viernes, 24 de diciembre de 2010

Encuentros inesperados.

Y de repente, un ángel duerme a mi lado.1 Paso la página y sigo excesivamente concentrado. La luz es algo tenue sin embargo alcanzo a leer las últimas líneas de ese párrafo. El bus, gracias a dios, no se mueve mucho y no hace maniobras macabras, las pistas están vacías y avanzamos con tranquilidad. El bus se detiene y sube una señorita a la cual no presto mucha atención. Se sienta a mi lado, es delgada, trigueña, cabello negro largo; no alcanzo ver con detalle su rostro. Llevaba tres paquetes entre sus manos y trataba de acomodarse con dificultad en el asiento vacío de al lado. De pronto, tu vida está en manos de otra persona y tu futuro ha dejado de pertenecerte,1 siento que ya no soy el único que lee estas líneas, siento que comparto las mismas palabras, que alguien está leyendo junto a mí. Miro discretamente por el rabillo de mis ojos y veo a esa señorita con un interés muy grande leyendo al unísono. Volteo con mas desparpajo y ella voltea, como si la hubiera descubierto infraganti, gira y fija sus ojos hacia frente del bus, donde el chofer del bus despotrica sus lisuras contra un taxista impertinente que no le da pase - te han regalado el brevete huevón de mierda -. Vuelvo a caer en la ficción de mi libro. No entiendo porque casi todas las mujeres quieren ser madres. No entiendo la compulsión que tienen las mujeres por parir.1 Ella vuelve a ojear mi libro, ya no voltearé me digo, la dejaré que siga leyendo, lee junto a mí las mismas líneas que con excesiva atención devoro. Las calles lucen brillosas con luces que tiritan, que avisan las fiestas navideñas, sin mucho calor ni mucho frio, en el tránsito de otoño a verano. La chica no quiere dejar su curiosidad flotando – Que libro lees – me alcanza a preguntar. Me sorprendo, en los buses rara vez alguien te dirige la palabra, todos tienen delimitado su mundo como estando en una burbuja, burbuja de sus preocupaciones y alegrías, de sus miedos y traumas.

–un libro de Jaime Bayly
-Ahh, ¿te lo han mandado a leer?
- Mmm No, la leo porque me gusta
-Ahhhh y estudias en la universidad
-No, ya la acabé
-Así, que bien (parece interesarle el tema) ¿En que universidad?
-En la Católica
-Ahh que bueno. Yo También me estoy preparando.
-Que bueno

En lugar de alegrarse de que yo, su hijo, hubiese hecho suficientes progresos para ganarle, saboteo el juego y me negó la victoria.1 Sentia la necesidad de preguntarle algo, al menos. Dejo Caraz y regreso al bus.

-¿Dónde piensas estudiar?
-En la Católica.
-Que chévere. -Siempre recibo con satisfacción que alguien le interese estudiar en mi alma mater-
-Si en la Se de Sapiente o algo asi se llama.
-A esa. - Ya no me interesa mucho, es otro universidad -
-Si estoy estudiando en la Pre.
-Que bueno y ... ¿te vienes de estudiar?. ¿Esa universidad tiene pre?. Pero, ¿para qué?
-No, me vengo de trabajar
-Asu estudias y trabajas.
-Si, es lo uncio que me queda.
-¿Y donde trabajas? He tenido fortuna, pienso, cuando estudiaba solo tenía que dedicarme a ello.
-Por Surquillo, en un Call Center.

Dios surquillo, esta al otro lado del mundo, desde ese tramo de la universitaria que estábamos pasando. Tiene agallas de aguantar un Call Center, de contestar todo el día llamadas de personas ,muchas veces, groseras y bastante bestias, luego abrir un cuaderno, estudiar y regresar exhausta a su casa bordeando las diez de la noche.

-Está lejazos. – Le alcanzo a decir.
-Si pues. Baja en la esquina. La Vida es dura. Muy dura.
-Chau suerte.

Sus últimas palabras me quedan dando vueltas en la cabeza. La vida es dura, muy dura, sin embargo me las dijo con una sonrisa en el rostro, como sabiendo que todo lo concluirá de la mejor forma, que aún le quedan fuerzas para doblegar esas vallas que te pone la vida. Me digo, si esa chica trigueña, flacuchenta, no pierde la esperanza por más agotado que se le muestre el día, porque no hacerlo nosotros, que tenemos etapas difíciles pero que nos falta, quizás, aquella sonrisa con la que la señorita contaba lo difícil de su momento.

Nos hemos detenido un momento en una gasolinera. Mercedes aprovecha para ir al baño.1. Cierro mi libro. – Baja en la esquina-.


1. Lineas del libro de Jaime Bayly. Y de repente, un ángel.
Feliz Navidad a todos los que leen mi blog, Un abrazo muy grande.

lunes, 18 de octubre de 2010

3. Pia. Un verano de calor y sobrepeso.

Si bien Pia había besado a más de un sapo que no se había convertido en príncipe, seguía con ánimos y sonriente. Le había llenado de angustia en algunos tiempos esos sapos que lograron ilusionarla pero la nueva mudanza hacia el departamento de Lorena no le había dejado mucho tiempo para volver a pensar en ellos. Lorena era un amiga que recién conocía, una amiga de saltarines, robustos y juergueros 25 años, eso contagió mucho a Pia, se infectó de todo el bullicio de noches pintadas por luces de neón, de canciones que no tenían un fin, de tragos que sabían tan igual a como se veían.

Lorena era una chica bastante light, yo la veía como una robot muy bien diseñada, con robustas piernas, delicada cintura, prominentes pechos, una sonrisa cautivante y con un chip dentro de su cerebro que daba órdenes estrictas de "NO ENAMORARSE". La torta se volteaba con ella, en su caso no eran los hombres que jugaban con ella, ella jugaba con los hombres.

Cuando la conocí, como todo chico que conoce a Lorena, quedé impactado con todo la carne tan bien distribuida que tenía, todo lo bien que le había hecho esas largas horas en el gimnasio, lo bien que le habían hecho las ensaladas y los edulcorantes. Lorena era una chica que como mínimo le caían cada noche de juerga tres a cuatro chicos. No era muy simpática de rostro, pero tampoco era fea, la sutil operación de su nariz, que nunca me la comentó pero siempre sospeché, hacían que su rostro tomara una delicadeza que de seguro le hacía falta y de la que antes no disfrutaba.
Así era Lorena, con una vida rápida, sin tener la más mínima idea de estancarse con alguien o buscar un futuro con ese alguien, muy por el contrario de Pía, sin embargo, esas dos formas distintas de pensar las hizo unirse, complementarse, Lorena cogía un poco de la vida tranquila de Pia y Pia cogía mucho de la vida loca de Lorena.

Salían juntas los fines de semana, cuando a Lorena le invitaban a salir, y eso era frecuente, decía que tenía que ir con su amiga Pia, y los wevas tristes que afanaban a Lorena invitaban no sólo a Lorena sino también a Pia, había que quedar bien con la amiga. Pia conoció mucha gente, supo de mucha juerga, de chicos que la perseguían en noches de discotecas, en amigos que hacían pasar a las discotecas sin necesidad de cola ni entrada, de tragos y juergas de dos días.

Fue en esa mezcolanza de noches que conoció a Enrique Parodi, dueño de una cadena de restaurants, con un inmenso carisma, con una gorda billetera y un descomunal cuerpo lleno de mucho tejido adiposo. Enrique o Kike, como le decían, era un gordito jueguero, que no escatimaba en gastos cuando había que divertirse, junto a Lorena y Pía todo era excelente, hicieron un grupo muy alocado. Pia se sentada al costado de Kike en su camioneta negra 4x4 y Lorena se sentada atrás con Richard, un chico que estaba loco por ella, un chiquillo por el que Lorena me decía, es lindo pero no pasa nada, nunca entendí que buscaba Lorena, creo que sólo diversión y el saberse poderosa.

Todo el recorrido del tramo sur hacia las playas de El Bosque, Santa Maria y Punta Hermosa se hizo rutina los fines de semana. Mientras que Pía trataba de planear todo lo que haría sus fines de semana, Lorena lo hacía todo sin planes y rompía el estricto papiro de actividades que tenía Pia, que después entendió que sólo era cuestión de dejarse llevar, que no era necesario cargadas actividades planeadas para pasarla bien, que lo que ocurre sin planes tiene un gusto diferente, tiene un dulce adictivo y que mientras sus ánimos de salir existieran no planearía nada, no mediaría nada, Kike también entró en ese desbande de pasiones que experimentaba Pia.

Sin medir y sin fijarse Pia ya salía con Kike, ya se besaban y abrazaban de más. Pia sonreía, Kike sonreía más, no creía que una chica como Pia se haya fijado en él, en su oronda figura y su regordete rostro. Cuando vi a Kike por fotografías, entendí menos a Pia, ella que gustaba de chicos atléticos, varoniles, y con un buen porte, había anclado con Kike que era todo lo contrario, era un gordo descomunal, con una sonrisa bonachona, blancón, y con un aspecto bastante porcino cuando no sonreía. Lo que si no puedo negar que a diferencia del pitufo anterior, Kike era más alto que Pia, su altura hacia disimular en pequeños grados su descomunal volumen.

