jueves, 31 de marzo de 2011

Mis amigos universitarios (2)

Todo ese verano fue así, la pasamos juntos, y creo que todo acabo como empezó, sin protocolos, sin discursos, sin pretextos y sin avisar. Disfrute cada instante con Jenara, conocí de ella más cosas que la etiqueta de amistad no me lo permitía, descubrí que en el tiempo de la universidad si me gustaba solo que mi amor tenía exclusividad y me segaba a mirarla con ojos mas libidinosos. Recuerdo que los primeros besos fueron temerosos, porque ambos nos preocupábamos por el qué dirán, qué dirá Francisco, qué dirá Paola. Conforme pasaba el tiempo eso se fue perdiendo, y nos resbalaba si alguien pudiera enterarse, las huevas si se enteraban y las huevas que dirían, las cosas pasaron sin planearlas, nada fue consentido, nada fue minuciosamente calculado, todo fluyó y ambos en nuestra apacible soledad optamos por refugiarnos juntos esos días y noches de verano. Besé apasionadamente a Jenara, noches de diversión y juerga adornaron nuestra apacible soledad y vivimos la experiencia que ambos queríamos. Cuando ambos decidimos acabar con esos encuentros, todo fue extraño, Contrario a lo que creía retomamos esa amistad que habíamos perdido, nos llevo tiempo, un tiempo alejados que era necesario para calmar las almas y dejar por sentados que la amistad fue primero, lo más importante y había que retomarla. Ahora no nos vemos con frecuencia como antes, ella ha entrado al costal de la poca frecuencia que tengo con amigos de la universidad pero seguimos siendo amigos, no como antes, pero sí como ahora.


Con Tania no sé cómo surgió la amistad que en la actualidad tenemos, diferente a los que podría parecer con ella siempre fue lo que fue, amistad y punto, quizás por ahí en mi época de desenfreno alocado la coqueteé y más aún cuando regresó de Brasil, pero no hubo ni más ni menos, es mi gran amiga que quiero y respeto mucho. En la universidad la fastidiábamos porque en nuestro grupo era un pata más, un “broder” más en la collera, a la que le dábamos la botella de cerveza para que se sirva, jugábamos carreritas y con quien pateábamos una pelota. Todo cambio cuando se fue a Brasil para estudiar, a su regreso llegó con esa sensación de poder que siempre tiene un mujer sobre todo mortal hombre, muchos más atrevida para vestirse, como que si la vestimenta de mujer atractiva y perturbadora se hubiera posado en su ser y se hubiera fusionado en su piel, ahora ya no podría darle la botella de cerveza a que se sirva, más bien le serviría en un vaso, ya no le diría para jugar carreritas ni muchos menos y sería un caballero con mi gran y linda amiga Tania.


Los demás amigos se perdieron como todos se pierden cuando se acaba la universidad, fueron aves de paso, a algunos los estimo más que a otros pero ya no están en mis días, ya no los pienso como lo hacía antes o como lo hago como los chicos que mencioné anteriormente. A Fiorella la aprecio mucho pero no se qué será de ella, sé que está en USA y que le va bien más no, si es así que siga por esos pasos, muy recordada Jefa, era instintivo su natural dominio sobre las demás chicas, su liderazgo en el grupo femenino se hacia notar y muchas veces nosotros también acatamos como súbditos plebeyos los dictámenes de nuestra amiga Fiorella “La Jefa”.


