miércoles, 19 de septiembre de 2012

Entre gatos y gatas.


Detesto a los gatos, por alguna razón no los soporto, nunca he llegado al punto de maltratarlos, porque ante todo respeto a los animales, pero siempre mantengo mi distancia con estos felinos. El hecho es que no he encontrado ninguno que me inspire alguna ternura, salvo el Gato con Botas de Shrek ningún otro gato ha despertado en mí un espíritu protector ni amical. Cuando veo a uno de estos felinos las sensaciones se mezclan, por un lado una sensación de respeto que me invita a tener una distancia prudente, por otro lado una tufillo de temor, cuando los veo siento que están planeando algo, que esa mirada profunda que me clavan es porque están maquinando algo para saltar sobre mi y rasguñarme y destrozarme la cada o alguna parte de mi anatomía, que ya tienen en mente algo, que hacen planes mucho más rápido que yo, que tienen una mente mas calculadora, virulenta y maliciosa que la mía.
 
Cuando caminaba por las calles de mi barrio, pasó frente a mí un gato absolutamente negro, me detuve, lo observé  detenidamente, lo observé en todo su transcurrir, más allá de tener esa superstición de que todo el día me iría pésimo, lo que quería era que el gato negro esté totalmente alejado. Creo que la malicia se acentúa más en los gatos negros, esos color enigmático y toda esa fama les da ese plus, un turbo a las características que creo poseen. No es igual ver a un gato blanco peludo, que a un gato negro con un pelaje acentuado a su piel, con ojos desbordadamente azules o verdes, más que ternura, ese gato te puede causar temor. El gato pasó con una parsimonia imperial, parece que se sabía dueño de la situación, volteó y me miró, miro a una patita parado estupefacto, expectante y que no tenía ningún plan, él felino  también se detuvo, yo pensé que saltaría hacia mí, pero siguió, siguió con la más grande tranquilidad con el poder de la situación.

Por mi casa, muy a mi pesar han proliferado los gatos y gatas, veo a uno particularmente, que se pasea con un talante de superioridad sobre todos y creo que él tiene a todas las demás gatas, se le ve con poder sobre los demás, hoy en día ya no lo veo, quizás se fue a conquistar otras cuadras o se cansó de ser en Badani de las calles. Las gatas pasean libres, muchas buscan al gato que les comente anteriormente, otras solo esperan un poco de comida que astutamente llegan a conseguir, calculando, midiendo, y buscando por todo su territorio.

Creo que las mujeres tienen mucho más de gatas de lo que creen, tienen ese poder oculto que a veces nos deja estupefactos, tienen esa sensualidad que les sale sin esfuerzo y, muchas tienen ese cálculo astuto de situaciones, esa sagaz forma de ocultar cosas, ese frivolidad para cambiar de calle y de jugar con dos o más ovillos. Hay mujeres que suelen adoptar ese típico comportamiento gatuno, atraen a sus presas pero los dejan al límite y se van, difícilmente pasan del poestro, al estro, muchas les gusta quedarse en el poestro, lo disfrutan, las satisface, les da cierta soberanía sobre cada territorio que pisan.   

También hay hombres que son gatos astutos, pero muy pocos, porque muchas veces ellos mismos caen en sus propias trampas y casi nunca suelen salir.

Creo que nunca me llegaran a gustar los gatos, es mas creo que siempre los voy a repeler, porque siempre pensare que son mucho más astutos que yo y que todos sin excepción tienen un plan escondido en mi contra.

