lunes, 18 de febrero de 2008

Hasta el otro año Valentin


Pasó ese día en el que el santo que nadie conoce de fotografías ni de estampitas hace de las suyas, el día de San Valentín, en que todo es amor, se torna de rojo y corazones por doquier. En realidad este tema de San Valentín es un toque jalada de los pelos, quizás es un día perfecto para el joven que esta peleado con su señorita enamorada, el que no tiene muchos detalles con ella, el enamorado que necesita reivindicarse de todo un año malo, encontrando en este día el salvoconducto al reconfortante amor, a la relación perfecta.

Cuando llegué al trabajo, los abrazos y la felicidad no se hicieron esperar, todos celebraban el día de la amistad, que en realidad es el día de los enamorados, sólo que para no ser tan excluyentes con personas como yo, que no encuentran aún un amor verdadero, se creó este complemento, y la amistad para que todos celebremos y no sintamos penas en este día que tiene que ser lleno de amor.

Llegaron las clásica rosas para algunas chicas de mi trabajo, el clásico ramito de Rosatel, y todo los artilugios que utilizamos para que ellas sientan lo especial en este día.

Caminada por una larga avenida de mí barrio y veía a parejas en grandes cantidades, besos regados por la derecha, a la izquierda un cine repleto y las parejas haciendo cola pugnando por una entrada con su amor, para inmiscuirse en ese espacio repleto de butacas con la cómplice luz movediza de una película. De seguro muchas de ustedes chicas, se sienten en las nubes cuando llega este día, espero que los regalos, las flores, los peluches y las cenas románticas a algún sitio especial con una gran vista al mar o a algún paradisíaco lugar, les haya colmado el corazón.

Cuando veía esas flores, globos rojos, cenas múltiples, cosas recontra trilladas que casi todo el mundo hace, me imagina las miles de cosas nada convencionales que hubiera hecho. En realidad no se si en un pasado las hice ese mismo catorce, pero trataba de sorprenderlas y creo que al conocerme más, ellas también esperan algo de mí que no sea el clásico y aburrido, sin dejar de ser bonito, ramo de rosas.

Les soy sincero, no recuerdo que hice los catorces anteriores, no recuerdo que hice los días de san Valentín cuando tenía novia, y creo que el recuerdo se desvanece porque tontamente para mí y afortunadamente para ellas, hacia de cada día juntos, un día de San Valentín. Cuando estaba con alguien, ese santo que sólo sale a trabajar los catorce de febrero, trabajaba para mí exclusivamente los 365 días del año, no lo dejaba descansar, desde poemas, canciones, dibujos, detalles pequeños pero significativos, adornaron mis relaciones.

Recuerdo que conforme caía la tarde, aparecí en la puerta de su casa, en realidad no tenía que ir ese día, pero estaba ahí, nos abrazamos y besamos, ella sorprendida por mi aparición embrujada y yo extasiado por su compañía. En realidad quería regalarle un ramo de rosas súper grande, pero mi juventud y mi escasa economía iban de la mano. Sentados, ella recostada sobre mí pecho, le enseñé lo que había hecho ese día, saqué un dibujo que tenía a un conejito, dibujado por mí, que la miraba con unos ojos de éxtasis amoroso, dándole y regalándole varios corazones. Donde firmaba. Te quiero mucho K sellando esa tarde llena de ese amor juvenil colegial que siempre lo recordaré.


Este catorce, me llene de ideas ilusorias de regalos y presentes de las cuales sólo pude concretar uno, a la que es mi amiga, de la cual no tengo futuro de que nuestra amistad se convierta en otra cosa, aunque como saben los planes siempre tienden a cambiar.

Ella estaba en su trabajo y aún no le había mandando ningún mensaje por este día seudo especial. Ya entrando la seis de la tarde le mande un mensaje: Feliz día de san Valentín, agradezco el poder habernos conocido. Esta canción va para tí. Incursioné en el lugar donde se pone la música para el ambiente de su centro laboral, y pedí que pongan esta canción.




Mientras sonaba la música, mandaba a su celular mensajes con parte de la letra. La esperé a la salida y me dio un grande beso y un gracias de corazón. ¿Por qué lo hice? Creo que la necesidad de hacer que alguien se sienta especial, y que su ramo de rosas vaya acompañado con un poco de magia, que al final es lo que más se recuerda.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Mil emociones.


Después de un desafortunado encuentro con mi dentista, me quito todas las ganas de salir a tonear, todas las pilas duracell extra forte me las bajaron, sin embargo no pensaba quedarme en mi casa. Sin un plan específico salí de mi casa, primero miraflores y luego barranco, último de mis paraderos nocturnos. En barranco me interné en el bar de mis noches bohemias e intercambié miradas con muchachas que venían a la barra, juguetonas muchachas con una tez bronceada por el intenso verano que vivimos.

