miércoles, 7 de diciembre de 2011

Antípodas. Parte 2

La rutina de ambos sigue sin dar tregua, lunes, martes… viernes. En el trabajo las cosas anda sin sobresaltos, aunque anda tranquilo y puede derrochar el dinero que tiene y lo que no pudo en el pasado aún siente que ya hace las cosas por inercia, no se siente completo en el trabajo, siente que las cosas pueden virar, pueden dar un cambio, pero se cobija en el placentero amor por el dinero que a fin de mes le puede caer. A veces piensa que la vida tiene un tiempo límite y es mejor arriesgar que vivir instalado cómodamente en un asiento que ya detesta y en un ambiente que ya se torna un tanto tortuoso. Es viernes y después de un relajado día, decide ir a tomar a las calles de Miraflores, intenta llamar a unos amigos pero las llamadas no les resultan efectivas y decide embarcarse solo a tomar unos tragos con la idea de poder encontrar a alguien conocido. Nada como acabar la semana con una orquesta de cervezas y un mar de copas.

(…)
Fue un día de puras reuniones y coordinaciones. A veces su jefa no le da ninguna chance, aunque le gusta lo que hace siente que la carga de responsabilidades llena el costal que lleva sobre su espalda. La hora del almuerzo la relaja y junto a algunos de sus amigos que conoce desde la época universitaria se siente más protegida, como si la carga de ese costal que lleva la distribuyera entre ellos, aunque sabe que muchas veces eso no es posible. Las reuniones siguen y las programaciones de los viajes que hará la estresan más. Las horas pasan más rápido de lo esperado y las personas a su alrededor empiezan a ordenar sus pertenencias para poder disfrutar del viernes por la noche. Ella se recuesta en el respaldar de su asiento, estira su cuerpo y suelta un pequeño bostezo, ha finalizado el sinfín de reportes que se le habían acumulado empieza a ordenar sus files y dejar su escritorio vacío. Su jefa la ve guardando sus cosas y le propone darle una jalada en su auto, ella accede y le dice que la deje en Miraflores, piensa tomarse un trago con una amiga que también está en camino, nada como acabar la semana con un poco de licor y que los nervios se relajen con un buen Daikiri o quizás una Algarrobina.

(…)

Siempre que vengo a este bar encuentro a gente conocida, parece que toda la gente de la universidad hiciera una coordinación universal y todos en manada tomaran las calles de Miraflores. El bar tiene una luz tenue donde predomina la penumbra haciendo del bar un cómplice y aliado de la noche, los cuadros en las paredes te jalan la mirada y te hace doblar un poco la cabeza como descubriendo que te quiere decir, la amplitud de la barra te dan muchas ganas de posar tu humanidad y quedarte ahí siempre. Lo que le gusta del bar es esa sensación de que nada avanza con el tiempo, de que el bar es una gran máquina que no tiene un línea de tiempo definida, más bien un tiempo circular que se repite todas las noches. Cuando él va parece que todas sus noches anteriores estas impregnadas en el ambiente tenue del bar.

Primero se le acercó Adriansen, que siempre fue un pelotudo, siempre quería caer bien y trataba de encajar en cuanto grupo le daba bola, hasta ahora nadie le quita lo pelotudo que es se decía. Por otro lado también se le acercó Jóse, que desde siempre fue el trapeador de otra amiga, su títere y su compañía. Le hicieron algunas preguntas sin sentido, como por ejemplo la clásica pregunta cuando se ve a alguien sin compañía en la barra ¿has venido solo? Es obvio que estas solo y no es necesario repetírtelo, también él detesta la interrogante, pero sin embargo responde de otro modo No, estoy esperando a unos patas. Para qué decir lo que pasa a unos individuos que casi nunca se te cruzan, piensa, para qué llenar de información innecesario una conversación que ya quiere acabar. Jóse se retira dándole un apretón de manos y él alza su pequeña botella de cerveza dándole una mirada cuando se aleja.

La barra se va poblando de gente y él sigue sentado con su cuerpo encorvado pide otra cerveza, ya va por la quinta y empieza a voltear para cruzar miradas con alguna chica que al igual que él haya decidió salir sola esa noche. Aunque él sabe que eso es casi un imposible porque todas las mujeres no suelen salir a un bar solas, usualmente lo hacen acompañadas de alguna amiga, con esto sienten más resguardo, como que saben que es más difícil que un hombre se les pueda acercar y evitarse el modo de hacerlos alejar si es que no les agrada.

Da un paneo lento por toda el bar y no registra ninguna chica con la que pueda al menos conversar. Siempre ve a chicas acompañadas de otras haciendo un circulo casi impenetrable, él no es tan avezado en el ardid de la intentona con una chica, nunca lo fue, siempre supo que aunque no tenía una mala relación al momento de hablar con una mujer, carecía de esa concha que tienen algunas chicos de hablar con alguna chica desconocida en el bar. Intento miradas pero algunas fueron correspondidas con corto tiempo de duración y otras solo con segundos mínimos, eso no le bastaba para poder lanzarse al ruedo.

Cree que el tiempo en el bar se ha acabado y prefiere un lugar donde no sea extraño estar solo ni que haya preguntas sonsas ni respuestas protocolares.

(…)

Mejor no lo llamo, quiero estar solo con mi amiga, a veces necesitas ese espacio, aunque quería verme prefiero verlo mañana, aparte Silvia no se sentirá muy cómoda y no podrá hablarme de sus líos amorosos que tanto me entretienen. A veces quisiera estar en esos líos nuevamente, enamorarme otra vez, estar de un lado a otro, sentir que los chicos están detrás de ti, no tener esas limitaciones de no poder hacer ciertas cosas. A veces quiero salir con él, obviamente Oliver no sabe nada, aunque le he dicho que es mi ex enamorado y muchas cosas no podrá borrar del tiempo que tuvimos juntos.

Mira a través del vidrio y nuevamente, como en la mañana, vuelve a pensar en él, en que estará haciendo en querer llamarlo, lo hace, pero como siempre no contesta su celular, ya no lo intenta nuevamente, de seguro dejo sonar el celular a propósito. Ya no quiero atosigarlo, piensa. Camino a Miraflores su jefa conversa con ella, para variar, del trabajo, preguntando sobre ciertas reuniones y eventos, ella hace como si le interesada, pero la verdad ya quiere llegar pronto y olvidarse del trabajo al menos este fin de semana.

Llega a su destino, le da las gracias a su jefa y se apresura en bajar del auto. Camina una cuadra y justo en el lugar donde quedaron la ve a Mery, la amiga de toda la vida. Se confunden en un abrazo fuerte y un beso inmenso, son grandes amigas y desde siempre se han buscado para darse un respiro de la semana de trabajo, ahora ya con esta rutina que tienen las personas adultas, ambas piensan que era mejor antes cuando estaban en el colegio, cuando los fines de semana eran la extensión de los días que se veían en el colegio, las pijamadas donde conversaban sobre las cartitas que recibían de los chicos de otro salones o los quinceañeros que se aproximaban, ahora las cosas han cambiado, conversan de la estabilidad que desean tener en un trabajo y también con algún chico. Mery aún sigue buscando al hombre de su vida aunque en ese trance se da licencias con amigos, es un tanto más open mind y cuando a veces su instinto de mujer la asalta busca estar con alguno de los tres amigos que tiene en su lista. Estefany la escucha con agrado como viviendo sus mismas experiencias y quiere también tener amigos así, quizás que su ex enamorado sea un amigo con ese particular detalle, que este en su lista particular para que pueda contar con él, con su compañía, con sus palabras, con su sentido del humor, porque si hay algo que no ha encontrado en su actual enamorado es el sentido del humor que tenía Antonio.

Se dirigen al bar que es característico por su penumbra, entran y solo algunas luces hacen notar a algunos tipos. Unos sentados en una mesa, unos grupos más por allá, los amigos de la universidad y un chico solo en la barra tomando una cerveza.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Antípodas. Parte 1

Te puedes volver una serie de nunca acabar, una serie amorosa que no tiene una última temporada. Muchas personas nunca terminan de poner fin a un ciclo, a una vida y viven reprochándose la suerte de un final maldito. Por el otro lado, a pesar que ella terminó la relación se empeña tercamente en hacer como si nada hubiera pasado, como si fueran amigos, buenos amigos, como que hubiera la necesidad de una llamada o de un mensaje de texto, de tenerse presente de alguna forma real o imaginaria de esas que tenían cuando estaban juntos, cuando se decían invencibles, cuando pensaban que su andar se catapultaba hacia el altar - cuando veas el cielo teñirse de ese color al atardecer, acuérdate que estoy pensando en ti - . Él no quiere que llegue el verano para que ya no haya tardes teñidas con ese color, ya no quiere recordarla, ya no quiere pensar que ella lo recuerda, que ella también quiere saber de él, porque hace que sus ser tiemble, porque después de mucho negarlo aun tiembla, siente cosquilleos cuando vuelve a hablarle y quizás nunca nadie lo sabrá, lo tendrá reservado al costado de los antiguos vinos que se añejan por años.

(…)

Es lunes, abre sus ojos y ve por su ventana la tenue luz de la mañana, son las seis y aún no quiere levantarse de su cama. Prende el televisor y sintoniza el canal de noticias, candidatos presidenciales desparramando insultos uno al otro y muchas muertes por toda la ciudad. Desde que se mudo de su casa sienta una pereza más punzante, ya no tiene a mamá que le advierta la hora cada cinco minutos, baja el volumen del televisor, tapa nuevamente su cuerpo con el cobertor y se da el chance de dormir quince minutitos más. Media hora después despierta asustada, siempre es más de quince minutos, se levanta como puede, coge su toalla, cinco pomos mas de cremas y jabones y se dirige a la ducha. Mueve las manejillas y tempera el agua, se desprende de su ropa y el agua cae por cada centímetro su piel canela, mientras disfruta de ese instante se siente más libre, empieza a tararear con voz baja una melodía que por esos días se volvió recurrente, se siente en libertar de poder casi gritar la canción, ya nadie le dirá que se caye ni le tocará la puerta apurándola, ama esta tranquilidad y libertad de su departamento de soltera. “Cuéntame como te va, yo por aquí y tu por allá que volaa” Lo recuerda por un instante, siempre hay pequeños momentos que le carcome la angustia de saber de él, aunque ya separaron sus caminos hace mucho tiempo tiene la absurda idea de que hay la posibilidad de ser amigos. Sale de la ducha acompañada de su recuerdo, suena el celular, lo cree imposible no puede ser, quizás lo llamó con la mente, - Hola mi amor buenos días – en vez de la voz gruesa, firme y profunda, que desea escuchar, la vuelve a la realidad la voz suave y empalagosa de su actual enamorado, no puede ocultar su decepción – Ah hola buenos días – él se da cuenta de su desanimo por los saludos – ¿Pasa algo? - ella se da cuenta lo que está haciendo y al instante deja todo claro – no mi amor nada, buenos días -

(…)

Es lunes y se levantaba con rezagos de un domingo pendenciero de resaca. Su despertador suena pero él no se inmuta, voltea para el otro lado de la cama estira su mano coge su celular, abre un ojo y apaga con dificultad la alarma, sigue durmiendo, son las ocho y los minutos pasan veloces. Su hermana le pregunta si ira a trabajar, voltea a mirarla – se supone - se incorpora, ve el reloj, son las nueva de la mañana hora en que debería estar en su trabajo, pero nada perturba la tranquilidad de levantarse. Con una gran parsimonia, sobándose los ojos coge la toalla, y se dirige a la ducha, abre las dos manejillas el agua sale tibia y él se apresta rápidamente a que corra el agua por su humanidad, se queda un rato sin moverse, como tratando de quitarse esa mala resaca que tiene encima y recreando algunos momentos de la noche anterior que se perdieron, sigue preso de esa quietud y delicia de sentir el agua pasear por su golpeado cuerpo, no desea moverse, no quiere iniciar la horrible rutina de todos los días, la horrible rutina de la que ya se siente agobiado.