miércoles, 25 de julio de 2012

El tiempo es violento

Siempre me digo, voy a escribir tal o cual cosa, pienso en las situaciones, pienso en los personajes, pero todo se diluye en las situaciones que se me presentan, en el trabajo que ahora disfruto haciendo, pasando momentos excepcionales con mi enamorada, con mis amigos con los cuales la amistad sigue tan intacta como en los inicios lejanos allá por los ochentas, en los trabajos extras, en los libros, los cuales van llenando mi biblioteca algo flacuchenta, las historias de mis amigos, cada cual con su matiz cinéfilo; en todo lo que se me presenta y porque ya no puedo sentarme a escribir sin detenerme como lo hacía en mi trabajo anterior sin importarme nada.
No sé de qué tema podre escribir, no tengo idea, solo me senté a escribir, quizás buscando un tema en el transcurso de mi escritura y justo se me ocurre en darme cuenta de los tiempos, que por ahí mis hermanos  se hacen cada vez mas adultos, que se acercan irreparablemente a la base cuatro; que yo me interno con fuerza a la base tres, que a mis padres les nacen inesperadas arrugas, que tengo ya más de dos años con mi novia y seguimos como dos locos enamorados; que ya serán quince años de promoción que tengo con mis amigos y esta es la cifra que me sorprende sobremanera, que ha pasado mucho, que mis amigos han crecido, que muchos tienen hijos, y que aunque todo ha cambiado, también todo sigue igual, una amistad inquebrantable;  que a lo largo de los años he conocido mucha gente y que poca ha quedado, que el tiempo es cruel, avanza y avanza sin tener freno, que el mundo gira violentamente y nos engaña. 
Seguiremos avanzando, el tiempo no perdona, abrazaré a mis hermanos, los besaré y les diré sin esperar a que entren a base cuatro, que los quiero; disfrutare mi base tres, base de cambios y retos;  abrazaré a mis padres y les diré gracias por todo lo que me dan día a día antes que les salga otra arruguita inesperada; seguiré diciéndole a mi novia que me trae loco y la amo, antes de seguir cumpliendo más meses y años,  le diré a mi gente de mi promoción que gracias por las batallas ganadas y por las perdidas, gracias por los momentos dentro del colegio y fuera de él, que los quiero y serán mis grandes hermanos y que aunque el tiempo cambie la onda será la misma, como dicta Marciano; a todos los que he conocido en la vida y en algún trabajo y a los pocos que han quedado, un abrazo fuerte y seguiremos creando caminos, a pesar de los cambios, y recordando situaciones épicas quizás entre estantes.

miércoles, 9 de mayo de 2012

La fealdad, la salsa y el amor.

