jueves, 24 de marzo de 2011

Mis amigos universitarios (1)

Hace unos días me llegó un mail comunitario de mi amigo Juan, amigo de la universidad, animándonos y coordinando para reunirnos y almorzar o tomarnos un café, juntarnos para vernos las cara después de haber pasado tanto tiempo juntos y haber formado un amistad que siempre tratamos de boicotearla, sin intención, por nuestros nada benevolentes horarios.

Pocos amigos me quedan de mi época universitaria, diríamos que los podría contar con la mano, me doy cuenta que los demás solo eran compañeros de estudio, aunque en una época nos buscábamos para todo, para hacer proyectos, de compinches, luego de acabada la universidad, nunca más nos volvimos a ver.


En la facultad de comunicaciones conocí a Juan y a Diana, ellos fueron los primeros amigos con los que hice grupo de estudio, son unos grandes tipos, risueños, amigables y talentosos. Había que hacer un proyecto de publicidad, el curso exactamente escapa a mi recuerdos en el baúl de mis memorias, pero la idea fue sencilla, hacer un jugo a base de Cocona, Diana es de la selva (razón por la que la miré de un modo más perverso, imaginándola convirtiéndose en una fiera al momento de estar en la cama) y sugirió ese producto selvático poco explotado y muy sabroso, así nació el grupo COCONA PLUS. Con Diana y Juan, seguimos haciendo grupos en todo curso que nos era posible hasta que Diana viajó a Estados Unidos a través de uno de los programas de intercambio, le fue muy fácil, aprovecho al máximo todo el tiempo que se quedó por allá. A su regreso descubrí que la sangra caliente de mi amiga Diana estaba presta a mezclarse con una sangre friona de algún chico norteamericano y que no tenía la intensión de involucrarse con ningún peruanito de sangre latina. Creo que los gringos le hacían bien, nunca dejé de pensar que Diana es una chica de la selva deliciosamente perturbadora.

Con Juan encontré el cómplice perfecto para mis divagantes ideas, él las plasmaba, las traía a la realidad, me enseñó mucho y aprendí mucho de sus trabajos y de su profesionalismo. La primera vez que lo vi, lo vi como un gordito bonachón medio sano y del que no pensé cruzarme más. Por cosas del destino acabamos en el mismo grupo de esa primera clase de la facultad, nos complementamos muy bien y no paramos de hacer grupo hasta el último día de clases. Creo que no disfruté mucho su collera, no le saqué provecho, por ese tiempo tenía enamorada y mi tiempo lo recortaba mucho por estar con ella. Juan también estaba con una chica paradójicamente de la misma facultad de mi ex enamorada. El salía con su novia, yo con la mía y perdimos noches juntos de juerga, de licor, de bohemia, de compinches.


Acabada la universidad Juan se fue a Brasil, a su regreso lo noté más cambiado, creo que el enredarse con brasileras y respirar ese aire de libertad y desenfreno de Rio de Janeiro lo hizo más canchero, mas alocado, mas entrador en las noches limeñas. Justamente su llegada coincidió con mi soltería y nuestros pasos por un momento estuvieron nuevamente juntos, de discoteca en discoteca, conociendo y tratando de ligar lo que había que ligar. Una noche perdido en la oscuridad del bar, recibo su llamada a las tres de la mañana


J: Huevon ¿donde estas? R: Acá en el Tizón pues y ¿tu? J: Voy para allá R: ¿con quién estas? J: Con una flaca y Angelo

R: Ya pes vente Cuando llegaron, vi a Angel0 algo incomodo, Juan bastante empilado y más empilada la chica que los acompañaba. Estuvimos los tres sentados al fondo del bar, bebiendo y desafiando el límite de nuestra sobriedad, Juan me insistía –anda háztela, ya está- yo me la quise hacer, pero la chica era un despojo humano, bailaba y movía su cuerpo porque sabía que tenía que hacerlo porque sabía que estaba sonando alguna música y estaba parada en medio de la pista de baile, pero no coordinaba movimientos y me hablaba cada sandez que sólo me quedaba sonreír, luego Juan me jaló y me hizo a un costado y se posó delante de ella para hacerla bailar. Era raro pero la chica aún estando en ese estado quería bailar o al menos intentarlo. Me la quise hacer, pero no la hice, Juan se la quiso hacer, pero aun no sé si se la habrá hecho, al rato Angelo insistió a Juan para que la llevaran de una vez a su casa, que la chica ya no podía ni con su alma. –oe Juancito, de donde sacaste esa flaca- le alcanzo a preguntar antes saliera del bar –me escribía desde hace tiempo por el Face y me decía para salir- (…)