(continuará)

sábado, 12 de noviembre de 2011

El achilipú.

Me declaro culpable, culpable por ser participante, en mi época escolar, de lo que ahora llaman bullying y lo que nosotros en el colegio llamábamos nuestro chongo. Culpable por callar sobre el hostigamiento que a diario lo sometíamos a mi buen amigo, culpable por participar en los apanados descomunales que entre todos propinábamos a Jaime, culpable de ocultarle sus pertenencias y nunca decirle donde estaban, culpable de haberle soltado miles y miles de improperios a los largo de la secundaria y quizás también la primaria, culpable de que sin piedad mi puño cayera en su espalda mientras él se cubría para mitigar en algo los golpes que venían por todos lados.

Aún no entiendo la gracia de joderme todo el día, está también Tachi que podría ser el lorna, que puede sustituirme, pero que ganas de joderme, de golpearme. Para la próxima voy a agarrar a uno y lo voy a tumbar. Ya falta poco, ya acaba el año.

Jaime fue punto de todas nuestras bromas más crueles, fue el punto de toda nuestra chacota juvenil. Si a alguien había que joder era a Jaime, si a alguien había que pegar era a Jaime, el “trolo”, el nariz de miembro viril masculino, cachete de escroto y varios apodos que caían como avalancha sobre él. Nunca supe cuál fue el momento en donde Jaime cambio de ser el más estudioso a ser el único y más lorna de mi colegio, quizás a nosotros nunca nos importó el momento y quizás él lo tenga muy claro.

Desde siempre fui un pata tranquilo y me preocupé por mis estudios, eso me inculca mi mamá porque nunca viví con mi padre, él se fue de la casa cuando chico. Como quisiera estar dentro del grupo de los más palomillas, de los que tiene el poder dentro del salón, creo que eso haré, entraré dentro de ese grupo, los ayudaré en sus tareas y exámenes, ellos no son tan habilidosos en los estudios y eso tengo a mi favor.

En algún momento Jaime estuvo con los más buscados dentro de mi salón, paraba con ellos y de cierto modo se hizo sus amigos, creo que fue una simbiosis, él era una rémora que se aprovechaba de las sobras de su protección y ellos se aprovecharon de su habilidad para las tareas, ellos tuvieron más tiempo libre, Jaime más tiempo de paz. Esa simbiosis no duro mucho, la totalidad de su nuevo grupo los retiraron del colegio, motivos diversos, desde conducta hasta el factor académico. Los dos años siguientes Jaime volvió a ser el punto de nuestra chacota, los apanados, esconder sus cosas, humillarlo, lapearlo, gritarle y burlarnos. Siempre hay un lorna en un salón y creo que siempre fue Jaime.

Maldita sea, tengo que bajar esa escalera y estos huevones no se van, el profesor de física no dice nada y solo me dice que baje, será lo mismo de siempre, todos esperándome en escalera y gritando mi nombre, como quisiera llevarlos a mi barrio para que se les quite lo pendejos, porque ahí no hacen nada. Tendré que bajar, pero agarraré a uno, a quien sea.

Siempre esperábamos a Jaime después del laboratorio de Física. Las escaleras angostas servían para que él no pudiera escapar, todos lo esperábamos a que apareciera, gritando su nombre con un tono desafiante. Jaime bajaba y luego todos nos fuimos encima de él, yo le propine algunos lapos, otros unas patadas, escupitajos, y luego él cogió con fuerza a Marcos y le tiro una patada. Marcos era uno de los más atléticos dentro de mi promoción y enfureció con la patada. Jaime seguía sin soltarlo y ambos fueron hasta el piso, se dieron unos vueltas en el suelo del auditorio y finalmente, como era de esperarse, Marcos lo cogió fuerte del cuello y rápidamente lo tuvo contra el suelo. La cara de Jaime se fue poniendo cada vez más roja, y optamos por separarlos.
Aún me duele mi cuello, tuve la mala suerte que fuera Marcos, hubiera preferido otro, pero ya no podía echarme para atrás, tenía que botar la furia contenida. Las marcas de sus manos aún se ven en mi cuello, ¿qué le diré a mi mamá? , trataré de ocultarlo, es mejor que contarle lo que a diario ocurre en el colegio, no quiero ser como Víctor, que va a reclamarle al cura que nadie lo quiere. Yo sé que formo parte de la promo, que aunque joden soy importante entre ellos. A veces trato de odiarlos, creo que me resultaría más fácil, quiera o no han llenado mi vida, sin ellos no hubiera cubierto el silencio que casi siempre se instalaba en mi casa. No tengo hermanos, y por más engendros que sean, ellos han llenado ese espacio fraternal que no he tenido. Odiarlos sería mejor, pero no sé si lo llegue a hacerlo, aún quedan meses para salir del colegio y creo que con ellos acabara toda esta vida, a la vuelta de la esquina hay otro mundo, la universidad y nuevos amigos.
Efectivamente los días pasaron sin más sobresaltos, siempre había momentos en que nos empecinábamos con el buen Jaime pero todo acabo como empezó, en el colegio. Cuando salimos todo cambió.

(…)

Inmiscuidos en el bullicio de la fiesta del matrimonio de Martín, conversaba con mi amigo Jaime, ya después de diez años de haber salido del colegio, él como un periodista, yo como un publicista. Le preguntaba como aún seguía frecuentándonos después de tantos años atroces, difíciles y jodidos que vivió a nuestro lado. El me abrazo, me choco el vaso y me dijo:

Bueno chumin, son cosas del pasado, no me hago lio por lo que pasó y que no pasó o lo que estuvo mal o bien, las cosas sucedieron así, al final yo sabía el papel que me tocaba cumplir en esa época de colegio.

La verdad me queda aun en la mente luego de bastante tiempo su respuesta, el cumplió el papel que le tocó, una frase bastante homérica. A veces pienso que mi amigo nunca deseó salir de esa situación en la que lo inmiscuimos, sabía que eso pasaría y que todo sería como ahora, que es uno más de nosotros, que llego a ser uno de las personas que mueve a la promoción y que nosotros llamamos hermano. Jaime está un peldaño más adelante, porque salió de esa etiqueta de lorna que sin tregua le pusimos y ahora es una pieza importante de mi promoción, ya no como el lorna, sino como el amigo y como la persona que mas confía en nosotros aún cuando caemos en algún partido de futbol.

jueves, 20 de octubre de 2011

Misiva encontrada. Atte Culto.

Esta carta estuvo en mi bandeja por varios meses, fue la despedida de mi gran amigo Javier (El Culto) cuando salió del trabajo (el colegio) en el que ambos estabamos. Yo me quedé unos meses más que él y tambien partí. Muchas cosas pasamos en ese colegio, alegrias, abusos, juergas y demás, mi amigo lo detalló muy bien en la esta carta de despedida.

Lima 10 de febrero 2011.

Digamos que ha pasado el tiempo, y que se ha quedado rodando como pelusas arrojadas por la brisa refrescante de este verano traidor, aquellos momentos en que atosigados por la rutina nos escapábamos un viernes cualquiera a tomar unas latas de cerveza después del almuerzo, había mucho pan por rebanar, o mucha historia que contar, la vida es es así, nos sorprende a cada rato, en momentos menos pensados, me aguantaste cuitas de lolitas y mucho más.


En todo caso estuviste allí para los prolegómenos de todo, estuviste estirando conmigo la verdadera razón en que de repente se forjan las amistades. Yo lo asumí así, amigos, como te dije alguna vez, y quizás con otras palabras, para llamar amigo a alguien se necesita un poco de todo, pero sobre todo corazón,además de razón, porque la razón nos ayuda a entender lo que el otro, quizás anestesiado por la subjetividad no puede ver.

Han pasado tres años estimado Dominguez, que entre silbidos, manos en los bolsillos del pantalón, tardanzas, aves de paso que nos dejaron un sin sabor en el corazón, amores reales con los que queremos seguir adelante, historias que contar, historias que escribir, cosas que decir y que callar, cervezas que tomamos asaltando ese sacro lugar donde la sabiduría abunda entre libros, y donde se escondieron algunas historias también, cervezas que nos debemos, un bar en el que aprendimos a estimar como una capilla en donde rezar nuestras propias oraciones.

En fin, no sabemos a donde iremos a parar, uno nunca sabe en realidad, a veces necesitamos empujones, empellones de gente que queremos o detestamos, no me preocupa dejar el trabajo, nunca me ha preocupado (sobre todo si del tipo leboulch), quizás que me falte el dinero ( y me asusta un poco la idea que no llegue, tengo una hija), pero si ello sirve para dar un paso al costado y luego tomar vuelo y correr a buena hora. Digo esto, para q no temas al momento en que debes, si crees conveniente también dar un paso al costado y luego correr, correr, correr y correr.

Nos volveremos a ver, claro que sí, quizás ya no con la regularidad de antes, pero las amistades sobreviven a estas tempestades mi estimado chiqui, sé que todo nos irá bien, que tendremos un momento para recordar ese colegio con sus días de cal y días de arena, y no habrá nada que remendar, sólo ver desde una distancia prudente la verdad de las cosas, y reirnos de aquellos q alguna vez creyeron que tenían la sartén por el mango.

Oficialmente ya estoy fuera, esta vez si me despido del lugar que nos acogió, que nos mostró el lado amable y el lado terrible de lo que significa trabajr allí, pero siempre quedarán los momentos buenos, los amigos, el abrazo, las palabras, las risas, la mano, las despedidas. Un abrazo, y hasta pronto:

Javier


Al mes yo tambien me fui, pero nuestro paso y las conversaciones han quedado grabadas en cada pared de ese colegio del movimiento, que cultivó una amistad que aún seguimos manteniendo.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿Quién aguanta más?

