de útiles escolares que no estén custodiadas por sus dueños, el porqué lo hacíamos, nunca lo sabré. Al llegar de nuestra acostumbrada liturgia, corríamos a mil con tal de llegar rápido al salón y cuidar tus pertenencias. Ese día mi amigo se olvidó de eso y se quedó ayudando a arreglar las cosas de la misa. Grave error, cuando se dio cuenta lo que estaba haciendo y corrió rápido al salón. Nosotros ya nos habíamos apoderado de su mochila y sus cuadernos volaban a diestra y siniestra por el salón, hasta que agarramos el libro de ingles, que lo tenía en tan mal estado que sus hojas ya se salían. Al momento que surcó los aires, todas las hojas salieron despedidas por todo el salón. Fue inspirador, todo el salón se fundía con el vaivén de las hojas cuando caían. Al momento que se asomó por la puerta vio como todas las hojas de su libro caían despacio al piso. Ya con una sonrisa de resignación empezó a recoger cada hoja, armando lentamente su libro. Conmovidos por el suceso, le pasábamos la voz con un poco de burla, Coco acá esta la 19, Acá tengo la 82.


2.- Avanzada la noche, algunos amigos míos seguían bailando en aquel quinceañero, uno de nosotros decidió ir a descansar, en realidad decidimos que vaya a descansar, lo apremiante de la madrugada y lo extenuante de la noche había hecho mella en él. Una señora dadivosa tía de un amigo mío, al ver a mi amigo tan extenuado, pasado de copas y en estado catastrófico ofreció su carro para que él pudiera descansar. Lo llevamos a la parte posterior del vehículo y lo dejamos ahí. Después de bailar a más no poder la fiesta llegó a su fin, la clásica señal ineludible que te están botando, cuando poco a poco el volumen de la música va bajando nos hacia presagiar el fin. La señora dadivosa se acercó a nosotros y nos pidió que sacáramos a nuestro amigo de su carro, hijo ya saca a tu amiguito de mi carro que ya me voy. Infructuoso fue nuestro intento pues mi amigo no se movía, hasta que la señora en el afán de ayudar, entra y lo empieza a mover diciéndole. Hijito, hijito, despierta. Que habrá estado soñando mi amigo, quizás que ya tenía carro y era un súper empresario, que despertó y me dijo, oe saca a esta vieja de mi carro ya, y ya vamosnos a la casa, la señora con voz mas enérgica me dijo. YA, SÁCALO DEL CARRO.


3.- Es como si marcara su territorio, pero ahora dejar dormir a mi amigo después de tomar unas cervezas es peligroso. Después de un matrimonio alucinante fuimos a descansar, nos esperaban en la casa donde dormiríamos, llegando a ella seguían celebrando el acontecimiento, en su terquedad no entendió que ya estaba mal y que era preferible dormir, sin embargo su débil y pobre cuerpo siguió recibiendo licor. Nos dirigimos a dormir, mientras que sus desorbitados ojos nos despedían y seguía tomando. No nos dimos cuenta a que hora llego a dormir, solo nos despertamos a ver como se levantaba de la cama totalmente sonámbulo y empezó a alucinar como la cama era su baño y parado al pie de ella empezó a mixionar descaradamente. Le gritamos, pero él seguía sumido en su subreal mundo, con los ojos cerrados y con una sonrisa en sus labios. Cuando tratábamos de decirle el gran desastre que estaba haciendo, nos mandaba a callar, siempre con los ojos cerrados.
Cuando despertó le enseñamos su desastre y nos reíamos de su cara de estupor. Con ello descubrimos quien fue el infractor que había ocasionado daños similares en otras residencias. Múltiples chapas le cayeron a mi amigo, que creo ya se le ha quitado esa mala costumbre.


Promoción San Pablo Miki 98

lunes, 17 de marzo de 2008

Costumbre.



Una de esas rarezas que me gusta escuchar. Una canción que debí poner en algún antiguo post pero que en aquellos tiempos no hallé. Ahora ya instalado en mi lista de preferidas, la cuelgo acá para que la disfruten.

jueves, 13 de marzo de 2008

Leyes de la amistad

Hay ciertas reglas que debes cumplir, reglas que aunque no te las dicen ni las tienes escritas, se reproducen tácitamente en tu mente y que por más al límite que estés no debes transgredir.
En mi mente hay reglas tácitas que si bien son mías, creo que muchos de mis amigos comparten y también las hacen suyas.

1. Nunca con la hermana de un amigo
2. No enredarse con las ex de tus amigos.
3. No desearás a la mujer de tu amigo


Estos son algunas de las reglas que vienen a mi mente. Puede que alguna de estas tenga modificatorias de acuerdo a la situación, pero se deben cumplir.

