miércoles, 9 de mayo de 2012

La fealdad, la salsa y el amor.

Sabor y Control en la Quinta Carbone, Barrios Altos.
Una amiga me dice que del Tizón sale gente fea, esbozo una sonrisa y me pregunto “yo soy feo” no me creo feo y mi espejito siempre me dice lo contrario o me gusta pensar que me lo dice. Ella me vuelve a decir “justo que salí del Dragón la gente que salió del Tizón estaban haciendo chongo y como que no” nuevamente sonrío y creo que ella quizá no conocerá más de lo que le puede dar esas discos medio “chics” que el camino le expone. No creo que haya gente fea en El Tizón, creo que es gente tan común y diversa como la hay en nuestra Lima “panza de burro”. Me gusta mezclarme con gente de todo tipo, del tipo de la discoteca de donde salía mi amiga, del tipo de El Tizón que no son feos, más bien normales y algunos raros, como aquel muchacho que encontrábamos siempre los fines de semana parado en una columna del local, con un vaso de Cuba Libre, sin hablar, sin decir nada, solo mirando alrededor,  o aquella chica que lloraba desconsoladamente en el sofá porque su novio la había dejado, o aquellas chicas guapas que se besaban desenfrenadamente en medio de la pista de baile, o mi amigo que siempre hacia chongo pasada los grados de licor en sus venas. Todos somos raros mas no feos, quizás yo le parezca raro a aquel tipo vestido totalmente de negro, con pantalón pitillo, y labios pintados del mismo color, quizás el no comprenda porque ando con jean azul flojo, o con camisa a rayas, quizás piense que soy un tipo más del común y que es raro que no me fume un porro. Mi amiga tiene ese concepto algo erróneo del bar que frecuento, para ella es mejor vivir en un ambiente que cree no es raro, aunque desconozca que hay tanto de raro y de feo por más que te digan en la entrada “se reserva el derecho de admisión”.
(…)
Parece que cuando se el barrio se impregnada de salsa hacen una combinación celestial. Cuando estaba en ese estrecho callejón de la calle Don Bosco en Breña y la orquesta empezó a tocar,  sentía que no todos los días pasa esto, que no todos comparten un gusto muy arraigado que sin creerlo siempre estuvo ahí, que el barrio es salsa y la salsa es el barrio. En el estrecho callejón la gente iba llegando, las orquesta ya estaba embalada los timbales y las trompetas llenaban el primer y segundo piso de ese estrecho callejón. Los patriarcas de ese barrio a un costado, sentados en una banca pasaban con religiosidad la botella de cerveza mientras disfrutaban la música de Sabor y Control.
El segundo concierto fue en La Quinta Carbone en Barrios Altos, de por si al escuchar el nombre del barrio dudas un poco, vacilas y crees poner en duda tu seguridad, pero te arriesgas como hipnotizado por los timbales que aun siguen sonando en tus oídos. Sí, dudamos un poco de poder ir, pero sabíamos que son momento que no suelen suceder siempre. En la quinta Carbone se sintió más ese ambiente familiar que adquiere un barrio, un ambiente de conocidos, un ambiente de fiesta. Con los dos conciertos me di cuenta que no hay música que encaje mejor en estas calles, en calles estrechas con pistas a desnivel, calles con su grado de peligrosidad; la salsa es la reina en cada esquina, no hay más.
(…)
6 de diciembre 2:50 am. Aún sabiendo que faltan muchos días para que el día pactado que tú elegiste para alejarnos llegue, no deseo que pase. No entiendo por qué elegiste este mes o porque el destino hizo que lo eligiéramos, un mes cargado de fiestas, de emociones y de enredos. Siento que se pasara tan rápido y tan veloz, que no me dejará disfrutarte el tiempo que quiero. Ya han pasado casi tres meses desde la primera vez que nos besamos, un día que me dejé llevar por tu escalofriante modo de bailar, confieso que tus labios me llamaban, tenerte tan cerca hizo que me diera la idea de darme un beso. A esta hora de la madrugada pienso en todo eso, desde la primera ves que nos besamos hasta los encuentros más frecuentes que tenemos.  Con tan solo tres meses has podido cambiar en algo mis pensamientos madrugadores, eres la chica en la que pienso cuando llego del trabajo, me fascina oler tu perfume cuando llego a mi casa, siento que aún sigues conmigo y puedo extender un poco más ese poco tiempo que podemos destinar a nosotros.

Miércoles 9 01:57 a.m. He pasado el feriado metido en una computadora haciendo trazos y dando vueltas en mi cabeza la ficticia imagen de una catálogo que guste a mi cliente. Lo que me da vueltas a la cabeza es también tu imagen, he vuelto a ver las fotos que nos tomamos en lunes cuando salimos y revivo cada momento. La verdad quise hacer algo diferente a lo ya habíamos hecho (salir a lugares algo discotequeros cerca al trabajo) Quería irme contigo lejos de todos, lejos de los murmullos, de los chismes, de las habladurías.
Debo confesar que mientras escuchaba la música del piano y sentía tus besos, cerré mis ojos y catalogué ese momento como el mejor que he tenido en bastante tiempo.

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