Saliendo de mi trabajo, escucho en la radio una emisora que es recurrente en mi travesía hacia mi hogar, hacen comentarios sobre ¿Quién soporta más el dolor? ¿Los hombres o las mujeres? Mis ideas son bastante similares a las que los radioescuchas expresan, las mujeres son mucho más fuertes que nosotros, son mucho más machas al momento de soportar el dolor, desde el hecho que son ellas las que traen vida a este mundo con un dolor que nosotros no sentiremos jamás y que creo no soportaríamos. Solo me imagino que nosotros, los hombres, estemos abriendo las piernas velludas exponiendo nuestra intimidad y esperando a un pequeño angelito, se me hace complicado, no creo que seamos capaces de soportar eso ni en mil vidas.
Algo que también coincidí con los señores que hablaban por la radio es que lo que no soporto y que trato de evitar son las jeringas. Mientras que muchas de las mujeres toman este hincón como algo que se les puede presentar en algún momento y lo pasan de una forma más fresca, nosotros y en particular yo, evito por todas las formas una jeringa, sería capaz de tomarme veinte pastillas en vez de que mi nalga será ahuecada por un delgado y puntiagudo instrumento.
(…)

Estaba refriado y el virus dentro de mi cuerpo se entercaba más en salir, es más se enfureció y arremetió con todo su poderío tumbando indefenso en la cama. La mañana del día siguiente mi cuerpo ardía y mi garganta explotaba, estaba rendido, el virus microscópico le había ganado a este muchacho que pesa y mide muchas veces más que aquel malévolo bicho. Mil pastillas tomé en la mañana, mil pastillas en la tarde y mil pastillas en la noche pero parecía que hacían cosquillas al intruso. Por eso días la fiebre influencia causaba estupor a todo lima, y pensé que aquel mal estaba instalado en mi cuerpo. Como si fuera planeado el mismo síntoma recaía en mí, fiebre, dolores de músculos, dolor de cabeza, ardor ocular, etc.
(…)

Me quedé quieto mientras que la guapa enfermera me revisaba y auscultaba mi cuerpo débil. Concluyó que lo que tenía no era la temible Fiebre Influencia sino más bien un fuerte resfriado con una inflamación de garganta y que estaría bien en unos días. Me incorporé y mientras que me disponía a irme, la guapa chica me dijo que tenía que ponerme una inyección, yo la mire horrorizado, le dije que si no había alguna posibilidad de saltarnos ese paso y que si podíamos reemplazar esa terrible aguja por algunas cuantas pastillas, ella se negó y soltó una sonrisa, quizás, por la maricona propuesta que hice.

Ya estaba todo consumado, ella llenaba la aguja con el líquido que me recuperaría de ese terrible transe, yo le daba la espalda y me odiaba sentirme tan vulnerable frente a esta guapa enfermera que miraba de reojo. Bajo mi pantalón hasta la mitad de mi nalga, cierro mis ojos con fuerza, mis manos apretujaron con fuerza la manta que cubría el sillón y sentí las manos delicadas de la enfermera y luego un aguijón que me hizo ver cuadros, aprieto la manta con más fuerza, mis ojos siguen cerrados con vehemencia y siento en mi pierna como se desparrama el aceitoso líquido que me curará. Sigo sintiendo la aguja y el dolor, no me muevo ni un ápice, sigo apretando cada musculo de mi cuerpo, siento que el dolor sigue, que se expande por todo mi indefenso cuerpo, siento que nunca sacara ese terrible instrumento de mi nalga, siento morir, mientras seguía inerte escucho una dulce voz del otro lado de la habitación “ ya acabe hace rato” y yo seguía en la misma posición sin moverme “maldita sea” me digo, me sentí ridículo frente a una bella dama, habrá pensado que soy el más maricón de todos y que no soporto ningún dolor por mas insignificante. Subí mi pantalón abochornado, le di las gracias y ya no me quedó aliento ni valentía de soltarle una frase coqueta, solo arregle mi vestimenta y me fui.

Coincido con muchos en decir, que en si hacemos un comparativo en quien es más resistente al dolor, las mujeres se llevan todas las palmas, se llevan todos los laureles y es más yo les hago un podio, donde el primer lugar están ella, el segundo ellas, y el tercero ellas, y nosotros solo nos quedamos como unos espectadores aplaudiendo su premiación.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La tía papa y el tío. Los hijos de breña 2.

La tía papa. Era una señora que se acercaba a los cincuenta años, tenía una masa corporal amplia, extensa y muy fofa, unos cachetes descomunales y rollos de grasa que se desprendían de su abdomen, la señora era toda una publicidad ambulante de la dejadez humana por la grasa, el buen diente y el colesterol. Religiosamente posaba su humanidad en la puerta de mi colegio a las dos en punto, la hora de salida, esperaba por nosotros, ingenuos muchachos hambrientos del trajín diario de un día. Ahí estaba ella, apoyada en un poste y con una mesita ambulante que armaba y desarmaba cuando peregrinaba de colegio en colegio, una bandeja llena de pequeñas masas de papas arrebozadas que ella hacía llamar “papa rellena”, obviamente no tenía ni un misérrimo relleno, sólo era papa con un sabor enigmáticamente agradable que acompañábamos con mayonesa y ají aguachentos que tenían la particularidad de ser un buen acompañante. El precio de la “papita rellena” como la llamábamos, era de diez céntimos, con ese precio cada uno de nosotros se arriesgaba a calmar su voraz hambre o tener un dolor de estómago de aquellos. La bautizamos como “La tía Papa”. Particularmente siempre le pedía una porción de “quina” es decir, cinco papitas servidas en una pequeña bolsa transparente, se aumentada también cremas a discreción, que en ocasiones hacían que las papas flotaran en un perfecto espectáculo gastronómico reducido en un espacio plástico.

Nunca me enfermé, gracias al divino señor. Creo que “La tía papa” hice que nuestro estómagos sean anti radiactivos, a prueba de cualquier cosa, que nada pudiera tumbarlo, estómagos fortachones ante cualquier alimento de dudosa procedencia, con “La tía papa” creamos estómagos indestructibles. Algunos amigos pedían porciones bastante generosas, de dos soles (veinte papas) que muchos de nosotros tratábamos de saquear, creando batallas campales por probar el minúsculo alimento, creo que ellos se hicieron más fuertes, más guerreros al momento de comer algún agachadito, yo creo que desde esa época al día de hoy, ninguna comida nos ha caído mal.

Luego que salí del colegio, nunca volví a probar ese fulminante potaje de “La tía papa”, y ella desapareció con el tiempo. Cuando tuve un día libre y pensando en escribir este post, fui a recorrer la salida de todos los colegios de breña para tomarle una foto y hacerle alguna pregunta, nunca la vi, la imagen de la tía ahora es un recuerdo para nosotros, el sabor de sus mal llamadas “papas rellenas” será un sabor archivado en nuestro paladar, un sabor que nunca más probaremos. “Tía papa”, donde quiera que estés, gracias por crear en nosotros un estómago a prueba de todo, porque en verdad les digo, si ninguna de sus papas nos hizo daño, nada lo hará.
“El Tío”. Simplemente así, nunca supimos su nombre o si nos dijo creo que nadie lo recuerda, pero era un tipo buena onda que se ponía en la puerta de mi colegio a vender chuchería y media, canchita en bolsa, jueguitos tontos como laberintos hechos de cartón con una pelotita minúscula que tenías que sortear a través de todo el mundo de cartón, chupetitos caseros envueltos con papel cebolla, tubitos dulces, figuritas y varias cosas más. Su puesto era una caja de cartón de leche gloria cortada a la mitad, en donde introducía estratégicamente y armónicamente todos los artículos antes mencionados para nuestro deleite. El tipo era trigueño, bastante chancado de cara, cabello oscuro desordenado, se notaba en su rostro los rezagos del licor de dudosa procedencia que ingería los fines de semana y con una risa medio pava. Lo considerábamos nuestro pata, pero un pata algo panchilo al que lo podíamos agarrar de lorna cuando quisiéramos.

Cuando salíamos de clase, ahí estaba él, siempre héroe, siempre terco, para resistir los embates de nosotros, unos chibolos palomillas que no median bromas y que tenía como particularidad sacarle uno que otro producto de su endeble puesto de cartón. El plan siempre era el mismo, mientras que tres de nosotros preguntaban cualquier cosa con tal de distraerlo el otro metía su mano entre esa aglomeración de personas y cogía una cancha, un chupetito o un jueguito y sigilosamente se retiraba. “El tío” empezó a ser más sigilosa, ya no dejaba que nos amontonemos en su pequeño establecimiento ambulante, empezó a revisarnos antes de irnos y amenazarnos. Tiempo después al ver que no podía detenernos y viendo que sus ganancias no eran las acordes, optó por frases más benévolas: “ya pe deja”, “ya pe no jodas”.

“El tío” era así, muy buena gente a veces, bastante huevonudo otras, bastante confiado, luego muy atento, pero igual creo que nos estimaba algo. Nunca supimos más de él, habrá seguido metiéndose las bombas que se metía, quizás merecidas, o quizás no, quizás esté en algún colegio de algún distrito de Lima, con ese puesto de cartón ambulante y aun acordándose de las épocas en donde sus ganancias y ventas no llegaron a buen puerto.

jueves, 4 de agosto de 2011

La base tres.

Cuando niño siempre le dije a mi madre que para mi cumpleaños quería que repartiera helados, ella me miraba sonreía y yo no entendía el porqué. Con los años me di cuenta que era un imposible, que a casi nadie se le ocurre darle un helado a un niño en esta época de julio, donde la oleada de frio se hace más inclemente y Lima se cubre de un gris más intenso. Hoy mi cumpleaños amanece con un frio inclemente una lluvia parca y tenue que con el pasar de los minutos se fue poniendo más intensa y alegrona, porque creo yo que la lluvia esconde su encanto pero esas lluvias de sierra vigorosas y corpulentas que muy de vez en cuando tenemos en nuestra gris Lima. Así amaneció mi cumple con un frio inclemente, con un hermoso invierno, porque no solo el verano es perfecto, el invierno de julio también te envuelve en un embrujo extraño. Los saludos de mis padres y mis hermanos fueron los primeros, les siguieron los saludos de mi novia y mi gran amigo Javier, amigo de mi nuevo trabajo, saludos por el face de varios amigos de todos los tiempos y llamadas de amigos de mi anterior centro laboral. Aún sigue siendo de mañana, seguiré pasándola con esta lluvia que adorna mi día de cumpleaños.