Paola, mi muy recordada amiga Pochola, se casó y dicho sea de paso no me invitó a su matrimonio, pero está bien no me molesta, no me perturba ni me siento traicionado, quizás si yo me hubiera casado ella tampoco hubiera estado en mi lista y vería como yo mis fotos de matrimonio por el facebook. No éramos de los grandes amigos y esa brecha se acrecentó mas cuando ambos salimos de la universidad. Aún sin haber estado en ese momento sublime de su matrimonio y no poder haberla felicitado en persona, me alegra verla feliz, es una gran amiga. No sé porque cuando teníamos oportunidad de conversar me convertía en su curita bonachón y me confesaba sus divagaciones amorosas. Que recién había comenzado con un chico de ingeniería (su actual esposo), que se sentía muy bien, que no iba a ser difícil olvidar a su pigmeo ex enamorado y se emocionada cuando me contaba que ella tenía el poder de emocionar más de la cuenta a su nuevo enamorado con besos y caricias que le proporcionaba y que el muchacho se sentía en las nubes. Ahora los veo juntos en su matrimonio y pienso que el pata de seguro sigue estando en las nubes y quizás más arriba de ellas cuando ambos están juntos en las múltiples noches que les queda por vivir. Bien por ellos.


Chio también se casó y tampoco me invito, si Paola no lo hizo mucho menos Chio, pero me alegra que también sea feliz y que vaya a tener un bebe. Siempre la vi con mucha simpatía, una de las chicas mas simpáticas de la facultad, sin duda, aunque para bailar salsa tenía dos pies izquierdos pero cubría ese pequeño detalle muy bien con su simpatía. Alguna vez miré de una forma perversa el arete que se había puesto en la lengua, con el que jugueteaba de una forma alocada, y movia de un lado a otro, yo zigzagueaba junto con ese bendito arete y acrecentaba mis ganas de quizas yo tambien poder jugar con él. En algún momento de mis primeros días en la facultad, pensé en intentar algo con ella pero siempre tuvo enamorado, además que aún en estos días no logro pensar cuál hubiera sido la forma de poder seducirla, aun no la sé.


Los demás ya vienen por consiguiente en mi cabeza. Pepe, que era un gordo bastante ancho, un poco botadera y que siempre estaba presto a competir con nuestro grupo. Era un buen pata no lo dudo, nunca me hizo un desplante o comentarios cagones como los solía hacer, siempre me saludo y hasta tomamos algunas cervezas juntos, pero como que tenía una perversa obsesión de hacer que mi grupo de trabajo quede mal, que su grupo siempre esté un paso más delante del mío, no podíamos negar su talento que era proporcional a su humanidad, pero tenía una obsesión extraña, si en sus manos estaba poder hundirnos lo hubiera hecho. Luego comprendí el meollo de ese asunto, en algún momento me confesó o lo confesó a alguna amiga mía que tenía un maquiavelica fijación por Francisco, que francamente le caía mal y que detestaba su forma de ser, quizás no pensó que ese comportamiento que elegía tratando de hacer quedar mal a Francisco, hacia que él también adquiriera un karma de parte de varios del salón. De seguro sé que le llegaba al huevo y que lo que menos le importaba era como la gente lo mirara, el ya tenía su bien formado grupo de amigos en el cual nadie de los míos estaba, salvo Jenara. Hubiera sido mejor todos remar para el mismo lado, pero ese ambiente de competencia que se generó, también fue excitante. Él también tenía en su grupo a Carmen y a Billy quienes tambien alzaban el estandarte de su guerra, cagones siempre, Billy con comentarios subersivos hacia nosotros que muchas veces entendimos, porque si hay algo que tenemos que saber es que para entender a Billy teníamos que estar bien atentos, porque habla tan rápido como un tren bala y que de seguro si el correcaminos tuviera la gracia de hablar él sería su traductor. Saliendo de las clases y de las mechas en grupo, Billy siempre lo definimos como un buen amigo, quizás puñalero, pero un buen pata de tertulias.