Veía las flores que Kike mandaba por la mañana, Pia orgullosa y con un corazón que no cabía en su pecho, mostraba las delicadas flores rojas que Kike mandaba, el gordito hacia bien su trabajo, día a día conquistaba a Pia. Con lo bien que se portaba Kike, hacia que Pia deje de notar esos muchos kilos de más que tenía, y lo proyectara como un adonis saliendo de una piscina, con el cabello largo y mojado.

Ese fin de semana, Pia le regalo un beso de largos minutos a Kike, mientras que en la parte posterior del auto se escuchaban los besos desaforados que Lorena le daba a Richardcito pobrecito es muy bueno, pero ojala de esto no se me pegue como lapa. Kike después del beso de Pia creyó estar en la estratosfera y se notaba comprometido o al menos así lo notó ella. Pia le dijo que era divorciada, él le comentó que había pasado un proceso igual y que ya estaba totalmente separado, y toda esa noche fueron de revelaciones que no impidieron que se sigan besando. En la parte posterior Richard ya había quedado enamorado y planeaba llamar a Lorena al día siguiente, ojala no me llame al día siguiente.

El verano siguió siendo excelente, Pia y su gordito salían todas las noches, pero ella ya había notado que muchas veces Kike contestaba su celular apartado del bullicio de la noche, algo que irritaba y desconcertaba a Pia.

Ya mi amor, está bien, mañana iré a la casa
¿Tantas cosas tienes por hacer?
Si mi amor los negocios tu sabes, son un loquerio
Bueno mi amor
Si amor, con esto de la inauguración del próximo local en el sur, estamos a tope
Ok mi amor te entiendo, pero mañana ven temprano ¿sí?
Ya mi amor, ¿como está tu pancita?
Bien amor, el doctor hoy me dijo que Rodriguito ya esta acomodado y que sólo nos queda esperar
Ok amor, será un machazo como su padre
Claro que si mi amor
Ya te dejo me llaman.
Amor cuídate mucho ¿si?

Kike regresó con cautela a la sala de la casa, entro sigilosamente para no ser visto por Pia y luego de rodear todo el perímetro, la abrazó por detrás y le enfrascó un beso en el cuello diciéndole al oído que la quería mucho, Pia no pudo contener la ternura que produjo en ella ese abrazo y también lo abrazó y le dijo que lo quería.

Las salidas constantes de Kike a contestar el teléfono se incrementaron, su esposa ya tenía ocho mese y medio y tenían que estar en constante comunicación. Pia que ya sabía el comportamiento de tanto sapo, se di cuenta lo de lo que se trataba.

Una noche, cuando el verano ya soltaba sus últimos suspiros calurosos, Pia casi obligó a Kike a contarle toda la verdad, al principio Kike como todo buen pendejerete lo negó, pero vio a Pia tan convencida que algo pasaba que no tuvo otra salida que contárselo.

No me vengas con cosas, yo sé que algo pasa, solo quiero que me digas la verdad
(Un masoquista proceder que tenemos todos, el querer escuchar de los labios de la otra persona la desquebrajadora verdad)
Pero Pia, la verdad es que te quiero mucho, que no me había sentido así con nadie
Pero pasa algo Kike, te llaman al celular y no lo puedes contestar cuando estoy yo
Pero…
Y no me digas que es mi parecer, porque ha sido más de una vez, todos lo notan.
Pía…
Estas con alguien mas ¿no?
No…
¿No?
No exactamente Pia, la verdad es que no me he divorciado, sigo viviendo con mi esposa
¿Qué? Tú estás loco, eres un pendejo…
Pero no siento nada por ella, no es lo mismo cuando estoy contigo

Pia ya se sentía asqueada de todo lo que escuchaba, ahora vio con mayor claridad los rollos asquerosos que a ese gordo seboso se le formaban, vio la cara de porcino similar a la que los carniceros ponen en los mercados exhibiendo sus carnes de chancho. Lo vio asqueroso, mantecoso, adiposo, aceitoso y mentiroso. Pia bajó del auto y junto a Lorena partieron de las playas del sur a Lima.

Luego Pia se enteraría que la esposa de Kike esperaba un hijo y lo tachó mucho mas, lo maldijo más, no le cabía en la cabeza como pudo haber negado un hijo, un hijo que Pia deseaba tener y que nunca hubiera negado.

Las noches de juerga se trasladaron a Lima. Pia ya no quiso saber más de Kike y rechazaron todas las invitaciones a los tonos que los amigos de Kike les hacian. Richard pagó por los platos rotos, su corazón no había borracho a Lorena desde aquella noche del beso, besos apasionados que Lorena le dio como queriendo que él se quede obsesionado por ella. Richard llamaba y Lorena siempre tenía una excusa para no salir con él.

Las noches de juerga iban bajando sus decibeles, Pia se sobrecargó de actividades académicas y laborales mientras que Lorena acompañada de otras amigas de su nuevo trabajo emprendía viajes y seguía sacandole el jugo a las noches.

Pia, errante como siempre, gitana como muchos, se volvió a mudar con otra amiga casi de su misma edad y con la calma de los treinta, no se compenetró tanto como con Lorena, pero vivía tranquila aislada ya de noches de bohemia y recordando los pasajes divertidos que pasó junto a su amiga. A escasas cuadras de su nueva casa se inauguró hace unos días un restaurant de la cadena de Kike, hasta el momento no se encuentra con él, ni ella pretende hacerlo, pero cuando puede toma otra ruta menos cargada de malos recuerdos.

….
Hace unos meses entré al restaurant del gordito Kike, mientras deglutía mi salchipapa, vi como bajaba de su 4x4, entraba a su local, daba algunas indicaciones y volvía a su camioneta donde lo esperaba su esposa que cargaba con mucho cariño a su bebe.


lunes, 11 de octubre de 2010

2. Pía. Esto es lo que mereces.

Pía lo conoció en el matrimonio de un amigo, en una de esas salidas bochornosas que sus amigos concretan para ella con el afán de poner fin a tu soltería infinita. Sus amigas o estaban casadas o tenían sus bebes y Pía seguía quedando en el tintero, al borde, al filo de encontrar a alguien y al final no hacerlo. Mercedes, su amiga, había decidido hacer de Cupido y concreta con Pía ir al matrimonio en parejitas, ella ya le tenía listo una parejita.

Gustavo era amigo del esposo de Meche, Ingeniero Electrónico, el tipo no tenía el gran porte de Rubén, era más bien un tanto chiquito para la figura espigada de Pía, cabello con raya al costado, ojos un poco caídos y una sonrisa algo tonta. Coincidieron en el departamento de Meche y dispararon palabras rápidas, escuetas pero muy respetuosas. Gustavo a primera vista no era de agrado a Pía, ella fue tan cordial como siempre es, con risas a veces fingidas para quedar bien, conversaciones que no interesaban mucho, él dejaba claro constancia que la vida le estaba sonriendo y sus negocios iban viento en popa.
Sin llegar a gustarle físicamente le atraía esa convicción al hablar de sí mismo, le gusto ese tremendo Hyundai Tucson que se veía gigantesco al lado de su bocho del 87, le gustaba su terno Hugo Boss que le hacía crecer unos centímetros más a su resumida estatura y su voz gruesa y varonil cuando decía su nombre.

Pero lo que más inquietaba a Pía y agradaba era que Gustavo no había dejado de mirarla, cada vez que hablaban él inyectaba su mirada muy fuerte sobre sus ojos, ella sostenía un momento la mirada pero luego volteaba hacia otro lado, se avergonzaba. Gustavo quedó muy inquieto después de esa reunión, Pía le había gustado mucho, le había gustado bien, le encantó la noche que pasaron juntos, le gustó esa figura que tenía Pía, veía sin reparo sus largas piernas que para él no tenían un final pero que lo llevarían a la gloria, sus caderas y la timidez que ella mostraba. Las tímidas son las mas bravas, golpeaba esa frase enfermizamente en su cabeza.

Pía se proyectó, porque algo que hace Pía a estas alturas es proyectarse, es irse sin ninguna razón hacia el futuro, futuro y más futuro, no pisa freno, mete primera, segunda y no para hasta la quinta, y no deja de irse. Se había imaginado con él, había visto un flash en donde su vida transcurría tranquila, domada y sobretodo segura, asentada con Gustavo que le daría todo.
Gustavo no dudo en llamarla y salir con ella, después de un breve coqueteo por teléfono ella accedió

Vamos a donde tú quieras. Que deseas cenar
Bueno deseo comer pastas
Conozco un lugar perfecto
¿Si? ¿Cuál es?
A Don Vito
No lo conozco
Es perfecto, paso por ti a las 7
¿Mejor que sea a las 8?, ¿te parece?
Ok a las 8 espérame lista
Ok Un beso
Te doy dos mejor
Está bien Pía dejó escapar una risa coqueta.