(…)

Mis primeros días de base dos siempre pensé que a mis treinta ya estaría a puertas de casarme, ya tenía casi planeado lo que pasaría con mí por entonces enamorada, nunca pensé que todo se trastocaría en un cien por ciento y daría tantas vueltas que mi vida cambiaria como un huracán, lleno de pasiones, de nuevos amores, de excitantes experiencias. Toda mi base dos fue intensa y disfrute a cada instante de lo que se me presentaba y en los finales de los veinte la nueva base tres los recibo más tranquilo, con el corazón en reposo en un amor intenso, con la satisfacción de haber pasado años buenos, con la expectativa de empezar la base tres con grandes proyectos que no desarrolle en los veinte y que si haré con la determinación de los treinta. Ya estoy en los últimos minutos de la tarde, he recibido las llamadas de grandes amigos de mi promoción, que siempre están ahí, he recibido una avalancha de saludos por el Facebook, de amigos que no frecuento hace mucho.. Ya deseo irme del trabajo y estar con mi amor, con mi familia y amigos.

(…)

Los momentos más recordados de mi vertiginosa década veinte son muchos, muchos como para recordarlos todos, pero siempre algunos quedan en la retina. El primero y que siempre quedara será el primer beso con Mónica, cuando ambos solo éramos amigos y el bullicio de la discoteca nos acompañó en ese comienzo inolvidable. Definitivamente mi graduación, momento perfecto finalizando el largo recorrido en mi universidad. Por consiguiente mi vida universitaria, momentos muy chéveres con toda la collera de publicidad. Dos viajes, a Cusco e Iquitos. En aguas calientes (Cusco) sentado con mi gran amigo Jason, en medio de una lluvia serrana escuchábamos canciones de “Los trece baladas”, con nuestros corazones algo golpeados por amores efímeros, cantábamos acompañados por el sonido de las gotas de la lluvia que golpeaban el suelo cusqueño. En Iquitos, en la fiesta de matrimonio de mi gran amigo Alex, grandes momentos de baile, diversión y canciones de mar de copas a capela al finalizar la fiesta, recordando y despidiendo al amigo que dejaba la soltería. Tomando latas de cervezas con mi gran amigo Javier en la biblioteca del colegio donde trabajábamos, caminando en la delgada línea de ser descubiertos y disfrutando de nuestro atrevimiento de no cumplir con las reglas de ese trabajo que nunca se interesó por nosotros, momento altamente recordable. Sudando en el final del campeonato de ex alumnos a la que llegamos con mucho esfuerzo, pero que no pudimos ganar, la imagen de la cancha del San Francisco Javier se viene muchas veces a mi cabeza. Muchos recuerdos de la década de los veinte, muchas cosas vividas imposibles poner en un texto, pero que fui desarrollando a los largo de este blog, muchas de las cosas que acontecieron en mi vida están plasmadas en casa post. Reviso cada texto y veo que he escrito mucho, muchas cosas contadas, historias reales y a veces ficticias, y creo que nunca dejaré de hacer esto, es mi vicio, mi forma de crear realidades, de imaginar, de revivir pasajes de mi vida, de ponerme romántico, de ponerme sarcástico, de hacer reír, de hacer llorar, es una de los pasatiempos que descubrí en este tránsito veinteañero y que creo durara mucho.

(…)

En la noche los amigos llegaron, bebimos unas botellas de cerveza y comimos un rico potaje preparados por las manos mágicas de mi madre. Ya las reuniones por mi cumpleaños carecen de ese quórum que antes tenían, de luces sicodélicas, de humo, de chicos que no conocía, del bullicio, más bien se acercan más a un dialogo con amigos de antaño que siempre estarán ahí y escuchando los vasos de cerveza trinar en un salud eterno. Las cosas me van muy bien entrada a los treinta y creo que se pondrán mucho mejor. Feliz cumpleaños a mí. Gracias a todos, por más años acá en mi blog y otro año de muchos saludos.

viernes, 3 de junio de 2011

Los hijos de Breña- 1

Me imagino que muchos distritos modernos carecen de personajes de barrio, de esquina, personajes enigmáticos, estrafalarios, que comparten contigo el caminar por las mimas calles y que de un momento a otros desaparecen. Mi barrio, aunque tenga la etiqueta de peligroso aprendí a quererlo, aquí crecí y por sus calles han pasado personajes que siempre seguirán en la retina de quienes vivimos cada minuto en las calles del viejo Breña.

El Vaquero. Siempre lo veíamos con un andar lento y pausado, con un mondadientes en la boca, con sus piernas de alicate, botas bastante antiguas, jean negro gastado, un camisa desbotonada en la parte del pecho y un sombrero negro antiguo. Nunca supimos a ciencia cierta qué era lo que hacía, si tenía algún oficio, si tenía familiares, o cual era su apellido, lo cierto era que tenía una pinta de haber sido sacado de los cuentos de vaqueros, de esos pequeños libros de vaqueros de ESTEFANIA que mi viejo lee desde que tengo uso de razón. Siempre creímos que por algún lado había dejado olvidado su caballo que era lo único que le faltaba para ser un verdadero caowboy. El vaquero era todo un personaje, lo veía caminar por el mercado de mi barrio o parado en una esquina apoyadondose en la pared con una mirada adusta sin un atisbo de sonrisa, como sintiendo que ese era su territorio, que era su campo de batalla. Sentía en su mirada que sin ser nada lo podía todo, que todo lo tenía calculado, medido, que sabía cómo hacerlo, y que no tenía miedo a nada ni a nadie. A veces se le extraña al vaquero por las calles antiguas de Breña, de un día a otro desapareció, creo que su decadencia tuvo que ver con la droga, pero son solo conjeturas, lo que es cierto es que se fue, desapareció y dejó con su paso varias historias al fiel estilo del viejo oeste.


La Loca Madona. Era una chica que pasaba por mi barrio, caminaba por el medio de la pista y cantaba y hablaba con la nada, a veces se ponía violenta y nos perseguía cuando jugábamos futbol en la pista, pero muchas otras veces éramos nosotros quienes la perseguíamos y hostigábamos para que ella reaccionara. Nos perseguía por varias cuadras gritando y corríamos un tanto asustados y con mucha adrenalina. No sé quien le puso Madona, pero su apodo se debía a que todos los días venia con un color diferente de cabello, rojo, amarillo, rubio, negro, etc. Lo que sucedía es que la Loca Madona, siempre pasaba por la casa del pueblo del APRA, donde daban clase de corte y pintado de cabello, y los nuevos aprendices la agarraban de conejillo de indias y pintaban su cabellera que poco a poco se debilitaba con todos los químicos que le metían. Con el paso de los días veíamos su cabello más esponjoso y revuelto, con su jean sucio y roto, un polo grande que dejaba notar un lado de su hombro desnudo. Cuando pasaba un señor, ella bajaba mas su polo y descubría mas su hombro y lo coqueteaba, lo miraba con ojos de locura creyéndose la mas sexi de todo la estratosfera, el señor reía y nosotros también. La Loca Madonna desapareció, ya no la veíamos por las calles, ya no la escuchábamos gritar, ni coquetear, no supimos nunca más de ella, espero se haya regenerado, y haya recuperado la finura de su cabello, que por ahí me contaron fue de un castaño envidiable.


El tío de la bicicleta. Era un viejo con los ojos rasgados, no sé qué descendencia era, japonesa, coreana o china, pero como todo buen oriental tenía esa costumbre sana y buena de ir para todo lado con su bicicleta. Nada tendría de raro ver a un señor manejar bicicleta, pero este tío era bastante estrafalario, sumado a su aspecto era todo un caso que sirvió para que la televisión hiciera reportajes bastante simpáticos. Era un viejito que bordeaba los ochenta años más o menos, con una barba blanca muy grande que le llegaba al pecho, bastante flaco y con una estatura bastante moderada tirando para abajo. Su bicicleta era un espectáculo, llevaba miles de bandera por todo el timón, barios estickers pegados, espejos retrovisor, y varias chucherías más que hacían que la bicicleta parezca una valija en donde se llevaría todo lo impensado. A todo esto se le sumaba la simpatía que desbordaba el viejito y las piruetas que hacía sobre la bicicleta, eran simples pero se veían superlativas por la avanzada edad del chinito, tendría sus ochenta y picos años y lo veías pararse en el asiento, estirar sus piernas, pararse de en el tubo, etc., mientras su vehículo lo transportaba. El viejito murió obviamente, pero nunca supimos ni cómo ni cuándo.


Los viejitos Peluqueros. Al frente de mi colegio se encontraba una peluquería que por años y años no se movió, una barbería de aquellas antiguas, esas donde sacaban filo a la navaja con una faja de cuero y veías atemorizado como el peluquero hacia ir y venir a la navaja por toda la faja de cuero. Desde que lo recuerdo, los que siempre cortaron ahí el pelo fueron viejos, es por ello que todo el barrio los conocía como “los viejitos”. Antes no había tantos centro de belleza como ahora inundan mi distrito, es por ello que “los viejitos” se hicieron muy conocidos. Mi padre alguna vez me llevó donde esos tíos, era un cuarto de cuatro paredes, nada sofisticado como ahora son los centros de belleza. Todo estaba pintado de blanco, sin mas ni mas, algunos cuadros por acá, nada de caritas medio cabronas de modelitos de medio pelo, nada de modelos súper fashion, nada de eso, eran cuadros de sus diplomas de peluqueros y un cuadro del corazón de Jesús, nada más, para qué más. No había ese recarga de espejos que suele haber en los hoy modernos centros de bellezas, ese juego mágico de espejos que suele haber, los “viejitos” solo tenían espejo delante de las sillas donde los clientes nos sentábamos, para que más. Conforme avanzaba el distrito comenzaron a abundar los centros de belleza cada vez más sofisticados, con mayores arreglos, luces más potentes, espejos por doquier, mejores servicios etc., la peluquería de los viejitos fue decayendo fue quedando en el olvido, solo entraban gente fiel de avanzados años, nadie más. Ahora ya no están en su mismo sitio de siempre, de acuerdo a lo que dice el letrero se han mudado a otra calle pero han dejado ese lugar lleno de recuerdos y con esa imagen de una peluquería de antaño que nunca se olvidará.

La Chuchi. Apodo que le pusimos a una mujer con atuendos bastantes despampanantes y descarados que deambulaba por la calle. Nunca supimos su nombre, solo le decíamos la chuchi. Era una mujer alta, piel bastante blanca, rubia al pomo, delgada y que paraba siempre con minis y tacos altísimos mostrando sus refinadas y largas piernas. Poco tardamos en darnos cuenta que la señorita en cuestión era una mujer que prodigaba placer a todo hombre por un monto de dinero. Siempre la veíamos de la mano de un caballero, en ocasiones presentable, otras ocasiones un tipo bastante venido a menos, así que no sabíamos si era una puta de alto vuelo, mediano vuelo o al ras del piso. Creo que ella se desenvolvía por donde más le atraía, sea en el barrio más peligroso o en alguna otra calle mas acomodada. La vida tan rápida y desenfrenada que tuvo le pasó factura y cada año “La Chuchi” se decaía, ya su fino maquillaje se veía bastante corrido, el rimer se discurría por todo su rostro dando una imagen macabra cada vez que la veíamos en su caminar de ambulante por los calles aledañas al parque Echenique. Su delgada figura fue tomando un volumen mayor, su rostro fue desquebrajándose, sus vestimentas cada vez más antiguas, rotas y poco a poco se fue alejando de las calles. Hace poco caminando con un amigo me señala a su señora gorda, con un buso ancho y polo desteñido, cabellera rubia combinado con negra y con zapatillas, “mira tio ahí está la Chuchi” su imagen distaba tanto a la imagen de la dama de compañía espigada y caminante que veíamos, solo dijimos, para ella lo años no le fueron nada benévolos.