La primera y muy importante es no ver a la hermana de tu prójimo más cercano como mujer, porque puedes romper la relación que has sembrado por años y se cambiaría el abrazo de hermano por el de cuñado amargado. El amigo no puede verte como alguien de su familia, porque como es tu amigo sabe cada detalle de tu vida, cada movida impropia, cada pendejadita que hiciste junto a él, y piensa y le da vueltas a la cabeza que eso mismo podrías hacerle a su hermanita y le revienta que puedes intentar algo con ella. Nunca vi a las hermanas de mis amigos, que si bien algunas son muy simpáticas y las fastidiamos a más no poder, no hubo un coqueteo oficial ni un afán con todas las de ley.

El segundo, pero no menos importante, es un enredo tremendo, si bien la chica a la que le pones el ojo ya no tiene ninguna relación, forma parte del pasado de tu amigo, pasado doloso, en donde él te dijo que aún la recordaba y tú lo apoyabas para que deje ir su recuerdo. Luego de muchos años te la cruzas y da la casualidad que tienen una química extraña. Te pones entra la espada y la pared, la imagen de ella parece llamarte y sus curvas sinuosas parecen enloquecerte, mientras la culpabilidad de estar con ella te hace ver el rostro de tu amigo en el aire de la noche con una mirada de pocos amigos.

Caí en ese dilema en algún momento, la vi después de muchos años y me miraba haciendo revivir en mí esos gusto juveniles que siempre tuve hacia ella, en esas épocas ella era enamorada de mi amigo, pero ya en este tiempo estaba tan libre como mexicano después de cruzar el rio, tan libre como cubano en USA. De verdad quería estar a solas con ella como no lo hice en mi pasado colegial, pero el pasado de mi amigo y ella pudo sortear esos deseos y opté por dejar pasar el momento. Si bien ahí no hice nada, debo confesar que en otro tiempo infringí esa ley, la infringí, la viole fragantemente, si bien el recuerdo y remordimiento de las primeras veces estuvieron presentes, se diluyeron con el tiempo. Si bien no era el amigo cercano de toda la vida, eso no quita la amistad que hubo, y no puedo dejar de considerar una falta de la cual no me arrepiento.

Tercero y último, pero con unos grados mayores de importancia, nunca debes desear a la enamorada o a la chica que esta saliendo con tu amigo, por más guapa que este no debes hacerlo. Que en tu mente retumba la siguiente frase, la chica de tu amigo tiene bigotes. Hay situaciones que se vuelven incontrolables en los que se que se apoderan de tí. la noche, el ambiente disco, la chica que viene hacia tí y la imagen de tu buen amigo se diluye. Noche en que te dejas llevar sin importar el día siguiente. Luego cuando ves el sol posarse en tu rostro te das cuenta la estupidez tan grande que hiciste y te arrepientes de todo, de la noche, el ambiente disco, la chica que vino hacia tí, chica prohibida a la cual ahora miras de otro modo al igual que tu amigo.

Pude vivir esto del otro lado, la otra cara de la moneda, cuando estando con mi amigo y ella matando esa noche llena de diversión y full tragos, yo acostado en su regazo dándole besos que se diluían cuando la luz de la mañana me vencían y con mi amigo como mi acompañante de primera fila deje llevarme por el sueño, me dormir junto a ella, acariciando sus manos y su cuerpo, dejándome seducir por ese suave acariciar de mis cabellos y mi rostro, era todo perfecto.

A los dos días mi amigo me contó lo sucedido después que mi ojo izquierdo se cerró irremediablemente y caí en un profundo sueño. Él saltó de la primera fila para inmiscuirse en la tarima y en la obra teatral que yo había formado junto a ella, seducido por lo avanzado de la noche y por mi poco sentido de la realidad la besó sin remedio y sin medir esas consecuencias que de seguro les fueron carcomiendo el cerebro esos días, tanto así como para tenerlo parado frente a mí contándome lo sucedido.

Me desilusioné un tanto de ella, pero no era nadie para reclamarle ni decirle que me había fastidiado, ella era libre de hacer lo que quería, una libertad que ambos nos habíamos proporcionado, pero hay libertades que tienen limites y hacer eso creo que hubiera sido uno de los míos. No sucumbí en la tristeza ni nada por el estilo, solo dejé ir ese pasaje diciéndome que son cosas que irremediablemente pasan sólo en este mundo. Los días siguientes no pude dejar de verla, pero sólo podía verla como mi presente, un presente bello y hermoso, seductor y atractivo, pero sin acercarse a un futuro. Mi amigo sigue siendo mi amigo, pero quizás el recelo de esa noche seguirá y la confianza abundante no creo que sigan siendo la misma.

sábado, 8 de marzo de 2008

Días de sol. Parte 2

Sabía que tenía enamorado, pero eso no me impedía a que me arrodillara frente a su hermosura. Nos quedamos hasta que el alba nos saludó. Las calles de Puerto Viejo nos vieron salir a altas horas a buscar cigarros y el malecón fue testigo de unos puchos a la orilla del mar, pensando en la vida y en lo irónico de tenerla tan cerca y a la vez tan lejos.