Gustavo fue a recogerla y la veía mucha más alta, los tacos talla 9 hacia de Pía mucho mas espigada, más imponente y a Gustavo mas minúsculo y retaco. Más allá de minimizarlo lo agrandó, le agradó entrar a la tratoría con ella sosteniendo con disimulo su cintura y que los mozos lo miren de reojo.

El silencio del restaurant y la intimidad en que estuvieron los comprometía, los camuflaba, fue como si el ambiente agradable del lugar y Gustavo hubieran tenido una complicidad para encantar a Pía. Ella sonreía y coqueteaba con Gustavo, Gustavo sonreía y con disimulo miraba las contornadas piernas de Pía, más al fondo el mozo susurraba al oído con su compañero ya viste a Blanca Nieves con su enano.

El vino tinto rosado de Barbera que despedía olores de uva fina estaba delicioso, justo y adecuado para el momento. Pía se sonrojó y puso algo caliente producto del afrodisiaco vino, Gustavo estaba carreta y algo empilado.

Todo le salió excelente a Gustavo, la comida, el vino, todo había encantado a Pía, que dejando de lado el sube y baja que parecían cuando caminaban, se notó más accesible. Todo estuvo bien hasta que vino el mozo y le dejó la cuanta, Gustavo la miró, miró a Pía y le dijo el precio. Pía quedó algo consternada y sorprendida, Gustavo dejó la cuenta sobre la mesa y la arrimó hasta el centro, saco su billetera y puso unos billetes pagando la mitad, Pía miró los putañeros billetes que dejó Gustavo y lo miró con algo de rabia, quería decirle en su cara maldito enano no me estabas invitando, pero no lo hizo, solo atinó a sacar de su cartera el resto de billetes que completaba la cuenta.

Pía estaba muy amarga, todo lo mágico que había construido Gustavo esa noche, se habría quebrado como un cristal, se había destrozado. Pía es muy chapada a la antigua y aunque ha tratado de cambiar cuando vino a Lima, siempre le ha gustado que los chicos con los que sale sean los que paguen la cuenta, lo ve algo así como un gesto caballeroso y machista por lo que siente una extraña atracción.

Con ese bochornoso pasaje Pía dejó de contestar las llamadas, los mensajes de textos y los mails. Mientras más se escapaba Gustavo, Gustavo más insistía. Él se había dado cuenta lo que había hecho, se dio cuenta el instante que puso la cuenta en medio de la mesa, como se le cuadriculó la cara a Pía, pero ya no podía dar marcha atrás, tenía bien clara la frase que había escuchado a sus cavernícolas amigos de la UNI, si ya la metiste, muévete no más.

La insistencia de Gustavo hizo doblegar a Pía, bueno ya dale una oportunidad quizás se le fue, le decía su amiga, ella dudaba, pero finalmente contestó una llamada, Gustavo no tocó el tema, ya no había forma de tocarlo, sólo dijo las palabras correctas para invitar nuevamente a Pía a salir, dale Pía, vamos a comer, te juro que esta vez será diferente, y vaya que lo fue, todo fue perfecto y al final de la cena Gustavo tomó la cuenta y cubrió el integro de los gastos, pero sintió un vacio cuando vio que su dinero se alejaba, no había que darle vuelta, Gustavo era un tacaño de aquellos, un hombre codo, en el colegio solían decirle pingüino, porque sus manos no llegaban al bolsillo y en su época universitaria le había puesto ausencia, porque al momento de la chancha nunca lo encontrabas. Sintió nostalgia ver su dinero esfumarse, pero trato de no pensar en eso.

A la semana se fue de viaje al norte del país, se despidió de Pía y le prometió traerle algo. Pía extrañaba sus llamadas por la mañana, ahora que estaba lejos y en un trabajo que le quitaba más que la respiración, las llamadas se redujeron. Pasada la semana llamó a Pía y le dijo que le había traído algo, Pía se emocionó mucho, supo que dentro de toda su ajetreada semana laboral había hecho un espacio para engreírla con un regalo.

Sonó el timbre, era Gustavo, Pía fue rápidamente a abrir la puerta lo vio y se abrazaron, se habían extrañado, Pía esperaba un tanto ansiosa por la sorpresa, Gustavo sacó de su mochila un gran bolsa de chifles, miró a Pía sonriendo y le dijo, toma, esto es lo que mereces gracias por todo, a Pía se le cuadriculó la cara nuevamente y quiso aventar por la ventana al pigmeo maldito que le había dicho que todo lo que ella merece es una ridícula bolsa de chifles. Pía le dijo Gracias, y cogió su bolsa gigante de chifles, Gustavo entró al departamento de Pía como Pedro en su casa, a los minutos Pía con la sangre hirviendo le dijo que tenía mucho trabajo y que viniera luego, Gustavo se fue y Pía cerró la puerta y le hecho mil candados, maldito retaco asqueroso, vete a buscar otra estúpida Blancanieves que guste de chifles, imbécil.
Pía vio los chifles, los cogió y se las aventó a Dorotea, su gata, que merodeaba por la sala. Dorotea se acercó, lo olió, miró con desconfianza a Pía y se fue a su canasta.

Pía no contesto nunca más a Gustavo, por más insistente que se puso.

jueves, 30 de septiembre de 2010

1. Pia. Siempre hay un fin.

Las canas salen disimuladamente de sus negros cabellos, son pocas pero son, una mirada de desconcierto trasluce su rostro, no sabe qué hacer, de nuevo sus variantes sentimiento se vuelcan sin sentido, se contradicen. Le pregunto por el ultimo chico del que me hablaba emocionada antes de su viaje a Trujillo

- No Raúl ese chico ya fue, no pasa nada, no soporto una vida paralela
- ¿Qué?, ¿Pero qué paso?
- No, no, ya no me interesa
- Pero si te veías tan emocionada. Mi amiga es un vaivén de emociones, pienso.
- No ya no pasa nada con él
- ¿Y todo el tiempo que la pasaron chévere acá en Lima?
- Si todo bien, pero me da una mala espina, no me gusta, él está en Trujillo, yo en Lima, creo que no va a funcionar
- Bueno Pia tranquila ya llegará el indicado. Aún recuerdo los nombres anteriores a este tipo, y caigo en la cuenta que ya son varios y aún no le llega el indicado
- Si ya lo sé, pero ahora estoy pensando mucho más en el automovilista
- Pero si él fue de hace tiempo ¿no?
- Si pero me estuvo llamando, ahora se va de viaje al extranjero y quiero que nos veamos, no soy tan fuerte cuando se trata de él
- Manya Pía, sales de una y entras en otra, pero tú ya sabes que es lo que quiere ¿no?
- ¿Qué quiere?
- Su despedida pues Pía.
Noto a Pía algo angustiada, su futuro se le pasa por la cabeza varias veces al día, sus pesados treinta y seis años hacen que se desespere un tanto con la búsqueda. Desde el año pasado me cuenta sus vaivenes amorosos, siempre me dice que ya no me va a contar pero al final lo hace, quizás por la confianza o qué se yo.
(...)
Rubén, es un tipo alto, grueso, elegante y atento, así como los chicos que siempre le han gustado, que la vuelven loca. Lo conoció en una fiesta y solo tuvo palabras ligeras y rápidas con él, Pía es algo tímida y fue esa timidez que no hizo cruzar ese muro con mayor facilidad. Pero la sonrisa de Ruben mezclado a su mirada bastaron para que ella no lo saque de su mente. En esas palabras tímidas que intercambiaron él pudo deslizar suavemente su número telefónico. A los pocos días ella lo estuvo llamando y quedaron en salir.

Rubén la atraía mucho, quizás porque su porte y su estilo le hacían recordar a su ex esposo. Con los días yo veía a Pia cada vez mas compenetrada, más alegre, mas emocionada, Pia siempre se alegra, siempre se emociona, siempre se compenetra. Pasaron un domingo juntos, Rubén siendo el caballero de siempre, atento y cordial, engriéndola cuando podía, rodeando su cintura con sus manos grandes, Pía derretía cuando sentía eso, se sentía deseada, como hace mucho tiempo no lo sentía .

¿Pía lo estaba amando? Yo no lo creía, pero después de ese mágico domingo el mensaje de texto de un lunes por la mañana en el que le decía amor la puso en descubierto.

Rubén se sintió abrumado, ¿por qué Pia se atribuía eso?, sabía que injustamente estaba que ilusionaba a Pia, pero también la deseaba, la quería pero de otra forma y el siguiente fin de semana la hizo suya, sabía que era un cabrón de mierda por seguir en ello, pero le había encantado tener sexo con ella, a ella le había gustado hacer el amor con él.

Rubén dejada su celular sonar, Pía insistía, él pensaba que había que darse un espacio, que tenía que haber tranquilidad, ella lo buscaba desesperada como extrañando su voz.

Después de solitarios encuentros, Rubén se trazó como meta dejar en claro que todo había sido una aventura, cancelaba planes que ya había quedado con ella, ella se amargaba mucho, porque si hay algo que la saca de sus casillas es hacer planes y no cumplirlos, detestaba que rompieran su esquema de actividades formadas para un fin de semana, Pia era medio obsesionada al momento de planificar, era setiembre y ya tenía planificado lo que había que hacer el resto del año. Que Rubén tomara como deporte romper los planes que ambos hacían le molestaba y se marcaba en su sien una pequeña vena latiente.