Continuará ...


Aviso. Las fotos no necesariamente son fiel reflejo de la realidad. La primera foto es de la iglesia desamparados, la iglesia ams emblematica de mi distrito.

viernes, 29 de abril de 2011

Ana Paula.

Aún siento que fueras la niña que tuve en mis brazos hace ya varios años, estoy recostado en el sofá esperando por ti, dejando una luz prendida para que sepas que te espero. Ahora siento la angustia que decía sentir mi madre cuando siempre nos esperaba, cuando siempre dejaba notar la luz intermitente del televisor reflejarse por la ventana de la sala. Sé que no llegaras a esta hora, porque el permiso que te di, o el que me obligaste a darte con esos besos tiernos, dura un poco más, son las dos y veinticuatro de la mañana y ya quiero que sea la hora de tu regreso. Tu madre esta acostada en el sofá, no terminó de ver la película que nos propusimos ver, pero la despertaré a tu llegada, así me lo encargo antes que entre en su expectante sueño. Nunca te lo dije, pero siempre quise que tú fueras un hombrecito, un varoncito que prolongue el apellido Domínguez a través del tiempo, un machito para enseñarle a patear una pelota e ir a sus campeonatos de fútbol y gritar en el estadio, pero cuando te vi por primera vez solo di gracias porque hayas sido tú, porque fue un momento mágico en el que me hipnotizaste con tu hermosura, aún me tienes tonto desde esa tarde hija mía. Desde muy antes de que planeara tu llegada ya tenía tu nombre, Ana Paula, sería perfecta para ti, pero la verdad te digo, que es como si desde siempre ya hubiera conocido tu rostro y que el nombre hubiera tenido un celestial unísono contigo.

Tienes esa bella sonrisa que heredaste de tu madre, porque creo que la mía no le llega ni a los talones, tu sonrisa tiene esa llave maestra que hace que siempre te diga sí, que no soporte un minuto una negativa, que hace que el hombre de hierro que me suelo convertir por un instante para negarte algo, se convierta en el hombre gelatina que siempre asiente a tus pedidos. Aunque sé que tengo que cambiar eso, no es bueno que tengas todo, siempre es bueno lucharla un poco, tener ingenio, picardía y creatividad. Ahora tu mamá ha preguntado por ti, le digo que aún no llegas pero que no tardarás, me dice que le avise y se recuesta nuevamente en el sofá, suelta una leve sonrisa formándosele esos mismo hoyitos que se te forman cuando sonríes. Creo que sacaste mis ojos, y presumo de ello con la familia, creo que sacaste lo mejor que tengo hija, no son lo más top del mercado de ojos, pero se ven bonitos en tu rostro, no sé si en el mío pasará lo mismo, pero te cuento que muchas chicas me decían que tenía ojos grandes y profundos, no se a que se referían con profundos pero les creía.


Han pasado tanto tiempo hija, tantos momentos vividos, cuando dormías en mi pecho luego de ver los dibujos animados que tanto te gustaban, cuando hacías tus primeros trazos y escribías “papá” miles de veces y llenabas hojas y hojas, todas las tarjetas que me hiciste por el día del padre que aún las tengo guardas aunque te de roche que las muestre en reuniones familiares y estoy intentado no hacerlo. Tu bautizo, cuando tu tio te agarraba y te recostaba en la pileta mientras que el cura te regaba el agua por tus cabellos lacios hermosos, yo veía tus ojazos mirando a todos lados sin saber que pasaba, yo idiotamente agarrando una vela y mirando fijamente lo que sucedía, fue un gran día.

He pasado orgulloso cada etapa de tu vida, tu promoción en sexto de primaria, tu promoción en quinto se secundaria, y me da gusto que en el colegio hayas sido una chica tan responsable, diametralmente opuesto a mí, nunca te lo dije tan explícitamente hija mía, yo no fui de los mas aplicado en mis épocas escolares, eso creo que es otro aspecto en donde tu madre tuvo mucho que ver en ti. Mi época escolar a comparación de la tuya queda hecha una insignificancia, y me da un tremendo gusto que sea así, sé que no fuiste la número uno, pero fuiste una muy buena alumna, tanto así que ingresaste a la primera a la universidad (no diste revotes furibundos como yo, donde la universidad me di un sí a la tercera oportunidad) donde ya llevas un año y me digo, como pasa el tiempo, la verdad ya no quiero que crezcas más, ni yo quiero envejecer, pero sé que el tiempo no es benévolo y avanza y los slides de tu vida pasan en mi cabeza y puedo de sentir una mezcla de alegría y congoja, y agradezco a que Dios me haya premiado en tenerte a ti hija mía, de haberme dado la posibilidad de amarte, de protegerte y de escucharte decir desde pequeña, te quiero papi. Justo acabo estas líneas y escucho el taxi que te trae de regreso (porque ya no quieres que te vaya a recoger, si si, lo entiendo) tu mamá se ha despertado sin avisarle, creo que lo hizo instintivamente, veo como abres la puerta y me ves en mi sofá con el computador sobre las piernas, saludas a tu madre, te acercas a mí, me abrazas y me dices, Buenas noches papi mañana te cuento lo de la fiesta, - está bien hijita, buenas noches, te amo -

jueves, 31 de marzo de 2011

Mis amigos universitarios (2)

Todo ese verano fue así, la pasamos juntos, y creo que todo acabo como empezó, sin protocolos, sin discursos, sin pretextos y sin avisar. Disfrute cada instante con Jenara, conocí de ella más cosas que la etiqueta de amistad no me lo permitía, descubrí que en el tiempo de la universidad si me gustaba solo que mi amor tenía exclusividad y me segaba a mirarla con ojos mas libidinosos. Recuerdo que los primeros besos fueron temerosos, porque ambos nos preocupábamos por el qué dirán, qué dirá Francisco, qué dirá Paola. Conforme pasaba el tiempo eso se fue perdiendo, y nos resbalaba si alguien pudiera enterarse, las huevas si se enteraban y las huevas que dirían, las cosas pasaron sin planearlas, nada fue consentido, nada fue minuciosamente calculado, todo fluyó y ambos en nuestra apacible soledad optamos por refugiarnos juntos esos días y noches de verano. Besé apasionadamente a Jenara, noches de diversión y juerga adornaron nuestra apacible soledad y vivimos la experiencia que ambos queríamos. Cuando ambos decidimos acabar con esos encuentros, todo fue extraño, Contrario a lo que creía retomamos esa amistad que habíamos perdido, nos llevo tiempo, un tiempo alejados que era necesario para calmar las almas y dejar por sentados que la amistad fue primero, lo más importante y había que retomarla. Ahora no nos vemos con frecuencia como antes, ella ha entrado al costal de la poca frecuencia que tengo con amigos de la universidad pero seguimos siendo amigos, no como antes, pero sí como ahora.


Con Tania no sé cómo surgió la amistad que en la actualidad tenemos, diferente a los que podría parecer con ella siempre fue lo que fue, amistad y punto, quizás por ahí en mi época de desenfreno alocado la coqueteé y más aún cuando regresó de Brasil, pero no hubo ni más ni menos, es mi gran amiga que quiero y respeto mucho. En la universidad la fastidiábamos porque en nuestro grupo era un pata más, un “broder” más en la collera, a la que le dábamos la botella de cerveza para que se sirva, jugábamos carreritas y con quien pateábamos una pelota. Todo cambio cuando se fue a Brasil para estudiar, a su regreso llegó con esa sensación de poder que siempre tiene un mujer sobre todo mortal hombre, muchos más atrevida para vestirse, como que si la vestimenta de mujer atractiva y perturbadora se hubiera posado en su ser y se hubiera fusionado en su piel, ahora ya no podría darle la botella de cerveza a que se sirva, más bien le serviría en un vaso, ya no le diría para jugar carreritas ni muchos menos y sería un caballero con mi gran y linda amiga Tania.


Los demás amigos se perdieron como todos se pierden cuando se acaba la universidad, fueron aves de paso, a algunos los estimo más que a otros pero ya no están en mis días, ya no los pienso como lo hacía antes o como lo hago como los chicos que mencioné anteriormente. A Fiorella la aprecio mucho pero no se qué será de ella, sé que está en USA y que le va bien más no, si es así que siga por esos pasos, muy recordada Jefa, era instintivo su natural dominio sobre las demás chicas, su liderazgo en el grupo femenino se hacia notar y muchas veces nosotros también acatamos como súbditos plebeyos los dictámenes de nuestra amiga Fiorella “La Jefa”.


Paola, mi muy recordada amiga Pochola, se casó y dicho sea de paso no me invitó a su matrimonio, pero está bien no me molesta, no me perturba ni me siento traicionado, quizás si yo me hubiera casado ella tampoco hubiera estado en mi lista y vería como yo mis fotos de matrimonio por el facebook. No éramos de los grandes amigos y esa brecha se acrecentó mas cuando ambos salimos de la universidad. Aún sin haber estado en ese momento sublime de su matrimonio y no poder haberla felicitado en persona, me alegra verla feliz, es una gran amiga. No sé porque cuando teníamos oportunidad de conversar me convertía en su curita bonachón y me confesaba sus divagaciones amorosas. Que recién había comenzado con un chico de ingeniería (su actual esposo), que se sentía muy bien, que no iba a ser difícil olvidar a su pigmeo ex enamorado y se emocionada cuando me contaba que ella tenía el poder de emocionar más de la cuenta a su nuevo enamorado con besos y caricias que le proporcionaba y que el muchacho se sentía en las nubes. Ahora los veo juntos en su matrimonio y pienso que el pata de seguro sigue estando en las nubes y quizás más arriba de ellas cuando ambos están juntos en las múltiples noches que les queda por vivir. Bien por ellos.


Chio también se casó y tampoco me invito, si Paola no lo hizo mucho menos Chio, pero me alegra que también sea feliz y que vaya a tener un bebe. Siempre la vi con mucha simpatía, una de las chicas mas simpáticas de la facultad, sin duda, aunque para bailar salsa tenía dos pies izquierdos pero cubría ese pequeño detalle muy bien con su simpatía. Alguna vez miré de una forma perversa el arete que se había puesto en la lengua, con el que jugueteaba de una forma alocada, y movia de un lado a otro, yo zigzagueaba junto con ese bendito arete y acrecentaba mis ganas de quizas yo tambien poder jugar con él. En algún momento de mis primeros días en la facultad, pensé en intentar algo con ella pero siempre tuvo enamorado, además que aún en estos días no logro pensar cuál hubiera sido la forma de poder seducirla, aun no la sé.