Esos son algunos de las personas que cruzaron caminos en mi vida universitaria y que por consiguiente ahora siguen pasos diferentes. A algunos veo muy de vez en cuando, otro no veo nunca y haciendo un mea culpa yo tampoco me preocupo en verlos. Amigos con los que compartí mucho y que me enseñaron harto, tanto en la vida profesional como en la vida misma. No sé cómo les caerá este post, pero es mi forma de decir gracias por conocer a personas espectaculares y maravillosamente humanas, con defectos y virtudes. Esperaré un correo de Juan, Jenara o Francisco para poder realizar ese encuentro, si es que después de esto lo quieren hacer.

jueves, 24 de marzo de 2011

Mis amigos universitarios (1)

Hace unos días me llegó un mail comunitario de mi amigo Juan, amigo de la universidad, animándonos y coordinando para reunirnos y almorzar o tomarnos un café, juntarnos para vernos las cara después de haber pasado tanto tiempo juntos y haber formado un amistad que siempre tratamos de boicotearla, sin intención, por nuestros nada benevolentes horarios.

Pocos amigos me quedan de mi época universitaria, diríamos que los podría contar con la mano, me doy cuenta que los demás solo eran compañeros de estudio, aunque en una época nos buscábamos para todo, para hacer proyectos, de compinches, luego de acabada la universidad, nunca más nos volvimos a ver.


En la facultad de comunicaciones conocí a Juan y a Diana, ellos fueron los primeros amigos con los que hice grupo de estudio, son unos grandes tipos, risueños, amigables y talentosos. Había que hacer un proyecto de publicidad, el curso exactamente escapa a mi recuerdos en el baúl de mis memorias, pero la idea fue sencilla, hacer un jugo a base de Cocona, Diana es de la selva (razón por la que la miré de un modo más perverso, imaginándola convirtiéndose en una fiera al momento de estar en la cama) y sugirió ese producto selvático poco explotado y muy sabroso, así nació el grupo COCONA PLUS. Con Diana y Juan, seguimos haciendo grupos en todo curso que nos era posible hasta que Diana viajó a Estados Unidos a través de uno de los programas de intercambio, le fue muy fácil, aprovecho al máximo todo el tiempo que se quedó por allá. A su regreso descubrí que la sangra caliente de mi amiga Diana estaba presta a mezclarse con una sangre friona de algún chico norteamericano y que no tenía la intensión de involucrarse con ningún peruanito de sangre latina. Creo que los gringos le hacían bien, nunca dejé de pensar que Diana es una chica de la selva deliciosamente perturbadora.

Con Juan encontré el cómplice perfecto para mis divagantes ideas, él las plasmaba, las traía a la realidad, me enseñó mucho y aprendí mucho de sus trabajos y de su profesionalismo. La primera vez que lo vi, lo vi como un gordito bonachón medio sano y del que no pensé cruzarme más. Por cosas del destino acabamos en el mismo grupo de esa primera clase de la facultad, nos complementamos muy bien y no paramos de hacer grupo hasta el último día de clases. Creo que no disfruté mucho su collera, no le saqué provecho, por ese tiempo tenía enamorada y mi tiempo lo recortaba mucho por estar con ella. Juan también estaba con una chica paradójicamente de la misma facultad de mi ex enamorada. El salía con su novia, yo con la mía y perdimos noches juntos de juerga, de licor, de bohemia, de compinches.


Acabada la universidad Juan se fue a Brasil, a su regreso lo noté más cambiado, creo que el enredarse con brasileras y respirar ese aire de libertad y desenfreno de Rio de Janeiro lo hizo más canchero, mas alocado, mas entrador en las noches limeñas. Justamente su llegada coincidió con mi soltería y nuestros pasos por un momento estuvieron nuevamente juntos, de discoteca en discoteca, conociendo y tratando de ligar lo que había que ligar. Una noche perdido en la oscuridad del bar, recibo su llamada a las tres de la mañana


J: Huevon ¿donde estas? R: Acá en el Tizón pues y ¿tu? J: Voy para allá R: ¿con quién estas? J: Con una flaca y Angelo