Aún así contestaba sus llamados y un viernes por la noche, en el departamento de Pia, se entregaron a lo que ambos gustaban y disfrutaban, él se sentía muy cómodo en la cama de Pia, ella lo quería para siempre ahí, a él le excitaba mucho ese personaje indomable en el que se convertía Pia en la cama, ella lo recorría todo, él llegaba, ella también, el buscaba una excusas para irse con sus amigos de San Borja que lo esperaban, ella no esperaba a nadie en su departamento lo preparó todo para él.

A los días, él le dice que no podrá ir a Cajamarca con ella, a ella se le forma la misma venita en la sien y Pia comprende que él solo quiere una cama gitana, una cama esporádica, algo que no compartía y cortó enfurecida la llamada sin antes haberle dicho sus mares y sus ajos.

Pia quedó sentada en su sofa, rapidamente Clotilde, su gata, se echó a su costado.
(...)

sábado, 11 de septiembre de 2010

La pedida de mano

Las tan tradicionales pedidas de mano son para mí todo un estrés alocado, todo un rito que viene desde hace décadas atrás, cuando las familias se reunían para conocerse, hacer formal el matrimonio y para arreglar cuestiones económicas, terrenos, fundos y fortunas. Hoy solo se hace por pura tradición, porque usualmente las familias ya conocen, no tiene ningún tema económico que discutir y ya todos aprueban, es más, ya exigen el futuro matrimonio, debido a que la parejita ya tiene varios años de enamorados.

He pasado dos pedidas de mano en mi familia, una de mi hermana y la otra de mi hermano. En una fuimos los que esperamos a que llegue la nueva familia y la siguiente, de mi hermano, fuimos lo que hicimos el viajesazo hacia la casa de la futura novia, hoy esposa.

Ambos ya tenían varios años de enamorados, ambos ya la ley de la naturaleza y la sociedad les pedía a gritos un matrimonio y ambos tenían que pasar el engorroso trámite de pedir la mano.
Ambos fueron muy similares, en la primera, mis padres sentados en el mueble de mi sala, los padres de mi cuñado de igual manera, ambos con sus mejores trajes, mis hermanos alrededor de la sala, Cecilia, mi hermana, y Carlos, mi cuñado, sentados juntos, agarrados de la mano, ese entrecruce de dedos que todos en un momento hemos hecho. Temas diversos se tocaban, el punto era, creo, no dejar esos vacios horrorosos que muchas veces apareció dentro de la sala. Yo estaba tranquilo, no me correspondía ser el que trate de romper el hielo y tratar de poner en la mesa temas interesantes para ambas familias, ellos eran lo que tenían que hacerlo, mi hermana Erika callada, bueno ella siempre esta callada, mi hermano Pepe, por ahí soltó una que otro comentario, yo no me inmute y solo observaba. De lo que recuerdo de esa cháchara forzada fue que al señor padre de Carlos le gustaba apostar a los caballos igual que al mío, pero no de una manera tan apasionada como mi padre, pero algo en común había.

Cuando de nuevo el silencio ya estaba por aparecer, Carlos, empezó el discurso. Empezó un discurso bastante calmado y respetuoso, un discurso que creo lo había aprendido muy bien y que había ensayado más de una vez. Habló del amor y el respeto y otras cosas más hasta llegar la pregunta del sol, no del millón porque ya todo el mundo daba por descontado que tenían el consentimiento de mis padres para que se casen. Saco el añillo, claro con el diamante, y sellaron el momento. El señor padre de Carlos botó algunas lagrimas por su hijo, bueno es comprensible, se le iba su último hijo, el primero se encontraba en USA ya casado. Mi madre se hizo la fuerte para no votar lágrima alguna. Luego la comida, que ya no recuerdo que fue, y un par de tragos, ya se nos iba la primera hermana, había que celebrar, esa, para mí, fue la mejor parte, la de los tragos.

Cuando tuvimos que ir a la casa de la enamorada de mi hermano, primero fue bancarme un viajesazo infinito, en el transcurso del viaje me decía, este huevon ha de estar enamorado para hacer este viaje todos los días. Llegamos y de nuevo camino hacia ese pequeña reunión hacia la sala, todos mirándonos, midiéndonos, viéndonos, conociéndonos, sacando temas de donde no había, otro vez mi cara con una sonrisa contenida, muy cómodamente sentado viendo el espectáculo por el que se someten las parejitas que ya bordean los cinco años de enamorados.

Mi hermana Erika sin hablar mucho, ella nunca habla, yo sólo mirando y soltando por ahí algún comentario, y dentro de esos vacios mi hermano se para, porque siempre hay que hablar de pie, y a empezar el discurso, que no dista mucho de las palabras que dijo Carlos, donde había amor, respeto, que ya se conocen mucho tiempo, que se han dado cuenta o les han hecho dar cuenta, que llegó el momento de comprometerse, y la pregunta a los padres de Marisabel, que ya todos sabíamos que si daban su consentimiento. Después de ello, aplausos por ahí, algunos discursos más por parte de los padres echando flores a las fututos esposos y luego la comida, siempre la comida, la mejor parte a mi criterio. Luego, debido a que Marisabel tiene muchos hermanos que gustan de las bondades de la rica cerveza se armó una chupeta muy buena, la parte más suprema de esa reunión, donde había chela y tragos y donde conversamos y bailamos.

Algo peculiar en esta reunión, fue que, se formó un reto tipo artísticos, porque la hermana de la futura esposa, canta y canta muy bien, la mamá también canta y canta muy bien, y luego nos dijeron que alguien de mi familia saliera al imaginario teatrín y que cantara algo, me dio risa, algo que caracteriza a mi familia es que nadie en absoluto tiene una pizca de artista cantante, todos tenemos nuestras cuerdas vocales negadas al canto, todos somos un cero a la izquierda, solo mi padre canta, más o menos, y esa noche quizás empilado por los tragos cantó una canción, lo aplaudieron y mi viejo se sintió un Latin Amarican Idol.

Sin ser protagonista, me sentí abochornado cuando tuve que pasar por estos rituales ancentrales que aún siguen hasta el día de hoy, me sentí avergonzado e incomodo por los silencios en una reunión de personas que no se conocen. Es gracioso ver como ellos piden la mano, cuando sin pedir permiso alguno ya tomaron más que la mano de sus novias. Cuando se saltan varios formalismos e ideas conservadoras cuando fueron enamorados, pero cumplen con bastante rigor el hecho de pedir la mano y poner un anillo.

Quizás también tenga que pasar por eso, ojala que no, y tenga que soportar los silencios, las miradas, el discurso, el tratar de llevarse bien, que mi familia caía en gracia, que no haya comentarios desafortunados, disfrutar de la comida, sonreír con los tragos y que el viejo de mi novia no me mire con cara de culo como diciendo no toques a mi angelito, cuando es más que seguro ya la haya tocado mucho más que la mano, que le pediré ese día.

viernes, 27 de agosto de 2010

Frases célebres de mi cole.

Mientras pensaba en todas las frases que se me quedan en la cabeza, recoré las épocas escolares, y recordé las frases que se me quedaron grabadas de toda esa hermosa gente que conocí en mi colegio. acá algunas.
“ándate a la remierda oe “
Guillermito, querido conserje de mi colegio. No encontró mejor frase para mandarnos lejos.

“Jaaaaairo Jaaaaairo Jaaaaairo”
Todos. Grito de batalla antes de apanar a Jairo.

“Señor Picón, puede hacerme un favor, siéntese derecho pues”
Willi Reyes. Profesor de Física. Tratando por todos los medios de corregir la forma de sentarse de Picón.

“Este año nos vamos de campamento”
Ricky Fernández, prometiendo algo que nunca cumplió.

“Se leen estos capítulos de nuestro amigo Basadre”
Lucho Gómez. Haciéndonos querer a la fuerza los libros de Basadre.

“Ustedes nos sirven para la universidad”
Gastón Manrique. Charla motivacional de nuestro tutor de quinto de secundaria.

“Tienes el cerebro carcomido por el germen de la ignorancia”
Julio Aguirre. Legendario Profesor de Ciencias Naturales. Haciéndonos entrar en razón para que estudiemos.

“el siglo pasado cuando estaba en el colegio…”
Julio Aguirre. Legendario Profesor de Ciencias Naturales. Comenzando una de sus historias de ficción.

“Entreguen estos adefesios”
Julio Aguirre. Legendario Profesor de Ciencias Naturales. Frase célebre cuando nos entregaba nuestros exámenes Bimestrales.

“Los que tienen salón de recuperación, EJECUCIÓN, los demás...”
Jorge Forno. Director. Ultimas palabras en la formación antes de irnos a casa.

“Fiestas Patrias, Santa Rosa de Lima, Señor de los Milagros y se acabó el año”
Jorge Forno. Director. Resumiendo magistralmente el año, para hacernos ver que teníamos que estudiar y no perder el tiempo.