Al salir de mi cuarto, me dieron la bienvenida los rayos fuertes de un sol apremiante e imágenes que si bien me preparé mentalmente para tenerlas aún no las podía asimilar. Estaba ella junto a su enamorado, que no hablaba, que se reía con ella y que hacían notar su amor perdido.

Actué de la mejor manera, creo. De lo más fresco, de lo más natural, obviamente ella no me podía mirar y yo soltaba miradas esporádicas y recontra caletonas hacia ella. No se si todo el tiempo que la conocí hice notar mi gusto desenfrenado hacia ella, o si era por alguna otra razón, que cuando nos hallábamos todos cerca, notaba un ambiente que se enrarecía, quizás sea solo mi impresión o mi mordaz sueño que ella, al igual que yo, no podía mirarme, porque hubo un nose qué, que nunca sabremos que fue.

Fue el momento donde más quise ser el pata que no hablaba, es decir su enamorado, cuando ya estando en la arena fueron al mar, los vi jugando, riendo, divirtiéndose, y yo solitario con mi pucho quise tomar por algún momento su lugar. Después de que mi tonto sueño se desvaneció, y mi sonrisa se hizo notar, se rompió la burbuja soñadora cuando me avisaron que ya nos iríamos, me levanté y empecé a acomodar las cosas.

A la hora de almuerzo que fue casi cena, ella estuvo haciendo ceviche, debo reconocer que le salió regularon, me acerqué cuando ella cocinaba y no me importó la mirada inquietante de su enamorado que parecían vigilarme, y bromeé con ella, su voz ronquita me hablaba y sentí aquel perfume que muchas veces en las mañana me había inquietado.

Luego del almuerzo, la noche nos hizo visitar el mar y esperaba la hora que su novio se vaya. Él, en uno de los pocos y rescatables momentos que habló dijo que no se quedaría, y añorando ese momento vi como el minutero de mi reloj seguía pasando y viendo como aún seguía entre nosotros.

Les cuento que se quedó toda la noche, derribando mi fantasía quimera que se iría en algún próximo momento. Después que todos fueron a dormir, quedé en la sala tirado en el mueble, fumando un pucho pensando en el día, de cómo siempre me alejé de las chicas que me gustaban y que tenían enamorado, para evitar ese pasaje amargo de verlas felices y sonrientes con él, y quizás a él lo conviertes en tu enemigo de ficción y el individuo que esta junto a ella no tiene la menor idea de quien eres.

Al día siguiente me levanté y tomé un rico desayuno preparado por mis amigas, rico y sabroso despertar. Me di con la grata sorpresa que S y su enamorado ya no estaban, se habían ido temprano, con un mejor humor degusté el rico desayuno. Alisté mis cosas y me despedí de todos, agradeciendo por compartir días bellos, días de arena, mar y diversión y para mí un poco de amor robado.

Cuando estaban ventilando mi gusto por S a diestra y siniestra, la pareja de una de mis amigas soltó la última frase que dio un disparo certero a mi ya magullado corazón, un tiro certero que no dejó rastro alguno. Dijo que S ya no trabajaría con nosotros, que se iría a otro centro laboral y mi ilusión de volver a verla estas semanas se echó a perder, como también se echaron a perder sueños infructuosos de salidas y alejó más el sueño utópico de una cita romántica.

Si bien ya no podré verla como antes, extrañaré su voz ronca y sensual, su coquetería con la cual me hablaba, su perfume inolvidable y sus miradas repentinas que iban seguidas de una leve sonrisa de sus hermosos labios. Un beso a la distancia S, te llevas varios latidos y suspiros míos.

R: Feliz cumpleaños S ¿que quieres que te regale?
S: Gracias, no se, ... hazme algo creativo, porque sé que tu eres creativo
R: Si la forma como me miras es la paga, haré lo mas creativo que hasta ahora has visto… (Mientras los deseos de besarla me perseguían)

domingo, 2 de marzo de 2008

Dias de Sol. Part 1


Arrastrado por la aventura veraniega, fui con mi buen amigo a la playa, eran las diez y media de la noche y recién partíamos hacia el litoral limeño, en busca de diversión playera. Ellas nos esperaban allá, noche de chicas que no nos perderíamos.