Sabor y Control en la Quinta Carbone, Barrios Altos.
Una amiga me dice que del Tizón sale gente fea, esbozo una sonrisa y me pregunto “yo soy feo” no me creo feo y mi espejito siempre me dice lo contrario o me gusta pensar que me lo dice. Ella me vuelve a decir “justo que salí del Dragón la gente que salió del Tizón estaban haciendo chongo y como que no” nuevamente sonrío y creo que ella quizá no conocerá más de lo que le puede dar esas discos medio “chics” que el camino le expone. No creo que haya gente fea en El Tizón, creo que es gente tan común y diversa como la hay en nuestra Lima “panza de burro”. Me gusta mezclarme con gente de todo tipo, del tipo de la discoteca de donde salía mi amiga, del tipo de El Tizón que no son feos, más bien normales y algunos raros, como aquel muchacho que encontrábamos siempre los fines de semana parado en una columna del local, con un vaso de Cuba Libre, sin hablar, sin decir nada, solo mirando alrededor,  o aquella chica que lloraba desconsoladamente en el sofá porque su novio la había dejado, o aquellas chicas guapas que se besaban desenfrenadamente en medio de la pista de baile, o mi amigo que siempre hacia chongo pasada los grados de licor en sus venas. Todos somos raros mas no feos, quizás yo le parezca raro a aquel tipo vestido totalmente de negro, con pantalón pitillo, y labios pintados del mismo color, quizás el no comprenda porque ando con jean azul flojo, o con camisa a rayas, quizás piense que soy un tipo más del común y que es raro que no me fume un porro. Mi amiga tiene ese concepto algo erróneo del bar que frecuento, para ella es mejor vivir en un ambiente que cree no es raro, aunque desconozca que hay tanto de raro y de feo por más que te digan en la entrada “se reserva el derecho de admisión”.
(…)
Parece que cuando se el barrio se impregnada de salsa hacen una combinación celestial. Cuando estaba en ese estrecho callejón de la calle Don Bosco en Breña y la orquesta empezó a tocar,  sentía que no todos los días pasa esto, que no todos comparten un gusto muy arraigado que sin creerlo siempre estuvo ahí, que el barrio es salsa y la salsa es el barrio. En el estrecho callejón la gente iba llegando, las orquesta ya estaba embalada los timbales y las trompetas llenaban el primer y segundo piso de ese estrecho callejón. Los patriarcas de ese barrio a un costado, sentados en una banca pasaban con religiosidad la botella de cerveza mientras disfrutaban la música de Sabor y Control.
El segundo concierto fue en La Quinta Carbone en Barrios Altos, de por si al escuchar el nombre del barrio dudas un poco, vacilas y crees poner en duda tu seguridad, pero te arriesgas como hipnotizado por los timbales que aun siguen sonando en tus oídos. Sí, dudamos un poco de poder ir, pero sabíamos que son momento que no suelen suceder siempre. En la quinta Carbone se sintió más ese ambiente familiar que adquiere un barrio, un ambiente de conocidos, un ambiente de fiesta. Con los dos conciertos me di cuenta que no hay música que encaje mejor en estas calles, en calles estrechas con pistas a desnivel, calles con su grado de peligrosidad; la salsa es la reina en cada esquina, no hay más.
(…)
6 de diciembre 2:50 am. Aún sabiendo que faltan muchos días para que el día pactado que tú elegiste para alejarnos llegue, no deseo que pase. No entiendo por qué elegiste este mes o porque el destino hizo que lo eligiéramos, un mes cargado de fiestas, de emociones y de enredos. Siento que se pasara tan rápido y tan veloz, que no me dejará disfrutarte el tiempo que quiero. Ya han pasado casi tres meses desde la primera vez que nos besamos, un día que me dejé llevar por tu escalofriante modo de bailar, confieso que tus labios me llamaban, tenerte tan cerca hizo que me diera la idea de darme un beso. A esta hora de la madrugada pienso en todo eso, desde la primera ves que nos besamos hasta los encuentros más frecuentes que tenemos.  Con tan solo tres meses has podido cambiar en algo mis pensamientos madrugadores, eres la chica en la que pienso cuando llego del trabajo, me fascina oler tu perfume cuando llego a mi casa, siento que aún sigues conmigo y puedo extender un poco más ese poco tiempo que podemos destinar a nosotros.

Miércoles 9 01:57 a.m. He pasado el feriado metido en una computadora haciendo trazos y dando vueltas en mi cabeza la ficticia imagen de una catálogo que guste a mi cliente. Lo que me da vueltas a la cabeza es también tu imagen, he vuelto a ver las fotos que nos tomamos en lunes cuando salimos y revivo cada momento. La verdad quise hacer algo diferente a lo ya habíamos hecho (salir a lugares algo discotequeros cerca al trabajo) Quería irme contigo lejos de todos, lejos de los murmullos, de los chismes, de las habladurías.
Debo confesar que mientras escuchaba la música del piano y sentía tus besos, cerré mis ojos y catalogué ese momento como el mejor que he tenido en bastante tiempo.

sábado, 7 de abril de 2012

De ida y vuelta. Regreso al ruedo.

Siempre paso por mi blog y veo que los días de ausencia han avanzado mucho y muy rápido. Desde el pasado diciembre donde la cabeza me daba vueltas y escribía para salir de la prisión que significaba mi estancia en mi trabajo pasado no he vuelto a escribir mucho, casi nada. Si bien siempre había situaciones en las que necesitaba tener cerca mi computadora para sentarme y poder escribir, siempre las ideas se diluían con el pasar de los días y con las ideas que tenía que implantar en mi nuevo trabajo.
Cuando estaba em mi anterior trabajo me servía de la escritura para salir de esas cuatro paredes que me mataban, me estresaban y me sofocaban. Me molestaba la pasividad de algunos, las horas fuera del horario, el jefe del área del que nunca se podría aprender nada, los teléfonos, el cubículo, la lejanía, pero ya estaba ahí y había que hacer las cosas bien y descansar, porque algo bueno que había en ese trabajo era tus disposiciones de tiempo para: desayunar, reposar, almorzar, reposar, trabajar, reposar y luego podrirte en un cuarto de pocos metros cuadrados donde entraban diez personas (o quizá más) y bastante material de promoción. Me sorprendieron cuando me dijeron que había que estar un tanto de horas metido en un teléfono convenciendo a algunos chiquillos a que postulen y me podría la vida llamando, me podría la vida saber que mi ser no estaba diseñado para eso, que mi cerebro se atrofiaba y que necesitaba de hacer algo más productivo. No resistí y mi estancia duró ahí siete meses, fui feliz cuando me despedí de ese lugar, que los jóvenes del cono sur sigan postulando a esa universidad y traten de surgir, porque si algo conocí en ese trabajo es lo que para lo que nosotros nos parece el tramite natural del salir del colegio e ir a una universidad, para esos muchachos eso es un privilegio que de un salón de cuarenta alumnos, solo uno lo tiene.