“No hay tiempo para vagar Mario, no hay tiempo”
Martin Zabala. Profesor de Religión. Frase inmortal lanzada a Mario Villacorta en clase de Religión.


“Me dejo entender”
Willi Reyes. Profesor de Física. Pequeño estribillo característico de Ñaja Ñaja, Sí, se dejó entender profe.

“Malo malo malo muchacho”
Pablo Lammermeier. Profesor de Inglés e Historia Universal. Frase desaprobatoria por parte del gringo Pablo ante un hecho delictivo.

“Que te colabore este”
Alejandro del Pozo. Brigadier General. Frase acompañada de una gesticulación obscena como enseñando el miembro por parte del Brigadier general a niño de primaria pidiendo una limosna para el Domunt.

“Calla vieja de mierda”
Alan Segura. Alumno. Callando desde la ventana a señora que transitaba por la fachada de nuestro colegio y se escandalizaba por la bulla que hacíamos con el Chanchito de Interbank.

“Nadie me quiere”
Víctor Torres. Alumno. Motivo por el que experimentaba bajones anímicos desde época de primaria.

“No me la debo dar de vivo, porque ni cara tengo”
Manuel Mayor. Profesor de historia del Perú. Como castigo a Ricardo Altamirano por fomentar el desorden. Escribirla 200 veces.

“Estas van a ser la últimas palabras de su Dios”
Manuel Mayor. Profesor de historia del Perú. Comenzando su última clase antes de partir a España.

“AspÍllaga, AspÍllaga, no seas bruto”
Lucho Gómez. Profesor de Historia del Perú. A Raúl Domínguez, para que pronuncie bien el apellido Aspillaga con acento en la I.

“¿Que chucha voy a vomitar? si he comido plátano y manzana toda el día chesu mare”
Víctor Torres. Alumno. Confesión sincera de un borracho que en el campamento de Promoción solo le dieron de almorzar y cenar, plátano y manzana.

“Amen maldita sea”
Víctor Torres. Alumno. Mismo sitio, mismo borracho, jodiendo a Alejandro Del Pozo refiriéndose a su clásico apodo de Jesús.


“No he tenido el gusto de enseñarles, no sé si haya sido gusto”
Claudia Villavicencio. Profesora de Secundaria. Dándonos las últimas palabras como Promoción, y creyendo que fue una salvación no enseñarnos.

“Wendy Fiestas miro su reloj y ya era tarde para encontrarse con el otro, y dijo: "En un reloj de agujas, ¿cuántas veces más rápido se mueve una aguja que la otra?".
Andrés Álvarez. Profesor de Aritmética. Jugando con nuestras novias en los problemas. Acá poniendo a Wendy (por ese entonces enamorada de Coco) la caserita de todos los problemas.

“ya muchachos hacemos media hora de clase y después vemos el mundial”
José Luis Chirinos. Profesor de Matemáticas. Mundial de Francia 98, el profe se contagio de la magia del futbol.

“Por ejemplo mi hijo Andrés…”
Lauretti. Profesora de Primaria. Siempre lo ponía de ejemplo a su hijo Andrés.

“El que no quiere venir a clase que no venga, yo no lo voy a jalar”

Profesor de Filosofía. Retando a la promoción, tres alumnos salieron, después la dirección los hizo regresar.

“Me llamo Arturo”
Arturo Ríos. Profesor de Psicología. Clásica presentación que quedo muy grabado en nuestras mentes.

“A ver, ¿quien ha visto el Liquid de Alejandro?”
Ricky Fernández. Tutor consecutivo desde primero a tercero de secundaria. Haciéndola de detective buscando las cosas perdidas del alumnos Alejandro.

“Coco, acá esta la 210”
Anónimo. Ayudando a coco a recolectar las hojas de su libro de inglés Robert Lado, que salió volando por el salón.

“El que sale ultimo se cacha a la mamá de Víctor”
Donald Yepez. Alumno. Forma práctica de apurar a la gente a que salgo del salón lo antes posible.

“Con todos descAnso”
Jorge Forno. Director. Frase con la que siempre comenzábamos el día.

(silbido) Las hermanas de Paulo del Perú, Ra, Ra , Ra.
Todos. Arenga y alabanza a las hermanos de Paulo Ugarte, fantasía de muchos miembros de la promoción.

“y a mi que me importa”
Luis Antonio Mendives. Alumnos. Palabras que se escucharon en el salón después de que el profe nos diera una larga explicación de las probabilidades que tenemos de sacar la Tinka. La frase tenia otro contexto.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Daniela.

Es impresionante cuanto tiempo ha pasado desde que nos conocimos, cómo pasan las estaciones sin darnos tregua y como hemos cambiado, cómo todo fue un rompecabezas, cómo todas las piezas tenían un movimiento asignado, un destino para llegar a lo que tenemos. Creo que en el génesis de nuestra realidad ambos nos miramos de diferente manera, es mas creo que ni nos mirabamos, creo que tú me veías como un chico un tanto jodido y que no escatimaba en las bromas, cosa que eso te fastidió en alguna ocasión y yo te veía como una chica coqueta que o le entraba mucho a la chacota.

¿Recuerdas como empezamos a hacernos amigos Daniela?, tampoco lo recuerdo, no sé en qué instante nos dimos cuenta que nos llevábamos bien, que teníamos personalidades harto parecidas, que podíamos mostrarnos tal cual somos, que podíamos bromearnos sin mala intención pero con bastantes cargas de picardía. Recuerdas Daniela cuando salímos, descubrí que no eres nada partícipe de las pizzas ni las hamburguesas, simplemente no mueres por ellas como yo muy a menudo lo hago. Conversamos, me dejaste descubrir más cosas de ti, dejaste que te conociera más, discúlpame por esa conversación donde fui algo directo y te dije las cosas como son en realidad sin tapujos, aún no estabas preparada para escuchar esas cosas de tu ex pareja, pero como te dije hay cosas que no van a cambiar y él está en ese saco. Cuando tus lágrimas caían no sabía cómo consolarte, nunca había tenido un contacto tan cercano contigo, me gusto que confiaras en mí, y quizás debí abrazarte pero no lo hice, no sé porqué Daniela, ahora de seguro hubiera sido diferente.

Nos hemos visto narcóticamente enamorados, o creyendo que lo estábamos, cada uno por su lado, cada uno por su camino. Tú me escuchabas, me bromeabas con la chica que solía salir, con la que me involucré, con la que conocías, a la que también aconsejabas y con la que al final todo acabó. Creo que estaba escrito que sería así, inútilmente estiraba eso como un chicle en pleno verano, no dejaba lo gaseoso que tenía con ella, pero, finalmente, evaporé lo que fue gaseoso. Siempre te dije Daniela, que fue una bonita época pero que debió acabar, con un final amargo y sinsabor.

También te vi en tu relación, te aconsejé, te dije que me daba gusto verte con él, que también conocía, hablé con él, le dije que me daba gusto que estuviera contigo, pero lo tuyo también acabó con ese amargo y sinsabor, me preocupé más por tu bienestar que por él, sus mareos y tontas dudas no me importaron, me preocupaba que tú estuvieras bien, que tu sonrieras después de pasar ese duro bache que te tocó pasar. Me gustaban tus llamadas porque sabía que era importante para ti, porque sabías que yo era el amigo que te acompañaba, nunca me parecieron fastidiosas tus llamadas Daniela, como una vez me dijiste; nada más fuera de la realidad, hablábamos por bastante tiempo, escudados por los días, simplemente para saber en que andábamos. A algunos amigos les parecía raro tantas llamadas, pero ¡bah! No nos importaba mucho.

Daniela, cuando ambos estábamos solos, sentíamos esa libertad de poder hacer lo que quisiéramos, aunque sabíamos que ambos estábamos adoloridos, ambos aún teníamos llagas que no cicatrizaban con facilidad, a pesar de ello nos reíamos mucho, adoptamos tramos fijos en donde nos acompañábamos de regreso a casa, yo sabía que iría contigo, tu sabías que estaría esperándote. Debo confesar Daniela, que en algún momento volteé a verte, hubo un momento muy corto en que me atrajiste, fue un instante, lo atribuí a nuestra soltería y a nuestra amistad creciente. Cada vez te ponías más bonita Daniela, eso no te lo puedo negar, pero nunca pensé en llegar a lo que luego llegamos.

En aquella fiesta llena de pisco y Ginger Ale, me fastidiaba verte con ese wevas triste de polo rosado, no entendía el porqué de ese fastidio, me volteaba para no verte, porque no tenía razón de estar así, pero algo me decía que quizás yo era quien quería estar en lugar de ese atorrante que se abalanzaba sin reparos. Calmaba mi fastidio con bocanadas de pisco, por momentos me buscabas para bailar, quizás refugiándote del Rosadino amigo que no dejaba de seguirte. Me gustabas que regreses a mí y bailáramos, mis manos recorrían tu espalda desnuda gracias a esa bendición de vestido que traías puesto y trababa de no excederme en esos roces. Dábamos vueltas con unas salsas y mi cabeza ya empezaba a dar vueltas por el pisco algo dulcetón que tomaba.