Si bien pudimos ir en su carro, nos aventuramos a la supervivencia del mochilero. Subimos a esos micros marrones con blanco, que muchas veces me llevó de mi casa a la universidad, pero ahora la diferencia era que tendría el servicio total, es decir, un recorrido de hora y media para llegar a San Bartolo. El carro nos dejó en medio de la casi nada, sino fuera por los canes que nos ladraban cuando caminábamos de noche por el borde de la carretera, hubiéramos creído de nuestra soledad absoluta.

En San Bartolo había sólo algunas personas que conversaban, mototaxistas comiendo algo al paso y nosotros, oliendo mar sin tener la más remota idea de donde teníamos que ir. Por la gracia de dios pasó un taxi, por la maldición del demonio cobró un precio exorbitante hasta nuestro destino final.. Ilusamente íbamos a ir a la plaza de San Bartolo, que a juzgar por su entrada, también estaría vacío, creyendo encontrar ahí algún transporte mas fácilmente. Desistimos del plan porque no teníamos la más pájara idea de donde estaba la plaza, y como retando a nuestra suerte preguntamos a un mototaxi (vehículos motorizados, que en la parte de atrás tiene una cabina, nada segura, que transporta gente, un máximo de tres personas) cuando nos cobra hasta Puerto Viejo No nos podía llevar hasta allá, pero nos podía dejar en el puente. ¿Qué puente? No lo sabia, es más cuando llegué allá ni siquiera lo vi. Nos dijo que ahí tomáramos otro mototaxi, para llegar a la plaza de dicho lugar.

Nos subimos, arriesgando nuestras vidas, y enrumbamos hacia el dichoso puente. Fue un viaje espeluznante, creo que el individuo que manejaba esa moto no se había dado cuenta de la condición de su vehículo, y de la fragilidad de su cubierta. En una osada forma de manejar se metió a la carretera a diestra y siniestra, realmente en un momento el miedo se apoderó de nosotros, cuando vimos como poco a poco se acercaban unas grandes luces, que crecían con el pasar de los segundos. No veía la hora en que nuestro gran conductor se moviera hacia la derecha, pero recontra terco y haciendo respetar su condición y derecho de mototaxista no se movió ni un ápice. Las luces se hacían más grandes y fueron acompañados de un rugir tremendo de motor, era un trailer terroríficamente gigantesco, que parecía aplastarnos como pulgas, pero tuvo la gentileza de ir a la izquierda y pasar por mi costado, haciendo cada vez mas rugiente su motor.

Sucumbí, vi mi vida pasar y el alivio de ver el cartel que decía Puerto Viejo fue como ver el cielo. Definitivamente, no solo fue ese trailer gigantesco que nos pasó, sino también carros y más carros, sin causar en el conductor de nuestro debilucho vehículo, ningún tipo de miedo ni complejo, la carretera le pertenecía.

Llegamos al puente y nos esperaba otro trayecto de mototaxi, ahí ya no fuimos de dos, sino de tres y no es que otro amigo se nos haya unido a la aventura, nada más fuera de la realidad. Lo que pasó es que tanto como nosotros, un muchacho también esperaba un mototaxi para ir a la plaza de Puerto Viejo, así que se subió al mismo mototaxi, ahora viajábamos en el este debilucho vehículo con compañía extraña. Pasamos por una oscuridad tremenda, por un cementerio, por un colegio y por fin después de todo un recorrido llegamos a Puerto Viejo, encontramos la casa rápidamente y las chicas nos dieron la bienvenida con sangría heladísima.


Saludé a todas las chicas pero no la vi, luego la vi bajando las escaleras de la casa, con un short espectacularmente corto, con un polo chiquito y una sonrisa por nuestra llegada, era toda una diosa. La verdad caí ante sus encantos, fue tanto el shock inicial, que no pude hablar sueltamente, porque sentado en la mesa la tenía frente a mí.
Poco a poco las bromas se fueron dando y salía de mi temporal arrítmia cardiaca, de mi estado vegetal, empezando a moverme y conversar con las demás.

Tomamos, conversamos y reímos. El juego del Yo Nunca (juego en donde casi sin saberlo sueltas secretos muy bien guardados) llegó en el momento preciso, haciendo de las aseveraciones cada vez más candentes. Luego de varios juegos ellas se fueron a descansar y después de intercambiar una broma con S la vi partir, me encantaba verla y ver como tímidamente trataba de no sostener mi mirada por mucho tiempo.