Los demás ya vienen por consiguiente en mi cabeza. Pepe, que era un gordo bastante ancho, un poco botadera y que siempre estaba presto a competir con nuestro grupo. Era un buen pata no lo dudo, nunca me hizo un desplante o comentarios cagones como los solía hacer, siempre me saludo y hasta tomamos algunas cervezas juntos, pero como que tenía una perversa obsesión de hacer que mi grupo de trabajo quede mal, que su grupo siempre esté un paso más delante del mío, no podíamos negar su talento que era proporcional a su humanidad, pero tenía una obsesión extraña, si en sus manos estaba poder hundirnos lo hubiera hecho. Luego comprendí el meollo de ese asunto, en algún momento me confesó o lo confesó a alguna amiga mía que tenía un maquiavelica fijación por Francisco, que francamente le caía mal y que detestaba su forma de ser, quizás no pensó que ese comportamiento que elegía tratando de hacer quedar mal a Francisco, hacia que él también adquiriera un karma de parte de varios del salón. De seguro sé que le llegaba al huevo y que lo que menos le importaba era como la gente lo mirara, el ya tenía su bien formado grupo de amigos en el cual nadie de los míos estaba, salvo Jenara. Hubiera sido mejor todos remar para el mismo lado, pero ese ambiente de competencia que se generó, también fue excitante. Él también tenía en su grupo a Carmen y a Billy quienes tambien alzaban el estandarte de su guerra, cagones siempre, Billy con comentarios subersivos hacia nosotros que muchas veces entendimos, porque si hay algo que tenemos que saber es que para entender a Billy teníamos que estar bien atentos, porque habla tan rápido como un tren bala y que de seguro si el correcaminos tuviera la gracia de hablar él sería su traductor. Saliendo de las clases y de las mechas en grupo, Billy siempre lo definimos como un buen amigo, quizás puñalero, pero un buen pata de tertulias.


Esos son algunos de las personas que cruzaron caminos en mi vida universitaria y que por consiguiente ahora siguen pasos diferentes. A algunos veo muy de vez en cuando, otro no veo nunca y haciendo un mea culpa yo tampoco me preocupo en verlos. Amigos con los que compartí mucho y que me enseñaron harto, tanto en la vida profesional como en la vida misma. No sé cómo les caerá este post, pero es mi forma de decir gracias por conocer a personas espectaculares y maravillosamente humanas, con defectos y virtudes. Esperaré un correo de Juan, Jenara o Francisco para poder realizar ese encuentro, si es que después de esto lo quieren hacer.

jueves, 24 de marzo de 2011

Mis amigos universitarios (1)

Hace unos días me llegó un mail comunitario de mi amigo Juan, amigo de la universidad, animándonos y coordinando para reunirnos y almorzar o tomarnos un café, juntarnos para vernos las cara después de haber pasado tanto tiempo juntos y haber formado un amistad que siempre tratamos de boicotearla, sin intención, por nuestros nada benevolentes horarios.

Pocos amigos me quedan de mi época universitaria, diríamos que los podría contar con la mano, me doy cuenta que los demás solo eran compañeros de estudio, aunque en una época nos buscábamos para todo, para hacer proyectos, de compinches, luego de acabada la universidad, nunca más nos volvimos a ver.


En la facultad de comunicaciones conocí a Juan y a Diana, ellos fueron los primeros amigos con los que hice grupo de estudio, son unos grandes tipos, risueños, amigables y talentosos. Había que hacer un proyecto de publicidad, el curso exactamente escapa a mi recuerdos en el baúl de mis memorias, pero la idea fue sencilla, hacer un jugo a base de Cocona, Diana es de la selva (razón por la que la miré de un modo más perverso, imaginándola convirtiéndose en una fiera al momento de estar en la cama) y sugirió ese producto selvático poco explotado y muy sabroso, así nació el grupo COCONA PLUS. Con Diana y Juan, seguimos haciendo grupos en todo curso que nos era posible hasta que Diana viajó a Estados Unidos a través de uno de los programas de intercambio, le fue muy fácil, aprovecho al máximo todo el tiempo que se quedó por allá. A su regreso descubrí que la sangra caliente de mi amiga Diana estaba presta a mezclarse con una sangre friona de algún chico norteamericano y que no tenía la intensión de involucrarse con ningún peruanito de sangre latina. Creo que los gringos le hacían bien, nunca dejé de pensar que Diana es una chica de la selva deliciosamente perturbadora.

Con Juan encontré el cómplice perfecto para mis divagantes ideas, él las plasmaba, las traía a la realidad, me enseñó mucho y aprendí mucho de sus trabajos y de su profesionalismo. La primera vez que lo vi, lo vi como un gordito bonachón medio sano y del que no pensé cruzarme más. Por cosas del destino acabamos en el mismo grupo de esa primera clase de la facultad, nos complementamos muy bien y no paramos de hacer grupo hasta el último día de clases. Creo que no disfruté mucho su collera, no le saqué provecho, por ese tiempo tenía enamorada y mi tiempo lo recortaba mucho por estar con ella. Juan también estaba con una chica paradójicamente de la misma facultad de mi ex enamorada. El salía con su novia, yo con la mía y perdimos noches juntos de juerga, de licor, de bohemia, de compinches.


Acabada la universidad Juan se fue a Brasil, a su regreso lo noté más cambiado, creo que el enredarse con brasileras y respirar ese aire de libertad y desenfreno de Rio de Janeiro lo hizo más canchero, mas alocado, mas entrador en las noches limeñas. Justamente su llegada coincidió con mi soltería y nuestros pasos por un momento estuvieron nuevamente juntos, de discoteca en discoteca, conociendo y tratando de ligar lo que había que ligar. Una noche perdido en la oscuridad del bar, recibo su llamada a las tres de la mañana


J: Huevon ¿donde estas? R: Acá en el Tizón pues y ¿tu? J: Voy para allá R: ¿con quién estas? J: Con una flaca y Angelo

R: Ya pes vente Cuando llegaron, vi a Angel0 algo incomodo, Juan bastante empilado y más empilada la chica que los acompañaba. Estuvimos los tres sentados al fondo del bar, bebiendo y desafiando el límite de nuestra sobriedad, Juan me insistía –anda háztela, ya está- yo me la quise hacer, pero la chica era un despojo humano, bailaba y movía su cuerpo porque sabía que tenía que hacerlo porque sabía que estaba sonando alguna música y estaba parada en medio de la pista de baile, pero no coordinaba movimientos y me hablaba cada sandez que sólo me quedaba sonreír, luego Juan me jaló y me hizo a un costado y se posó delante de ella para hacerla bailar. Era raro pero la chica aún estando en ese estado quería bailar o al menos intentarlo. Me la quise hacer, pero no la hice, Juan se la quiso hacer, pero aun no sé si se la habrá hecho, al rato Angelo insistió a Juan para que la llevaran de una vez a su casa, que la chica ya no podía ni con su alma. –oe Juancito, de donde sacaste esa flaca- le alcanzo a preguntar antes saliera del bar –me escribía desde hace tiempo por el Face y me decía para salir- (…)

A esa collera que tenía con Juan se nos unió Francisco y Jenara, chicos muy chéveres. A Jenara ya le había hablado un tiempo antes, desde mis primeras clases en la facultad, de donde resultó una conversación bastante entrecortada, donde ella sólo me respondía escuetamente las tontas preguntas que le hacía tratando de sacar una conversación. Luego volví a verla en una Gynkana de la Facultad, donde tuve la oportunidad de bailar con ella y su amiga, Chloe. Me pareció una linda chica, me gusto y quizás me proyecte en sacarle un beso en esa fiesta, por la conversación, porque vivíamos en el mismo distrito, porque bailaba bien la salsa, pero todo concluyó ahí, nunca más la volví a ver sino hasta después de mi primer año de facultad, donde nos juntamos para hacer un grupo de estudio, yo ya estaba con enamorada y me quedó conocerla como lo que llegó a ser, una gran amiga, valiosa y espectacular. Con Francisco pasó algo parecido, nos habíamos visto más de una vez por la facultad y fue en la clase de marketing donde hicimos grupo y congeniamos muy bien, a partir de ahí los grupos siempre eran de cuatro, Juan, Jenara, Francisco y yo. Había discusiones, discrepancias y altibajos, pero siempre tratábamos de buscarnos, porque de alguna u otra forma sabíamos que las cosas salían bien cuando estábamos juntos. Francisco era un buen pata y digo era, porque siento que ahora es con el que más lejos estoy, creo que nuestros mundos son nada conciliables, porque sencillamente él es cristiano y yo soy un católico algo descarriado, que no cree en la iglesia ni en las poses. Cuando éramos universitarios, creo que Francisco se pegó en algo a los pocos desenfrenos que teníamos, bebimos en nuestro viaje a Arequipa, cantamos como locos de regreso al Hotel y sufrimos una resaca de aquellas. Se enamoró de Jenara con la que estuvo un tiempo, pero tenía manías medio locas y formas de pensar raras que Jenara soportó gallardamente pero que finalmente hizo que acabara la relación. Vivió la nada cristiana aventura de tener a dos chicas templadas de él y romperse la cabeza para hacer el mas caleta de los caletas. No lo juzgo, él ya no estaba con Jenara, pero seguían saliendo como el común denominador de la gente le dice “como amigos” pero ocultaba la amistad de su otra “amiga” chiclayana. Cuando hablamos de ella y tratando que nadie sepa de ella, la apodamos como “Chiclayos”. Quizás él se haya dado golpes en el pecho por esas cosas que hizo o no hizo, haya hecho algún tipo de rito o ritual cristiano para que hayan quedados sepultadas, no lo sé, por eso siempre me gusta etiquetarme como un católico algo descarriado, porque no practico todas dictámenes que dios nos mandó, siempre habrá un día, algún momento, en que nos salgamos de la cobertura de dios de la que Francisco nos instaba a no salir.


Mi ex enamorada Paola siempre tuvo celos de Jenara, nada justificados por cierto, porque yo la veía como mi amiga, nada más que eso. Es cierto que la pasaba muy bien con ella y que podíamos conversar de muchas cosas, el estudiar una carrera y llevar cursos juntos nos daba mucho tema de conversación. Ella me hablaba de Francisco, en el tiempo que estuvo con él, yo le habla de Paola, cuando estuve con ella. A Paola le decía que yo veía a Jenara con músculos y velluda, que era solo mi amiga, mi pata, mi yunta. Creo que la dejé tranquila con eso, y efectivamente el tiempo que estuve con Paola nunca miré a otra chica ni miré a Jenara con otros ojos, la cosa cambio cuando yo estuve solo, ella estuvo sola y seguimos saliendo como “amigos” etiqueta que se cayó con el tiempo. La amistad fue tan fuerte que ambos buscamos refugio, abrazos y besos, que los conseguimos dándonoslo uno al otro. CONTINUARÁ ....

jueves, 3 de marzo de 2011

Vamos Miki Vamos.