Todo fue fortuito Daniela, nada fue planeado, nada fue concienzudo, todo fue más que espontaneó. No imaginé, que aquel día nos íbamos enfrascar en un beso que aún recuerdo, un beso quizás lleno de pasión contenida, de armonía inesperada, de amistad, lujuria y desenfreno. Esa noche no creíamos nada mas allá que en nuestro beso, esa noche dejamos de respirar, ese día galopamos en la oscuridad del bar, ambos juntos, esa noche fue nuestra, no hay más recuerdos.

¿Recuerdas nuestro acuerdo Daniela?, que todo quedaría en ese beso, que todo fue resultado del malévolo licor y la cómplice noche que nos arrastró. A los días quedamos en salir a conversar lo sucedido, recuerdas, ese dia comprobé que tus besos son tan geniales como el primero.

Tus besos siguen hipnotizándome. Te amo.


miércoles, 21 de julio de 2010

Breve Parentesis. Mi Cumpleaños.

Bueno dejaré de lado mi relato que por motivos de tiempo aún sigue en cosecha pero que espero que en estos días de relajo que me da la chamba pueda acabarlo. Solo quería comentar lo que me paso ayer. Cumplí 29 años, mis últimos veinte se van, será mi último año con el patito por delante, el ultimo año que los temible treinta no me alcancen, este año estaré como el monigote de Pacman escapando tenazmente de esa edad que no creí estaría tan cerca. Para mi desgracia y mal tiempo mi cumpleaños cayó martes, un día en el que la rutina siempre está presente, día en el que aún queda un poco de la flojera reinante del ocioso domingo y que sumado al frio congelante de Lima, me llega levantarte de la cama.

El día comenzó con la visita de mi amigo Jasón a las 12 de la noche de comenzado el veinte, me levante de mi cama y pose mi humanidad en el asiento delantero de su feroz, recia y desquebrajada camioneta. Hace tiempo no deteníamos todo, como en Cusco, y nos tomábamos unas cervezas con la tranquilidad de una calle, hablamos de los treinta, de los años, de cómo deberían cambiarnos pero que aun no queremos ese cambio, de que las calles han cambiado lo mismo que nosotros, de los amores pasados, de los amores actuales. Una charla pausada y excelente con mi gran amigo, amigo y hermano de niño, de cole, de siempre.

Regrese a mi cama después de esos sorbos de cerveza, y quedé dormido. Al despertar, dentro de mi sabanas decía, la puta mare, porque ir a trabajar hoy, si hace frio, si tengo sueño, si me da flojera, si es mi cumpleaños, pero contrario a lo que mi mente me decía, que mande todo al carajo y me quede tirado y desparramado en mi caliente cama, mi robótico cuerpo se levantó, se duchó, se cambió, desayunó y se embarcó hacia mi trabajo.

Algo dentro de mí también quería ir, para que pase lo que pasó, recibir el saludo de toda la gentita. Regalos de mis amigos y mis amigas. Los regalos de los amigos son los mejores, porque dan en el punto exacto, en el gusto preciso, en el detalle que cubre ese antojito que soltaste algún día, y dijiste que querías tener.

Primero mi amigo del trabajo, mi pataza, me dio un regalo fiel a su estilo, un libro, un libro del que siempre hemos hablado y el cual sabía me interesaba mucho, según me dijo es el libro mejor logrado de las novelas de Jaime Bayly, Los últimos días de la Prensa. Ya lo estoy leyendo aunque pensé primero acabar el otro (Mala Onda de Fuguet) para empezar con el de Bayly, pero las ansias y las primeras hojas me engancharon, así que creo pronto lo acabaré. Dentro del libro mi broder me puso una dedicatoria, de la cual extraigo un pedazo. “las amistades se forjan, no se inventan. No se trata de años, ni siquiera de secretos mejor guardados. Las amistades aparecen siempre, entre esa caterva de cierta gente común y corriente”

Luego ella, la chica que es mi amiga, mi compañera, y mi particular imagen desde que despierto y duermo, para que luego aparezca en mis sueños. Me abrumó de varios regalos, precisos y excelentes. Creo que en el tiempo que pasamos juntos guardó esos detalles que sabía que caerían perfectos el día de mi cumpleaños envueltos con papel de regalo. Nada más me queda decir gracias. Mi corazón blanquiazul, envuelto por la hermosa camiseta que me regalo, engrandece con su sonrisa y su coqueta mirada.

Más tarde en mi casa, quedó perfecta la comida que hizo mi madre, compartida con mi hermano, mi cuñado, y mis amigos, Sergio y Miguel Ángel, que cayeron y compartieron unos vinitos y la infaltable cerveza, principal participante de una reunión de mi promo. Conversamos bromeamos y reímos.

Gracias a todos ha sido uno de mis cumpleaños mas chéveres sin necesidad de tener la super juerga (que será el sábado ja). Me abrumaron sobremanera los saludos por facebook, las llamadas, los abrazos, los regalos, las sorpresas y todo el amor que me tienen, me siento afortunado por eso. Me voy porque el fantasmita de los treinta me persigue y yo me escondo en el laberinto de Pac Man.

domingo, 2 de mayo de 2010

Mi amigo "Culto"

Ocho y cinco de la mañana, aún sigo despegando mis ojos del letargo de las mañanas, sigo en su asiento y frente a su computador, sigo escondido detrás de su estrado sin que nadie sepa donde estoy porque su oficina esta alejada del mundo, aún no llega porque sencillamente la puntualidad no es su virtud, porque las horas se le mezclan, porque el tráfico es espantoso, porque le da pereza, porque ya su tiempo acá lo ve extinguirse, porque la motivación se perdió junto con el invierno del año pasado y muchos kilos de la gorda que era su jefa.

No recuerdo el día en el que el paradero algo alejado de su oficina comenzó a ser recurrente, no recuerdo cuando su escritorio se convirtió en mi preferido confesionario laico, porque Javier no es católico, es un agnóstico algo extraño que sabe que hay una divinidad en algún punto, quizás le quede ese pequeña llama celestial por lo que le dejó su madre, no llegué a conocerla pero la retrataba tan bien en las conversaciones a la hora del almuerzo, la retrataba con un sentimiento descomunal, me gustaba como hablaba de ella porque me hacia recordar a mi madre y me daba escalofríos pensar que, como él, en algún momento tendré su ausencia. Creo ser parecido a él, un agnóstico que por algún lugar de su alma aún queda un lugar pio.

Aunque los muebles están ausentes sigo viendo la figura de mi amigo, en su pensativo y reflexivo caminar, con sus lentes de montura gruesa que no dejaban notar lo rasgado de sus ojos, una melena que no sucumbirá al paso de los años y que deseaba crecer rebelde pero él se lo impide por los parámetros de esta chamba. Aún quedan en el cumulo de libros las sabias palabras de mi amigo, que sabía qué decir, sabía cómo decirlo y cómo expresarlo, me hablaba de amores, de desamores, de literatura, de política, de religión y compartía conmigo el cariño a la camiseta blanca y azul.

Son las ocho y veinte de la mañana, ya es hora que llegue, me retiro de su asiento, porque el asiento es suyo y seguirá siendo así, porque los libros tiene su nombre tácito al costado de los pinches códigos que tanto le hinchaban las pelotas poner, porque los estantes ya quedaron grabados por su paso, porque creo que los lugares siempre se etiquetan por el nombre de la persona que dejó algo, poco o mucho, pero dejó, en el caso de mi amigo, me dejó mucho, por las conversaciones, los libros, nuestros escritos, los temas de conversación que podían extenderse sin limite.

Ya son las diez de la mañana y recuerdo que ya no llegara tarde, sencillamente ya no le toca regresar, el silbido tonto no tiene una respuesta tonta, no tiene el eco que él produce, mi silbido ya no tiene una respuesta, pero me queda el recuerdo de Javier “El Culto” un amigo que espero no desfallezca con el pasar del tiempo, porque siempre me pasó lo mismo con mis demás compañeros de anteriores trabajos, su amistad se diluye, se esfuma, solo quedan en el recuerdo, sigo creyendo que él será la excepción y que coincidiremos en el Superba un bar que conocí gracias a él, un bar de antaño que me agrada, porque ambos somos de bares, de cerveza, de momentos, de situaciones, de parlamentos junto a una mesa de madera y a una botella de cerveza. Si me toca creer que algo falla en mi vida espero que él haga lo mismo que hizo, dejar todo y venirse a tomar una cerveza conmigo y conversar sobre corazones rotos y oportunidades, porque aunque siempre me parece muy calculador, sé que también se ilusiona y se enamora como yo, sin medir y sin pensar.

Si no toca vernos mucho, espero tener en mi estante un libro que diga Javier S y que tenga en su primera pagina su firma.

Siempre me cohibí en enseñarle mis escritos, porque los creo liliputienses al lado de los suyos, pero ahí te dejó este, que creo esta a la altura.

lunes, 12 de abril de 2010

Volver volver ...