A esa collera que tenía con Juan se nos unió Francisco y Jenara, chicos muy chéveres. A Jenara ya le había hablado un tiempo antes, desde mis primeras clases en la facultad, de donde resultó una conversación bastante entrecortada, donde ella sólo me respondía escuetamente las tontas preguntas que le hacía tratando de sacar una conversación. Luego volví a verla en una Gynkana de la Facultad, donde tuve la oportunidad de bailar con ella y su amiga, Chloe. Me pareció una linda chica, me gusto y quizás me proyecte en sacarle un beso en esa fiesta, por la conversación, porque vivíamos en el mismo distrito, porque bailaba bien la salsa, pero todo concluyó ahí, nunca más la volví a ver sino hasta después de mi primer año de facultad, donde nos juntamos para hacer un grupo de estudio, yo ya estaba con enamorada y me quedó conocerla como lo que llegó a ser, una gran amiga, valiosa y espectacular. Con Francisco pasó algo parecido, nos habíamos visto más de una vez por la facultad y fue en la clase de marketing donde hicimos grupo y congeniamos muy bien, a partir de ahí los grupos siempre eran de cuatro, Juan, Jenara, Francisco y yo. Había discusiones, discrepancias y altibajos, pero siempre tratábamos de buscarnos, porque de alguna u otra forma sabíamos que las cosas salían bien cuando estábamos juntos. Francisco era un buen pata y digo era, porque siento que ahora es con el que más lejos estoy, creo que nuestros mundos son nada conciliables, porque sencillamente él es cristiano y yo soy un católico algo descarriado, que no cree en la iglesia ni en las poses. Cuando éramos universitarios, creo que Francisco se pegó en algo a los pocos desenfrenos que teníamos, bebimos en nuestro viaje a Arequipa, cantamos como locos de regreso al Hotel y sufrimos una resaca de aquellas. Se enamoró de Jenara con la que estuvo un tiempo, pero tenía manías medio locas y formas de pensar raras que Jenara soportó gallardamente pero que finalmente hizo que acabara la relación. Vivió la nada cristiana aventura de tener a dos chicas templadas de él y romperse la cabeza para hacer el mas caleta de los caletas. No lo juzgo, él ya no estaba con Jenara, pero seguían saliendo como el común denominador de la gente le dice “como amigos” pero ocultaba la amistad de su otra “amiga” chiclayana. Cuando hablamos de ella y tratando que nadie sepa de ella, la apodamos como “Chiclayos”. Quizás él se haya dado golpes en el pecho por esas cosas que hizo o no hizo, haya hecho algún tipo de rito o ritual cristiano para que hayan quedados sepultadas, no lo sé, por eso siempre me gusta etiquetarme como un católico algo descarriado, porque no practico todas dictámenes que dios nos mandó, siempre habrá un día, algún momento, en que nos salgamos de la cobertura de dios de la que Francisco nos instaba a no salir.


Mi ex enamorada Paola siempre tuvo celos de Jenara, nada justificados por cierto, porque yo la veía como mi amiga, nada más que eso. Es cierto que la pasaba muy bien con ella y que podíamos conversar de muchas cosas, el estudiar una carrera y llevar cursos juntos nos daba mucho tema de conversación. Ella me hablaba de Francisco, en el tiempo que estuvo con él, yo le habla de Paola, cuando estuve con ella. A Paola le decía que yo veía a Jenara con músculos y velluda, que era solo mi amiga, mi pata, mi yunta. Creo que la dejé tranquila con eso, y efectivamente el tiempo que estuve con Paola nunca miré a otra chica ni miré a Jenara con otros ojos, la cosa cambio cuando yo estuve solo, ella estuvo sola y seguimos saliendo como “amigos” etiqueta que se cayó con el tiempo. La amistad fue tan fuerte que ambos buscamos refugio, abrazos y besos, que los conseguimos dándonoslo uno al otro. CONTINUARÁ ....

1 comentario:

soleil dijo...

Me encanto la historia, parece tan bien contada que pareciersa que estuvieras habalndo en persona! siempre es chevere recorar a los patas que compartieron tanto con uno, y que hoy estan lejos... que dire yo que me mude de pais, pero que mantengo amistad con mis verdaderos patas del cole y de la carrera q nunca termine? no pierdas eso...