Comienza un campeonato nuevamente, con la ilusión, siempre la ilusión de poder llegar de una vez por todas a la final y sobretodo ganarla. Ya no recuerdo cuanto tiempo ha pasado de esa última final que dolorosamente nos tocó perderla, por cansancio, por lesiones o porque no supimos manejar los tiempos. Lo recordamos siempre, como batallas épicas que fueron formidables pero que perdimos, así como el combate de Angamos, así como la batalla de Ayacucho y Junín que fueron pasajes formidables en nuestra historia pero que dieron como resultados sendas derrotas, así creo que sentimos al recordar esos días en la cancha de nuestro colegio, nos sentimos como periodistas deportivos que recuerdas espectaculares partidos en un video a blanco y negro sin darnos cuenta que eso ya paso hace varios años.

Fue un David espectacular en el arco, sacando pelotas inimaginables, una defensa aplicada que no dejó espacios, medio campo luchador quitando balón, con Mario inspirado, inalcanzable e incontenible por la banda izquierda, por mi parte corrí todo lo que había que hacerlo, juguetee con el balón todo lo que era posible, se la serví a Mario por cada espacio que veía, metí goles, no muchos como los que tendría que meter a juzgar por la etiqueta de delantero que me ponen, fueron partidos de ensueño, que me gusta y detesto recordar. Lo recuerdo porque fueron días maravillosos y los detesto porque no quiero vivir solo de ese recuerdo, cada año tenemos esa oportunidad y hoy se presenta otra.

A diferencia de muchos años, no iremos diciendo que este año campeonaremos, porque detesto esa bastante cuota de positivismo, me llega al huevo decirlo y luego tener que tragarme las palabras de haber dicho que seríamos campeones, ya no. Este año, el sábado nos toca jugar primero un partido y a ese vamos con fuerza, con ganas de jugar, con ganas de hacer las jugadas que tenemos en la cabeza, con la mentalidad de ganarlo, de correr, de meter, de hacer goles, de gritar y escuchar a nuestros amigos alentarnos, de sabernos todos una promoción unida, un roble gigante que esta tallado en su tronco las iníciales que nos unen, SPM 98, y por las que luchamos.

Vamos muchachos, le tenemos que dedicar a alguien este campeonato que sea a ese santo que siempre nombramos en borracheras y que ni si quiera él sabe porque dientres lo invocan, al santo que une ideales y lazos fraternos, al santo que nos acompaña por siempre, SAN PABLO MIKI. Para él que nos unió que vaya este campeonato, si perdemos, todos perdemos con él y le daremos gracias, si ganamos, ganamos con él y también le daremos gracias.

Este año vamos paso a paso partido a partido, sin alocarnos, sin creernos más, con humildad, luchando y sabiendo que a todos los equipos les hemos ganado alguna vez, a todos, no hay ninguno que no los hayamos hecho hundir en una derrota, eso nos indica que todo lo podemos.
Para ti SAN PABLO MIKI. Por resguardarnos siempre, por hacer que sigamos juntos, y que seamos siempre un puño gritando por la MIKI. Viva la MIKI carajo.

viernes, 4 de febrero de 2011

Ojos que no ven, Facebook te lo cuenta.

Hace algún tiempo escribí sobre el hi5 cuando éste era el rey de las redes sociales y tenía a casi todo el mundo enganchado a su plataforma, pero eso ya es historia pasada y ahora el Facebook cobra vida e importancia apoderándose de varios países, multiplicando usuarios cada año. Si el HI5 era un dolor de cabeza, ahora el Facebook se convierte en tu ángel y demonio, en tu bien y mal, en tu sueño y pesadilla, en todo lo malo y bueno que pueda haber. Tengo FB porque es cuestión de estar al día, al tanto, necesidad de información quizás, necesidad de saberlo todo, de voyerista, de conocer, de saber.
Ahora lo puedes ver todo, es como si te hubieran acercado al mundo, te hubieran dado una lupa gigantesca con la que te acercas mas a la vida de tus amigos, a de los que dejaron de ser tus amigos y de la/os chico/as que te conocen.
Hay varias cosas que me vacilan del FB y quizás me dejan pensando, en realidad yo no he puesto toda mi vida en esta red social, por ahí fotos de mis amigos en algunas salidas suburbanas que tenemos, alguna foto chévere con mi chica, y ahí se acaba, no más.

Hace poco he visto varias cosas en mis contactos del FB. Hay en el FB una opción en la que puedes poner tu estado civil, “Tiene una relación”, “Prometida con…”, “Casada con…”, y luego después de poner estos te riegan los mensajes de tus amigos felicitándote, deseándote lo mejor, varios “me gusta” y todo un papiro de buenos deseos, toda una marea de energías positivos que te irradian, te empalagan y te empachan. Mi amiga que por mucho tiempo bailoteó y saltó de disco en disco buscando en los eventos sociales y entre los amigos al hombre indicado y quizás todos estaban esperando ese momento, quizás todos esperábamos que cambie ese estado que por mucho tiempo se mantuvo de soltera. Me imagino que toda la red de sus amigos estuvo esperando el cambio que por fin llegó, se puede leer ahora “Sandra está en una relación”, y los mensajes cual maretazo llegaron, como por ejemplo: “te quiero amigaa…sueeeerteee”, “muy feliz por ti”, “wiuuuuu ♥ buenaaa”, “tienes que contarlo TODO!!!!”. Todo bien, que más que uno grite a los cuatro vientos que está enamorado, que tiene un nuevo amor, que ya no está sola, que por fin llegó. El problema llega cuando, en el peor de los casos, todo muere, por alguna motivo se separan o se acaba el amor, el estado cambia y los mensajes también “Luz ahora está soltera” los mensajes de apoyo, de interrogante y de incertidumbre de los amigos, que en realidad no lo son porque solo saben de tu vida por el FB, se hacen crecientes “reina que pasó” “amiga mejor sola que mal acompañada” mientras una putañera lagrima le cae por el rostro y trata de armar el rompecabezas de su corazón y se dice, porque puse esa maldita cosa del FB, mejor no hubiera puesto nada, pero igual, ya nada te quita lo bailado, y a bajarte las fotos cariñosas y los momentos que es necesario borrar al tachito de basura. Tener cuidado con esta herramienta bastante doble filo.

Tengo en la lista una amiga que exhibe con derecho las fotos de su actual pareja y veo que hay ciertas situaciones que se repiten, el efecto que le da a las fotos que sale con él, que es el mismo que utilizaba cuando estaba con su ex, la misma posición en la que están ¡oh coincidencia! es la misma con la que se tomó con su ex, la diferencia marcada es que en vez de la imagen de su ex, aparece la pálida, barbudica y cuadrada cara del nuevo individuo, lo demás queda perfectamente enmarcado en el pasado. Gracias al FB puedes ver las terribles coincidencias en los detalles que ahora repite. Debería haber una opción que dicte, “esto ya lo he visto”, ahora pienso que mi amiga seguirá dando saltos en amores y repetirá cada foto, cada efecto, cada posición, con distintos personajes, le diría que sería bueno cambiar un poco esos detalles para no ser tan redundándote y al menos dar un poco de exclusividad a la persona que por circunstancias X dejaste en el pasado.

He anulado a amigos que no me interesan, más perfecto que expectorar a amigos que ya dejaron de serlo, o amores que murieron. Para que tener en mi muro la foto sebosa de alguien que no deseo ver, que no deseo saber de su vida ni lo bien o mal que le va y que tampoco deseo que me vea, porque sé que me mira, tengo esa sensación, es como si alguien te mirara en la realidad, sin explicación alguna sientes esa mirada, prefiero que sienta esa impotencia de no saber de mi y que imagine lo que me pasa, por demás me siento feliz de no verles sus caras.

Con el FB sabemos todo, hasta lo que piensas ¿Cómo? Porque lo pones, porque deseas que la gente sepa tu estado de ánimo, deseas que sepan como diantres te estás sintiendo en ese momento, como que así te dejas se sentir solo, y recurres a la patota cibernética. Por ejemplo:

Jackie “La vida es una sola y es corta...! Así q hay q vivirla al máximo :)” por ejemplo, quiere decir que le va bien, que se siente contenta y está viviendo a plenitud, imagino que está planeando escaparse con su enamorado y perderse por una semana, ¡Protección! ¡Protección!

Carla “Hoy será noche de salsa! HE DICHO!!!” Enérgica afirmación, esta noche esta chica bailará como loca, y está tan decidida que le dice subliminalmente a todo el mundo, que si quieren cambiar de planes se vayan al carajo, que se jodan, porque ella lo único que quiere esta noche es bailar salsa, HA DICHO.

Claudia “Cuando aprenderás a recogerme a la hora indicada!!! Tú y tu cerebro de pulga retraída grrr” Indignación a flor de piel, esta chica no encontró mejor remedio y desfogo que teclear en su FB lo indignante de su espera, lo jodida que se sentía, véase que acompaña la frase con un “grrr” está con una rabia de perro alucinante, esperemos que con esto el pata y su cerebro de pulga retraída llegue temprano de ahora en adelante.
Jorge “Se acaban las vacaciones :(“con esta mensaje podemos saber, que a este chico le quedaron chiquitísimas las vacaciones, que no desea ir a trabajar y que se siente ligeramente incomodo por el motivo de despertar temprano, nótese también que la frase es acompañada de dos puntos y un paréntesis (significado de una carita triste) está realmente triste, muy triste, ¿será que querrá vacaciones todo el año???.

Pedro “Me queda una laaaaaarga noche de trabajo” este mensaje solo revela, resignación, ni más ni más.

Alondra “en casita! q rica es la camita de mama!!! ♥”podemos deducir de esto que ha llegado de viaje en donde dormía en una cama de madera y que en su casa también tiene una cama que se asemeja a la de madera y no es para nada cómoda, prefiere, por lo tanto, la de su mamá. Deducimos también que su mamá tiene una cama de agua o que es comestible y que está experimentando un gran placer.

Ornella “H2O porfavor!!!! :)” Digamos que esta chica necesita desesperadamente agua, porque, tiene mucho calor o se le seco la garganta o se está quemando o quizás su casa o su centro laboral anda en llamas y es una forma de llamar desesperadamente a los bomberos. SOS

Entro por lo menos dos veces al FB, cuelgo fotos de vez en cuando, pongo lo que pienso cuando estoy aburrido, calmado, abrumado, colérico, frenético o con algún fuerte sentimiento, para que me comenten, para que me lean, para estar presente.