Aún me quedan historias en el tintero que poco a poco iré publicando, el tiempo es maligno y las ganas de empezar a enrumbar historias han ido decayendo, tengo historias que dejan un poco la realidad que ahora estoy protagonizando y dejo, un poco, volar la imaginación de encuentros y situaciones que alguna vez escuche o me contaron, aún no las publico porque me pasa eso, empiezo a escribirlas y las veinticuatro horas del día ya no son suficientes, que son repartidas tan bien entre el trabajo, el estudio, pasar tiempo sublime con N, los amigos, la familia, que ya no me da ese espacio que tenía para expresar las cosas que sentía, los pasajes amorosos en los que me enredaba que eran reflejo y calco de una telenovela mexicana.
Quizás antes tenía ese espacio grande que me deparaba un día de regreso del trabajo sin una llamada, ni un mensaje de alguna chica, o los domingos de resaca de una juerga brutal, y que cubría dejándome llevar por las palabras y textos vertido en una hoja ficticia que te recrea un Word, donde posaba mi corazón roto y baleado, donde ironizaba las vueltas que da la vida y lo títere que podemos ser (eso lo sigo creyendo).

Este es el tiempo donde más me he alejado de mi blog, donde más tiempo lo he dejado en silencio, un gravitante silencio, donde he escuchado ecos de los anteriores post, donde he comprobado que lo que escribo llega, mueve, se escucha, comunica y despelota.

Lo que el viento no se llevó causó un terremoto en el circulo donde me muevo, mis amigos se sintieron dolidos, afectados, compungidos, jodidos, quizás por palabras que me nacieron como nace todo texto que escribo, del corazón y a veces de los cojones. Si bien ahora no todo es armónico en mi círculo de amigos, sí es mucho más llevadero. Después de una semana de haber publicado ese post me vi sentado en una mesa cuadrada de madera con una botella y dos vasos llenos de cerveza con Miguel, gran amigo de Promo y a quien aludí en un pasaje del texto, conversamos sobre la situación, coincidimos en unos puntos y en varios discrepamos, le pedí disculpa por un pasaje realmente magro, donde exacerbado por esa tonta situación que vivíamos y por las bocanadas de licor que había ingerido dije cosas no propias de un pata, donde lo dejaba mal parado y donde, le comenté, hice varias cosas de las cuales no me siento orgulloso. Mientras seguíamos en esa mesa y aspiraba el humo tóxico de mi cigarrillo, las situaciones se aclaraban como debieron aclararse, sin mucho aspaviento, solo conversando, definitivamente Miguel y yo ahora tenemos vidas completamente distintas, pero por momentos coincidimos y disfrutamos con la promoción, hay ideas que no compartimos pero eso es parte de haber crecido, que cada uno tenga su punto de vista, que cada uno tenga su opinión y sabiendo esas diferencias seguir siendo amigos.

Este año, aunque no campeonamos en el mítico campeonato de ex alumnos de mi colegio, sentí más ese calor colegial y de amigos que siempre tuvimos y que perdimos por espacio de tres años, hoy creo que ese calor ya no se extinguirá nunca.

Hoy regreso después del breve respiro que le he dado a mi blog, el respiro más grande después de dos años, a seguir escribiendo historias, despelotes y situaciones tan humanas y fantásticas que son pan de cada día. Las letras de este blog sortearan los caminos pedregosos y seguiré publicando, quizás ya no con la vehemencia de hace unos meses, pero sí con la calma y el gusto por escribir de estos días.




Canción perfecta para este post. Curiosamente me gustan las rancheras, me encantan, suelen acompañarme en mis noches de melancolía borrachistica. Digo curiosamente, porque a diferencia de la música detesto las novelas mexicanas, siempre quiero que pierda la selección de México por su arrogancia y porque mi ex enamorada hace ya varios años me dejó por un desabrido mexicano cara de pie.

jueves, 4 de febrero de 2010

Lo que el viento no se llevó

Siempre hay espacio para todo sentimiento dentro de tu mundo. Creo que al igual que Matrix todo esta diseñado para que haya gente que tenga todo sentimiento hacia ti, ahora a diferencia del mundo perfecto que creí tener años atrás, mi mundo de hoy se humaniza, se apega más a una realidad que huele a sudor humano, que siente el palpitar y siente los miedos de un ser netamente humanoide, el hedor corre por los aires, por los que ahora transito, siento que ahora si es un mundo tan real y palpable, con sus momentos celestiales y sus mierdas como el mas terrenal de los mundos.

Siento que ahora todo viene hacia mi con la mas certera flecha de Guillermo Tell, tengo sentimientos polarizados, gente que me estima y que para que no haya un contrapeso hay gente que me odia, que tiene un resentimiento contra mi que no hallé nunca, curiosamente esa misma gente es con la que me abracé y me jugué bromas en un pasado.

Siento que me odian, que dentro de un mundo lleno de odio e injusticia tenía que regarme ese odio por algún lado, ahora ya lo sé, y lo comprendo, aunque no sea un odio justificado creo que la persona que me odia ni me puede ver en pintura ni en figurita de Navarrete, tuvo que agarrar un icono, un mosaico de actitud a quien odiar, a quien detestar, creo que encaje perfecto. Al contrario, yo no le guardo rencor, no tendría porque guardárselo, se que debe estar en esta vida para eso, que su fin ulterior en este mundo es odiarme y que yo por más que quiera hacerlo no lo podré hacer, es el contrapeso de todos los deseos buenos que puedan brindarme, si todos los buenos deseos son mi YIN, su odio es mi YANG. ¿Cambiará ese odio algún día? No creo, mis modo de ser no cambiará, mi rostro seguirá siendo el mismo y creo que su odio también.

El amigo que me abrazó en un pasado ha cosechado en su interior un resentimiento tonto, burdo, torpe, suicida, hacia mi, sin tener la más puta idea de la causa de su resentimiento ha decidido, si no odiarme, si alejarse de mí, quizás creyendo que la mierda que tiene mi vida le puede salpicar a su pulcra forma de tomar su existencia. Quizás él se alejó de mi o quizás yo lo hice, como sea me tiene sin cuidado. No pretendo romperme la cabeza pensando que hice mal o que fue lo que para el estuvo mal o que parte del cosmos de mi vida difiere con él, simplemente soy así, quizás nuestras vidas sean ahora muy distintas, sean dos polos opuestos y talvez, sea eso que no le cuadre y trate de embarcarme en su correcta vida de señor, de la cual aún no aspiro, ni trato de disfrazarme. Lo vimos en un centro comercial, todos nos aferramos al protocolo “hola q tal como estas” todos lo saludábamos como el primo lejano que no ves de hace tiempo y que te interesa saber si esta bien. Irónicamente un saludo escueto y respetuoso cuando muchos años antes nos abrazábamos y nos decíamos hermanos. Así se rompen las lealtades, los compromisos, sin mucha parafernalia, sin ninguna ceremonia, no pretendo que todo sea como antes, porque el mundo que me toca vivir ahora tiene todo lo que necesito y solo creo que él se seguirá corriendo y con razón, de la supuesta mierda que irradiamos, Adiós y que te vaya bien.

El otro amigo que me abrazó en un pasado, me sigue abrazando porque el limite de la amistad ya la pasamos, somos más que amigos, hermanos, quizás nuestras vidas llegaron a un punto donde eran muy similares, llenas de juerga, diversión, alcohol, y eso acabó por rectificar lo que siempre supimos, que después de tanta ceremonia, de pactos entre grupos de amigos, solo quedaríamos los dos. Aunque ese lazo sufrió una ruptura y cantamos a viva voz la canción infantil que describía el momento algo roñoso que pasamos “no te has dado cuenta el trío terminó, si se enamora que remedio habrá, seremos solo dos” y solo somos dos, mi otra amigo se fue, éramos como un trípode, sólido, fuerte, batallador, jodido, juerguero, que siempre iba sin decir que no, que amalgamó tácitamente la amistad con la hermandad. Ahora todo se destruyó, una pata del trípode se fue, aunque creímos que todo la plataforma se caería sin remedio pero desafiando las leyes de la gravedad, todo siguió en su sitio, ahora sólo con dos puntas la plataforma se mantiene en pie, aunque no negamos que todo sería mas armónico como era antes, pero las cosas se dan así, sin pensarlo, sin medirlo, las personas actúan de diferente manera como crees que actuarían, no lo reprochamos sólo los aceptamos, sólo lo miramos de lejos cuando corre por la banda izquierda de una cancha, sólo lo saludamos de lejos y ya no lo abrazamos diciéndole que es la punta irremplazable en nuestras noches de juerga, sólo le decimos hola y chau, solo sabemos que ya se fue y que quizás ya no regrese, Sin embargo con mi amigo, sabemos que pase lo que pase, sólo seremos los dos patas se siempre, resguardados por gente que antes cerrábamos en nuestro circulo exclusivo de la amistad y que me han enseñado que siempre estarán conmigo, que son sinceros, que me dicen la puta verdad en mi cara, que me cuidan, me acompañan y me resguardan.