R: Ya pes vente Cuando llegaron, vi a Angel0 algo incomodo, Juan bastante empilado y más empilada la chica que los acompañaba. Estuvimos los tres sentados al fondo del bar, bebiendo y desafiando el límite de nuestra sobriedad, Juan me insistía –anda háztela, ya está- yo me la quise hacer, pero la chica era un despojo humano, bailaba y movía su cuerpo porque sabía que tenía que hacerlo porque sabía que estaba sonando alguna música y estaba parada en medio de la pista de baile, pero no coordinaba movimientos y me hablaba cada sandez que sólo me quedaba sonreír, luego Juan me jaló y me hizo a un costado y se posó delante de ella para hacerla bailar. Era raro pero la chica aún estando en ese estado quería bailar o al menos intentarlo. Me la quise hacer, pero no la hice, Juan se la quiso hacer, pero aun no sé si se la habrá hecho, al rato Angelo insistió a Juan para que la llevaran de una vez a su casa, que la chica ya no podía ni con su alma. –oe Juancito, de donde sacaste esa flaca- le alcanzo a preguntar antes saliera del bar –me escribía desde hace tiempo por el Face y me decía para salir- (…)

A esa collera que tenía con Juan se nos unió Francisco y Jenara, chicos muy chéveres. A Jenara ya le había hablado un tiempo antes, desde mis primeras clases en la facultad, de donde resultó una conversación bastante entrecortada, donde ella sólo me respondía escuetamente las tontas preguntas que le hacía tratando de sacar una conversación. Luego volví a verla en una Gynkana de la Facultad, donde tuve la oportunidad de bailar con ella y su amiga, Chloe. Me pareció una linda chica, me gusto y quizás me proyecte en sacarle un beso en esa fiesta, por la conversación, porque vivíamos en el mismo distrito, porque bailaba bien la salsa, pero todo concluyó ahí, nunca más la volví a ver sino hasta después de mi primer año de facultad, donde nos juntamos para hacer un grupo de estudio, yo ya estaba con enamorada y me quedó conocerla como lo que llegó a ser, una gran amiga, valiosa y espectacular. Con Francisco pasó algo parecido, nos habíamos visto más de una vez por la facultad y fue en la clase de marketing donde hicimos grupo y congeniamos muy bien, a partir de ahí los grupos siempre eran de cuatro, Juan, Jenara, Francisco y yo. Había discusiones, discrepancias y altibajos, pero siempre tratábamos de buscarnos, porque de alguna u otra forma sabíamos que las cosas salían bien cuando estábamos juntos. Francisco era un buen pata y digo era, porque siento que ahora es con el que más lejos estoy, creo que nuestros mundos son nada conciliables, porque sencillamente él es cristiano y yo soy un católico algo descarriado, que no cree en la iglesia ni en las poses. Cuando éramos universitarios, creo que Francisco se pegó en algo a los pocos desenfrenos que teníamos, bebimos en nuestro viaje a Arequipa, cantamos como locos de regreso al Hotel y sufrimos una resaca de aquellas. Se enamoró de Jenara con la que estuvo un tiempo, pero tenía manías medio locas y formas de pensar raras que Jenara soportó gallardamente pero que finalmente hizo que acabara la relación. Vivió la nada cristiana aventura de tener a dos chicas templadas de él y romperse la cabeza para hacer el mas caleta de los caletas. No lo juzgo, él ya no estaba con Jenara, pero seguían saliendo como el común denominador de la gente le dice “como amigos” pero ocultaba la amistad de su otra “amiga” chiclayana. Cuando hablamos de ella y tratando que nadie sepa de ella, la apodamos como “Chiclayos”. Quizás él se haya dado golpes en el pecho por esas cosas que hizo o no hizo, haya hecho algún tipo de rito o ritual cristiano para que hayan quedados sepultadas, no lo sé, por eso siempre me gusta etiquetarme como un católico algo descarriado, porque no practico todas dictámenes que dios nos mandó, siempre habrá un día, algún momento, en que nos salgamos de la cobertura de dios de la que Francisco nos instaba a no salir.