Estaba decidido, mi noche no la pasaría ahí, nuevamente miraflores sería mi paradero final. Acompañados de mi amiga a la cual sólo las noches me dejan ver y de la que creo mi post revelador impulsó más a encontrarnos esa noche y con su amiga como una nueva integrante, fuimos en busca de una discoteca. J y yo salimos del bar y enrumbamos a calles miraflorinas. La nueva amiga recién llegaba de Miami quería diversión, bailar y disfrutar de un grato momento en nuestras tierras lorchas, puesto que en el país del norte no pudo hacerlo por no tener la mayoría de edad, cosa que acá, como saben, es un pequeño problema de rápida solución.

Fuimos a una de esas discotecas, discotecas caletas, de las que si pasas por su frontis no te das cuenta que dentro hay un tonazo increíble. Mientras entrábamos el ruido no se hacia notar, subimos las escaleras y nos encontramos con un gran cantidad de personas, tomando, fumando, bailando, etc etc, etc. Nos perdimos en la felicidad embriagante de la gente, las cervezas llegaron y la pista de baile presenció nuestros primeros pasos. Junto con J tímidamente nuestros cuerpos se fueron soltando e iniciando la jornada bailetona.

Mientras bailaba una mirada me penetró, me desconcentró, me dejó perplejo, era una de esas señoras recontra powers que bailan solas, en un circulo muy bien constituido de amigas, que no tienen la más remota idea de ser acompañante de algún chico que se ose sacarlas a bailar. La señora de cuatro o cercana a las cuatro décadas, mientras practicaba contorneos sinuosos volteaba a mirarme y seducirme con esa mirada de una preciada experiencia y acompañado de su rostro aun hermoso al igual que sus ojos claros. La mirada se desvaneció al igual que el grupo de señoras ricototas, ella se fue con su logia, en busca de más paraderos como ese. Despedí con una sonrisa a aquella mujer, mujer en todo los sentidos, de la cual obtuve sendas y provocativas miradas.

Trabada de moldear mis pasos con los de mi amiga, y la abrupta separación de J de la pista de baila, me dejó solo, bailando con O y R. En realidad es agradable bailar con dos chicas, y ver como se cubren a tus espaldas cuando un individuo las quiere sacar a bailar, dando reiteradas negativas de su parte. Lo difícil es poder concentrarte y dar algún paso sensual sin dejar a una de lado, traté de que no seas así, pero en algún momento lo hice.

La separación de mi amigo de debió a la llegada de la fémina por la que se vuelve loco y con la cual se empecina en decir, que no esta enamorado. Con O nos quedamos perplejos del cambio que esto conllevó, de lo que se convirtió después de esa llegada. Siempre lo conocimos como el bohemio, el chico que tiene la sartén por el mango, el dominador de la situación. Ahora se convertía en el chico modelo enamorado, bailando con su dama, bailando las canciones que no están dentro de su bien selecto display mental musical, lo veíamos mover su cintura con Grupo 5, Néctar y otros grupos de cumbias, sin ningún reparo hacia pasos que encandilaran a su acompañante. Pasó de ser el dominante a ser el dominado sin llegar a notarlo. Luego de varios bailes, dejó a su dama la posibilidad de bailar con su amiga, mientras que como todo un caballero iba hasta la barra a traerle su agüita para que no se deshidrate. Todo un abnegado y casi perfecto enamorado.

Es increíble lo que te hace cambiar una chica, si bien puedes ser el chico más bohemio, más libre, más open mind, al momento que llega la chica que te hace babear, todo eso cambia. Cuando vi a mi amigo en esa situación, no pude evitar verme en otros tiempos, recordar como bailaba junto a ella sin despegar mi mirada de sus ojos, como abrazados en aquella discoteca no pude decirle que me gustaba muchísimo, como coordinábamos a la perfección pasos de salsa que nunca mas volvieron a ser los mismos, como bailaba junto a ella, canciones que sellaban una etapa y una despedida.
Como ellas fueron el centro de mi universo en ciertos tiempos y como las canciones que ahora puede llegar a tocar mi radio, me traen recuerdo de lo bello que fue mezclarme en un baile sin fin.

Ahora, aún estando cada vez mas cerca al catorce, desearía poder tener una noche con ellas, recordar las maravillosas épocas que vivimos juntos. Retroceder el tiempo en una maquina y tenerlas, como mi amigo, como el centro de mi universo y poder revivir esos momentos de amor, que inexorablemente por estos días vuelven a mi mente.

domingo, 3 de febrero de 2008

Matando Memorias

Al escuchar esta canción me puse a pensar muchas de las frases que soltamos cuando queremos que un amor acabe sin remediar en los sentimientos de la otra persona, sólo pensando en los tuyos. Si bien es algo egoísta, algo necesario también, porque no puedes seguir fingiendo un amor perfecto, un amor de ensueño que a la larga no llevará a ningún lado.

Cuando escuché esas frases, encontré en mi vida las mismas respuestas que algún día me dijeron, frases tontas, trilladas y también frases que nosotros, aún enamorados, soltamos; que si bien salen del corazón son últimas tretas para que el amor que algún día estuve en nuestros brazos, regrese.