Debo decirles a ellos, los amigos antes exiliados, que los cancelábamos porque queríamos que solo haya reuniones con las mismas cinco puntas que creíamos imbatibles, que sólo quería que haya borracheras en la supuesta redondela de cinco donde no había mentiras, ni rencillas. Me di cuenta que todo dentro estaba podrido, olía a rata muerta, que todo moriría en algún momento, cuando miré afuera de ese circulo hallé a mi amigo, un amigo fiel, que sin seguirme a mis juergas ni desmadres, esta conmigo y que fácilmente podría canjear a dos de ese circulo de cinco por él. La gente que no frecuento seguido cobró una relevancia importante, cuando los veo ahora, creo más en esa unión de ese gran grupo diverso, que en la efímera y collera unión que hace un tiempo armamos en base a un putañero llavero.

Las chicas que pasaron por mi vida, algunas siguen otras se fueron, está la chica que hace muchos años fue mi enamorada, que ahora, quizás aun sin admitirlo, puedo decir que somos amigos, aunque eso vaya en contra de mis teorías más retorcidas, Siempre le deseo bien, porque se lo merece, aunque siempre le echaré la culpa por el final que nos enterró como pareja, también le doy las gracias, porque sin ese pasaje magro no sería yo, no habría sabido descubrirme.

Con la chica que luego me enamoré ya no tengo contacto, se fue y mejor que sea así, no tengo ni nostalgia ni tristeza, creo que nunca se enamoró de mi, sino de ella misma, que sentía pavonearse con la idea que siempre estaba pendiente de ella, que siempre moría por ella, que siempre estaría enamorado de ella. Que siga con esa idea, que haga todo por ella y que siga inflando el ego que siempre lo inflaba con helio, la verdad no me interesa, el amor se esfumó así de rápido cuando su ego lo aplastó.

La chica que ahora me dice las palabras mas sublimes sigue estando conmigo, no se por cuando tiempo, pero sé que es sincera, que siento tanto como yo siento, que me comprendo como yo lo hago y que se ha dejado llevar como yo lo he hecho. Aunque el destino nos dicta que nos separaremos, nos importa madre, y seguimos estando juntos dándonos “te amos” por doquier. Suelo decirle que pase lo que pase con nosotros, siempre estaré a su lado, siempre la ayudaré y siempre contará conmigo y todo eso porque veo en sus ojos la sinceridad de una chica enamorada que se dejó llevar por mis bromas tontas y nuestros besos.

La amiga “x” que antes frecuentábamos reveló no ser tan fiel a nosotros, engatusada por el chisme y la roña que, según me dijeron, siempre la tenía pero que nunca nos la demostró, traicionó, no solo a uno sino a la manada. Ahora la idea de visitarla ya ni se nos cruza por la cabeza, porque rompió ese compromiso implícito que alguna vez tuvimos, de morir con los secretos del otro. Comprobamos que el compromiso ya no es con nosotros, sino con las personas que ejemplifican más su ideal de matrimonio, su idea de ser señora, su perfecta vida que, cada vez con más fuerza trata por todos los medios de llevar a cabo.
Ahora si se casa, se compromete, se divorcia, se desinfla, se va o si viene, nos importa muy poco, el circulo del cual debemos confiar se sigue cerrando y quedando mas reducido.

No soy un santo ni el dueño de la verdad, no soy el Mesías ni nada, solo suelo escribir mal o bien, lo que siento, lo que me pasa, ahora solo quise escribir sobre los sentimientos que llegan a mi, los sentimientos buenos y malos que las personas me hacen llegar, los deseos buenos y malos que algunos me tienen. No se si les agrade o quizás este escribiendo “huevadas” como me lo dijo mi lejano amigo, solo expongo el contrapeso y lo humano de mi vida, no es perfecto, no es armónico, tiene bueno y tiene malo, ya nada es como en el colegio, nada es fantástico, no todos te quieren, ahora también existen un negativo pero necesario YANG.

martes, 5 de enero de 2010

Entre el amor y el destino.

El día transcurrió tan normal como siempre, las primeras horas de la mañana sirvieron para construirme la imagen de ella nuevamente, imagen un tanto borrosa cuando dejo de verla por más de un día, aún estando borrosa no desaparece, se queda en mí y no sale. Los mensajes en la mañana fueron muchos, deseábamos tantos vernos, le mande un mail donde decía que ese día era la vez donde no detesté un lunes, porque sabía que era un lunes en el cual volvería a verla. Me escribió de igual manera, que era su motivación en todo, me agrada tanto lo que escribe, que me diga amor, aunque le cueste decirlo en persona, (a todos nos cuesta volver a esas palabras) pero me agrada que aunque camuflada por el celular se de la chance de soltar frases tan románticas que me hacen tener una sensación espectacular.

Llegada la hora del almuerzo, hablamos de las cartas y del futuro, Doris nos dijo que sabía leer la mano, ella le dio rápidamente su mano, le dijo casi todo lo que le pasaba, le dijo que estaba olvidando a alguien del pasado, que en el presente salía con alguien (sabia que ese alguien era yo) y que eso se rompería el próximo año, se me hizo un nudo en la garganta, un pequeño temblor caló en mi cuerpo, ¿estaba sentenciado que ella se iría de mi lado?, aunque sabía que eso pasaría, porque es algo que ella me lo dice seguido, tenía en mente persuadir las cosas para que no rompa todo tan pronto, o estaba planeando hacer de estos días tan especiales y que ella no pudiera dejarme tan fácil, miles de ideas en torno a ese día, pero se destruyeron cuando Doris le dijo que habría un rompimiento y que conocería a una persona mayor de treinta y pico años con la que se quedaría y tendría un hijo, odié un poco al tio de treinta y picos años, lo odie sin conocerlo, lo odie sin saber su nombre. Ella se sorprendió, no creo que tuvo el mismo choque que yo tuve, preguntó más de ese tio, yo me sorprendía y reía como los demás, una tibia angustia se posó a mi costado. Recogí mi mano, no quería saber nada de lo que supuestamente me sucedería

Seducido por la presión de mis amigos, extendí mi mano un poco sudorosa, los nervios me seguían, me dijo pobrecito, detesto que me digan pobrecito, que haya una sensación de pena, no necesito a nadie que me diga pobrecito, me dijo que sufriría por alguien (para variar) y que tendría una separación el próximo año, me despedía mas de ella sin quererlo, ¿ella seria la chica con la que rompería? Me friquié mucho, no sabía si ya no involucrarme tanto con ella para no sufrir o estar al límite sabiendo que el dejarla ir me jodería tanto ¿de ese sufrimiento se refería? No sabía. Salí medio pensativo, muy dubitativo.

De regreso a casa con ella seguimos conversando al respecto, le dije que creía en algo lo que Doris dijo. Algunas vez quiero escuchar de ella que no quiere separarse de mí, que ese límite tonto que ambos pusimos podemos romperlo, que no debemos respetar las  reglas que ambos hemos puesto a este juego. Quiero que sepa que en este juego el enamorarse era una opción en la cual ambos estamos cayendo, pero no me dijo nada, solo asintió diciéndome que el tiempo pactado seguía respetándose, que el primero ambos nos diríamos adiós, y que Doris tenía razón, que el destino ya estaba marcado. Detesto el destino, ya no creo en él.

Me dijo. ¿Ya llegara el día que podamos terminar esto? Le dije ¿tenemos que terminar qué? ¿No tenemos nada formal que terminar? Cierto, quería ponerla en aprietos, la verdad no pensé llegar a este desenlace pero la encrucijada me gustó, la conversación llegó al punto de plantearle esta interrogante, de decirle que es medio extraño decirle que sea mi enamorada sabiendo cuando va a acabar, pero si quería hacerlo, quería que ella sea mi enamorada, quería decirle mi amor, quería que ella sea la única, quería que ella gobierne mis sentimientos, que sea dueña de mis sueños y dejarla bastante claro lo que siento.

Le pregunté una vez quieres ser mi enamorada y me hizo repetir la pregunta, creo que le gustaba oírme dando ese discurso, me dijo que Si, que si le gustaría serlo, pactamos ese momentos de preguntas y respuestas con un beso, nuevamente volvía a tener enamorada, después de bastante tiempo ella volvía a ser la chica que con solo cruzar sus dedos con los míos llega a emocionarme sobre manera. Tomamos el camino largo de regreso a casa besándonos, riéndonos y pasando los minutos únicos.

No sé si me separaré de ella, no sé si ella me romperá el corazón, no sé si tenga que soportar viéndola con un tio de treinta y picos años, no sé si me olvidará, solo sé que hoy la quiero, que hoy es mía, que mi mano solo sirve para agarrarme de la suya, que no quiero saber del destino y que hoy 21 empezó a ser mi enamorada.
Recuerdos de un día algo lejano, un día alejado de nuestro ahora.




Avisos Parroquiales.
Disculpen por la demora de este post, estaba en un proyecto personal que me alejo un poco del blog. Felix Navidad a todos y que hayan pasado un año nuevo genial. Que todo sea mucho mejor para todos este 2010.