Mi ex enamorada Paola siempre tuvo celos de Jenara, nada justificados por cierto, porque yo la veía como mi amiga, nada más que eso. Es cierto que la pasaba muy bien con ella y que podíamos conversar de muchas cosas, el estudiar una carrera y llevar cursos juntos nos daba mucho tema de conversación. Ella me hablaba de Francisco, en el tiempo que estuvo con él, yo le habla de Paola, cuando estuve con ella. A Paola le decía que yo veía a Jenara con músculos y velluda, que era solo mi amiga, mi pata, mi yunta. Creo que la dejé tranquila con eso, y efectivamente el tiempo que estuve con Paola nunca miré a otra chica ni miré a Jenara con otros ojos, la cosa cambio cuando yo estuve solo, ella estuvo sola y seguimos saliendo como “amigos” etiqueta que se cayó con el tiempo. La amistad fue tan fuerte que ambos buscamos refugio, abrazos y besos, que los conseguimos dándonoslo uno al otro. CONTINUARÁ ....

jueves, 3 de marzo de 2011

Vamos Miki Vamos.

Comienza un campeonato nuevamente, con la ilusión, siempre la ilusión de poder llegar de una vez por todas a la final y sobretodo ganarla. Ya no recuerdo cuanto tiempo ha pasado de esa última final que dolorosamente nos tocó perderla, por cansancio, por lesiones o porque no supimos manejar los tiempos. Lo recordamos siempre, como batallas épicas que fueron formidables pero que perdimos, así como el combate de Angamos, así como la batalla de Ayacucho y Junín que fueron pasajes formidables en nuestra historia pero que dieron como resultados sendas derrotas, así creo que sentimos al recordar esos días en la cancha de nuestro colegio, nos sentimos como periodistas deportivos que recuerdas espectaculares partidos en un video a blanco y negro sin darnos cuenta que eso ya paso hace varios años.

Fue un David espectacular en el arco, sacando pelotas inimaginables, una defensa aplicada que no dejó espacios, medio campo luchador quitando balón, con Mario inspirado, inalcanzable e incontenible por la banda izquierda, por mi parte corrí todo lo que había que hacerlo, juguetee con el balón todo lo que era posible, se la serví a Mario por cada espacio que veía, metí goles, no muchos como los que tendría que meter a juzgar por la etiqueta de delantero que me ponen, fueron partidos de ensueño, que me gusta y detesto recordar. Lo recuerdo porque fueron días maravillosos y los detesto porque no quiero vivir solo de ese recuerdo, cada año tenemos esa oportunidad y hoy se presenta otra.

A diferencia de muchos años, no iremos diciendo que este año campeonaremos, porque detesto esa bastante cuota de positivismo, me llega al huevo decirlo y luego tener que tragarme las palabras de haber dicho que seríamos campeones, ya no. Este año, el sábado nos toca jugar primero un partido y a ese vamos con fuerza, con ganas de jugar, con ganas de hacer las jugadas que tenemos en la cabeza, con la mentalidad de ganarlo, de correr, de meter, de hacer goles, de gritar y escuchar a nuestros amigos alentarnos, de sabernos todos una promoción unida, un roble gigante que esta tallado en su tronco las iníciales que nos unen, SPM 98, y por las que luchamos.

Vamos muchachos, le tenemos que dedicar a alguien este campeonato que sea a ese santo que siempre nombramos en borracheras y que ni si quiera él sabe porque dientres lo invocan, al santo que une ideales y lazos fraternos, al santo que nos acompaña por siempre, SAN PABLO MIKI. Para él que nos unió que vaya este campeonato, si perdemos, todos perdemos con él y le daremos gracias, si ganamos, ganamos con él y también le daremos gracias.

Este año vamos paso a paso partido a partido, sin alocarnos, sin creernos más, con humildad, luchando y sabiendo que a todos los equipos les hemos ganado alguna vez, a todos, no hay ninguno que no los hayamos hecho hundir en una derrota, eso nos indica que todo lo podemos.
Para ti SAN PABLO MIKI. Por resguardarnos siempre, por hacer que sigamos juntos, y que seamos siempre un puño gritando por la MIKI. Viva la MIKI carajo.