(…)

Cuando le paso la botella de cerveza a mi amigo, este me indica que se había dado cuenta que cuando estaba solo, sin enamorada, escribía más. Es cierto, cuando estas solo tiene esa desfachatez de escribir lo que sea, de exponer todo lo necesario y lo innecesario también. Cuando estas solo y la ruptura final fue desastrosa intentas mediante las líneas desfogar toda la frustración, todas las palabras que no pudiste decir, todas las experiencias buenas y malas que tuviste con ella; cuando estas solo miras atrás, muy atrás de tu vida, cuando recién te enamoraste y te preguntas que será de aquellas chicas que dejaste, a algunas las buscas, de otras solo te dan ganas de escribir, te dan ganas descubrir que es lo que pasó, y lo vas redescubriendo con la construcción de cada línea. Sí, cuando estas solo escribes más, cuando estas solo te refugias en algún pasatiempo para que no deje esos vacíos que antes tenías muy bien cubiertos con tu enamorada. Cuando estas solo tienes aventuras amorosas que te provocan contar, que te provocan escribir. Muy por el contrario, cuando estas con alguien, los momento son tuyos y los guardas con amor, no los quieres exponer. Cuando estas con alguien, quieres decirle que la amas, y das gracias por poder escribir no con un resentimiento y desfachatez alocada, sino mas bien con el corazón. Cuando estas con alguien, te divorcias por un momento de la escritura, y te casas con la experiencia viva de un beso.
(...)

Mi barrio lo creo particular dentro de tanta homogeneidad. Tenemos las pistas algo chancadas como todos, tenemos las veredas algo desalineadas como los demás barrios, muchachos algo despreocupados en la esquina como en casi todos, personajes que deambulan con ojos desorbitados en la otra, un carro con el capot levantado siendo minuciosamente chequeado por algún mecánico. Pero lo particular de la cuadra cuatro de Mantaro es que de cuando en vez en medio de las salsas y regatones que se escuchan, resuena la melodía del bandoneón, el piano y el violín, junto a la voz argentina de Carlos Gardel. Esa esa la peculiaridad de un barrio como todos, las tardes se cubren con la elegancia de un tango, la finura de su baile, y siempre me digo, algún día aprenderé a bailar tango. Gardel sigue cantando y en mi vago recuerdo aparece en la casa del frente la silueta del señor Freddy (conocido en tiempos pasados por sus comentarios de tango en radio La crónica) con elegancia y cigarro en la mano. Esta cuadra de Mantaro tuvo la suerte de heredar su gusto por el tango y cada tiempo, su hijo, mi amigo José, nos lo hace recordar.

(...)
Siempre hay que arriesgarse, al final no hay nada que perder, a veces seria bueno tener posibilidades de saber que pasara con las decisiones que tomamos, “que pasaría si, si”, “que pasaría si, no” y elegir el desenlace que mas nos guste. Pero no es así, la vida sigue una trayectoria lineal en las que los desenlaces que se desarrollan no vuelven atrás, siguen y no hay posibilidad alguna de saber que pudo pasar con otra decisión. Es el inicio de decisiones amorosas es donde puedes arriesgarte y donde menos perderás, que sería lo más dramático, que la chica en cuestión te diga que “no” y lo único que tendrías que hacer es voltear la página. No pierdes nada, pero nos negamos a esa opción, no nos gusta perder y muchas personas callan por siempre sin saber que posibilidades podrían haber tenido.