Cuando tu enamorada/o te diga, tenemos que hablar, preocúpate, no es nada bueno, o te tiene que reclamar algo o te asfaltará el terreno para un rotundo y doliente final.

Luego te suelta esa frase que nunca quisiste escuchar, sin desparpajo ni remordimientos te dice He estado pensando que ya no quiero estar contigo, ya no quiero andar, maldita sea, te remueve todo el cerebro, piensas miles de cosas, ¿qué pasó?, ¿qué hice mal? y te pones en el plan tonto de haber hecho algo. Le preguntas el por qué de lo que dice y te responde mandándote la pelotita a tu cancha, diciéndote que tú eres el culpable de lo que ha pasado, de ese dejar de amar es porque quizás tu mataste la relación, hay cosas de tu personalidad que ya no aguanto, tu la verdad tienes problemas, y no quiero resolverlos.

Sientes que todo puede tener solución, que no es necesario acabar por tontas indecisiones y tontas rencillas, y tratas de que todo quede en buen término y que tu amor no se vaya de tu lado. Pero todo se echa a perder y te rompen el corazón cuando te dicen la verdad, el meoyo del asunto, lo que debio decirte hace mucho para no extender la agonía final más tiempo, es que ese es el problema, que ya no te quiero, escuchas sorprendido lo que esta diciéndote y piensas en los días anteriores que te había dicho te amo, y crees que todo lo que pasaste con ella fue un sueño, una obra de teatro, una fantasía que no tenía nada que ver con la realidad, que nunca te amo y ella sin más que decir, solo te puede soltar un PERDON.

Y deseas saber desde cuando esta montando esa falsa felicidad, desde cuando está que te miente descaradamente, desde cuando está que te hace vivir fantasías surrealistas y te dice, es que no quiero lastimarte, sin saber que más lastimado no puedes estar y que nadie te podrá destrozar el corazón como ella lo hizo. Y reclamas los muchos te amos falsos que te decía, los te quieros vacíos y sin sentimiento que te soltaba.

Y ahora tomo para mantenerme tibio y así poder asesinar las memorias y ya no en ella pensar, si es imposible para mi poder sentirme mejor, como esperar algún día alguien me fuera a cortar. El tomar suele alejar aquellas palabras que te siguen, esas memorias que en realidad quieres asesinar y arrojar el cadáver en el rincón más alejado del planeta y que ningún hombre lo encuentre y no pensar nunca más en ella. Y aunque pasé por estos transes, nunca, nunca piensas que puede pasarte, siempre te toman por sorpresa.

Y después de que te destrozo todo el corazón, los pocos pedazos aún latiendo te hacen llamarla, y te hacen decirle lo que nunca debes decirle, quería decirte que te extraño y te hacen preguntarle si ella siente lo mismo que tu sientes, y no te sabe dar una respuesta, crea palabras para no decirte que en realidad ella no te extraña ni piensa tanto en ti como si lo haces tú.

Y como crees conocerla tanto maquinas en tu mente lo que ella puede estar sintiendo, yo se que me extrañas, yo se que quieres estar conmigo. Y ella no te dice nada, argumenta que todo lo que ya te dijo es cierto y no tiene nada más que acotar y se muestra más decidida de lo acontecido. Y le preguntas por enésima vez porqué mandó todo al cacho, porqué destruyó todo así de repente, porqué se burló de todo lo sublime de la relación y te dice ya déjame ir por favor, no quiero que me estés esperando porque nada va a cambiar. Y cuando más le quieres decir, largate y vete que yo no te estoy reteniendo, te sale la última frase que sella con broche de oro la conversación, el último intento mohicano de que se quede contigo y cambie ese doloroso argumento, sabes, nadie te va a quererte como te quiero yo, nadie y aunque muy cierto es que nadie la mimará ni acurrucará su corazón como tu lo hacías, no debes decirle eso, suena como un ruego desesperado para que regrese contigo y se de cuenta la tamaña payasada que hace y se termina la conversación con ella diciéndote cuídate mucho, sin saber quizás que de lo que te debiste de cuidar fue de ella.

Y yo caí en la promesa de una vida feliz, como duele saber que no será posible otra vez. Caes en el encanto de planificar el futuro con ella, un futuro feliz y hermoso, de crear situaciones alucinantes teniéndola a tu costado y el dolor final de que nada será posible es fuerte.

En la conversación con la amiga te enteras que le dice, es que me di cuenta que no era para mí, y el reclamo de la amiga ,que también es tuya, diciéndole, después de tanto tiempo te vienes a dar cuenta ahora, y le dice la más grande sandez que puede haber, la verdad me arrepiento de haber regresado con el hace dos años, que se arrepiente de haber estado contigo, de haber comenzado algo y de no haber cortado todo de raíz, de haber pasado ratos geniales, de sentir que la amaban demasiado, y después de todo se atreve a decir que se arrepiente, cuando el que se debe arrepentir eres tú, pero sin embargo no lo haces.