Lo que Mark Z creó fue un medio para conocernos, para enamorarnos, saber que fallamos, mentimos, jodemos, afanamos, murmuramos, engordamos, ver a nuestros ex, ver con quienes están, si están feos o mejor que nosotros, para piropear, para dar un toque, para dar varios toques, para etiquetarnos, para trampear, para ser descubiertos, para crearte peleas estúpidas con tu enamorada, para ser melcochas, para protestar, para expresarte, para destaparte, para descubrir que la gorda de tu cole ha adelgazado y esta buena, para descubrir que la flaca más rica de tu cole esta gorda, divorciada y descuidada, para enamorarte de la amiga de tu amiga, para gilear a quien te guste, para decir que haces, donde estas, demostrar lo contento que estas, lo jodido que te encuentras, que te llega al carajo alguien, pelearte con quien sea, sabotear una relación amorosa (colgando la foto de tu agarre que tiene enamorado y etiquetándola), sabotearte a ti mismo, marketeandote, poniendo en tu perfil la mejor de todas las fotos que te has tomado en tu vida sin canas ni arrugas a pesar que los años ya te pasan la factura, el FACEBOOK ahora sirve para todo, para hacerte más fácil y también más difícil la existencia.

sábado, 22 de enero de 2011

El Buen Kikin.

Su obsesión son el orden y la limpieza, lo cierto es que mi primo Kike es todo un personaje, un personaje bastante excéntrico y quien nos alegra nuestras reuniones familiares con las anécdotas de sus manías. Abogado, no muy delgado, con una sobresaliente, superlativa y exagerada nariz, con mucha parsimonia y elegancia al hablar, adorna cada palabra como en los tiempos del estilo rococó, es el perfecto niño correcto que una madre quisiera tener y a la que también sacaría de quicio. Me pregunto cómo fue cultivando todo esto, quizás en el colegio tuvo un desafortunado pasaje que lo catapultó a ser el Pulcro Kike. Son teorías que vuelan en mi cabeza, no sé en realidad mucho de su vida, él es mucho mayor que yo y ha pasado mucha más tiempo con mi hermano, pero no dejo de reírme con sus historias y sus pequeñas anécdotas.

Kike está en alguna parte del centro de Lima y hace una llamada a mi cuñado pidiéndole que por favor le de el número de cliente de un recibo de agua. (Él se está encargando de los papeleos de mi nueva casa)

Kike: Que tal Carlitos,
Carlos: Hola Kike.
Kike: oye hombre hazme un favor, estoy haciendo todo el papeleo, como mandan en la municipalidad y para llenar unos de estos formularios necesito, con grado de urgencia, el número de cliente de un recibo de agua de su casa.
Carlos: Aya Kike, pero dame unos minutos para poder buscarlos porque no lo tengo a la mano.
Kike: (un tanto pensativo) Mmm, Ok Carlitos, dale no más, me llamas cuando lo consigas para poder acabar con esto.
Carlos: Ok te llamo.

A los cinco minutos.

Carlos: Alo Kike ya tengo en número apuntalo
Kike: Uyy Carlitos, ya fue primo, es imposible que me des ese número ahora
Carlos: (totalmente desconcertado) ¿Qué? ¿Pero qué pasó?
Kike: Es que ya cerré mi maleta
Carlos: Mmm pero, ábrela un ratito y apuntas
Kike: Es que estoy en un lugar complicado, y además así no mas se puede, te das cuenta.

El número de cinco dígitos podría haber sido escrito en cualquier lugar, en un pequeño papel, en su celular o en cualquier lugar por la premura de la llamada, pero mi primo Kikin pidió disculpas porque su maleta estaba cerrada y es que esa maleta es todo una maleta que tiene reglas y señales, que está arreglada al centímetro, cada hoja, formulario, proceso, libros y demás. Tiene todo perfectamente ordenado por orden alfabético y al costado un bolsillo en el cual una pequeña pestaña que titula con tinta indeleble “Higiene”, dentro de este compartimento se encuentra un cepillo y una pasta dental, acompañado de su Listerin, un pequeño jabón para manos y enrollada minuciosamente una toallita blanca, papel higiénico a discreción, hilo dental y pequeños pañitos para las manos. Kike tiene todo un mundo en esa malleta y me imagino que para abrirla y apuntar un par de números tiene que pasar todo un proceso delicado y concienzudo que ninguno de nosotros, simples mortales, comprende. Cada noche de reuniones familiares, mi prima Paola pone el toque de humor con las anécdotas del buen Kikin, comenzando a narrar con la siguiente frase. “Les tengo la ultima de Kike”.

Me dijo que se iba a casar, aunque no lo noto tan convencido, pero al final la edad no es justiciera y avanza, la sociedad preciosa y la novia también, creo que pronto lo veré en esos avatares. Antes de su matrimonio, quisiera, si es posible y la divinidad lo permite, beber cerveza a granel celebrando su despedida acompañados de su hermano Cesar, mi primo, mi hermano Pepe, mi cuñado Carlos y las puntas que deseen ver por primera vez, a Kike, no siendo el de siempre, sino un Kike más mortal, que eructa, suelta flatulencias, choque vasos llenos de cerveza, nos diga seco y volteado, y que nos abrace diciéndonos la frase que solemos decir en borracheras memorables, "Primo, te quiero como mierda cholo".

viernes, 14 de enero de 2011

Prohibir antes que educar – Plan Zanahoria

¿Hasta cuando vamos a seguir viviendo en un país donde se opte por prohibir algo antes de remediarlo de verdad? ¿Vamos a seguir poniendo carteles de prohibido pisar el pasto, antes de enseñarle la las personas a no maltratarlo?

Es que ahora resulta que nuestros hijos no van a ir a la escuela a llevar cursos de civismo donde se les enseñe a ser peruanos responsables, sino mas bien van a ir a memorizar todas las prohibiciones que sufrirán cuando sean adultos.

Basta de dar soluciones a medias y de no tocar el problema de fondo en esta sociedad, que es la falta de educación. Dejemos de mirar el modelo colombiano y de querer implantar sus mismas normas, cuando nuestra sociedad vive problemas similares pero no iguales. Cuando se quiere implantar un modelo extranjero sin adaptarlo, termina siendo un fiasco, y eso cualquier técnico de gestión lo sabe.

Querer ponerle chalecos con placas a los motociclistas, como se hace en Colombia es un ejemplo de lo poco que se analiza un problema antes de proponer algo en este país.

Hace pocos mes se aprobó ponerle multas a los peatones que no cumplan con las normas de transito, cuando nuestra ciudad esta llena de puentes peatonales, que solo sirven para que los autos no detengan su velocidad, y los transeúntes suban y bajen escaleras. Que mejor ejemplo que el del hospital del niño en la avenida Brasil. Todos los días veo a la gente incumplir con esas normas y los policías no pueden hacer nada, solo buscar a un tipo al azar para pedirle un sencillo y no ponerle la multa “que según la ley merece”.

Si no tenemos los medios de control y fiscalización, si no tenemos los reglamentos de las leyes que nos imponen, como podemos mejorar como país y como sociedad.

Ahora se intenta poner “El plan Zanahoria” en toda la ciudad de lima, con la finalidad de ¿bajar la delincuencia?, ¿evitar los accidentes?, ¿combatir el alcoholismo?.

Por favor no mas medidas populistas, que engañan a la gente y afectan a los medianos empresarios, a los bares y restaurantes pequeños, a las tiendas y mini markets, que pagan impuestos y que siempre se les castiga con este tipo de normas. Porque los operativos de control nunca llegan a las grandes discotecas de LarcoMar ni a los restaurantes “clase A “ , donde la gente con dinero puede tomarse las botellas de vino que quieran, hasta la hora que quieran, porque allí si es valido que el cliente siempre tiene la razón y no se le puede decir que no. ¿Alguien ha visto alguna vez un operativo del plan zanahoria en esos restaurantes o los han visto en las calles de la victoria y surquillo, donde ya existe el famoso plan? En esos lugares siempre esta la tía o el tío que vende a puerta cerrada o por la ventanita, un licor de mala calidad, sin ninguna garantía. ¿Acaso este plan va a llegar a esos sectores todos los días?
Pues No, lo que va a pasar es que se dedicaran a hacer operativos escandalosos con la prensa, por los bulevares de Barranco, los olivos, San Juan y zonas como la calle de las pizzas y las discotecas de la marina. Porque no existe la logística para hacer que TODOS cumplan la norma. Este verano mientras los serenos lleguen a los bares de barranco para evitar que se venda una cerveza mas, se estarán vendiendo botellas de etiqueta negra en las discotecas de Asia hasta el amanecer.

La delincuencia que azota este país no se encuentra tomando chelas en un bar de barranco. Los taxistas violadores, los secuestradores, los estafadores, no están bailando en la calle de las pizzas. Los padres que violan a sus hijas o hijastras los que les pegan a sus mujeres y que hacen trabajar a sus hijos vendiendo caramelos en los semáforos, no están en los locales de la marina divirtiéndose un sábado en la noche. Los corruptos que reciben dinero cuando te ven cometer una falta de transito, los mafiosos que se llenan los bolsillos con negociaciones bajo la mesa, los que sacan indemnizaciones por despido arbitrario y contaran empleados fantasmas, esos trabajan para el estado.

Ayer una periodista respetada que intentaba analizar el problema se preguntaba, ¿Porque la gente sale ahora a partir de las 12:00 am a los bares y discotecas? y no encontraba respuesta. Yo con mis 29 años me atrevo a decir que mi generación trabaja hasta mas tarde, los retáls y súper mercados cierran a las 9 o 10 de la noche, la gente en las oficinas se queda hasta las 8 de la noche o mas, los que salen mas temprano aprovechan para estudiar en Institutos o Universidades. Es a todos ellos a los que vamos a dejar sin un lugar donde tomarse unos tragos, conocer una chica(o), charlar con los amigos y bailar un poco, sanamente. Cuando el Plan Zanahoria obligue a los locales a vender alcohol hasta la 1 o 2 de la mañana, y en casos como barranco te obliguen a desalojar el local a esa hora, sin importar que la gente compró su ultimo trago dentro del horario permitido.

Finalmente me queda recordar que campañas como “El amigo elegido” no tuvieron mayor respaldo que el momentáneo, el evitar que los menores de edad consuman alcohol e ingresen a las discotecas debería pasar de un dicho a un hecho, bastaría revisar las discotecas del centro de lima, los días domingo para ver que en eso no se ha avanzado nada. Instituciones como alcohólicos anónimos deberían tener apoyo de las municipalidades, con psicólogos profesionales, capaces de ver que el problema del alcoholismo no radica en que las discotecas y los bares estén abiertos mas o menos horas, sino en un problema de auto estima de la persona, a la cual no se le enseño adecuadamente a tratar con los peligros del alcohol, ni mucho menos la responsabilidad que implica tomarse un trago. Debo dar gracias a Dios de que en estos tiempos se hable de sexo con normalidad en los colegios, así mismo se debería hablar del alcohol , no diciéndoles a los chicos “Es malo nunca lo tomes” sino haciéndoles entender que tomar implica: “Responsabilidad”, para con los otros y para con uno mismo.

Pero lamentablemente en este país: “Es más Fácil Prohibir que Educar”
Escrito por Jason Phang Tan Hurtado.