miércoles, 13 de febrero de 2008

Mil emociones.


Después de un desafortunado encuentro con mi dentista, me quito todas las ganas de salir a tonear, todas las pilas duracell extra forte me las bajaron, sin embargo no pensaba quedarme en mi casa. Sin un plan específico salí de mi casa, primero miraflores y luego barranco, último de mis paraderos nocturnos. En barranco me interné en el bar de mis noches bohemias e intercambié miradas con muchachas que venían a la barra, juguetonas muchachas con una tez bronceada por el intenso verano que vivimos.

Estaba decidido, mi noche no la pasaría ahí, nuevamente miraflores sería mi paradero final. Acompañados de mi amiga a la cual sólo las noches me dejan ver y de la que creo mi post revelador impulsó más a encontrarnos esa noche y con su amiga como una nueva integrante, fuimos en busca de una discoteca. J y yo salimos del bar y enrumbamos a calles miraflorinas. La nueva amiga recién llegaba de Miami quería diversión, bailar y disfrutar de un grato momento en nuestras tierras lorchas, puesto que en el país del norte no pudo hacerlo por no tener la mayoría de edad, cosa que acá, como saben, es un pequeño problema de rápida solución.

Fuimos a una de esas discotecas, discotecas caletas, de las que si pasas por su frontis no te das cuenta que dentro hay un tonazo increíble. Mientras entrábamos el ruido no se hacia notar, subimos las escaleras y nos encontramos con un gran cantidad de personas, tomando, fumando, bailando, etc etc, etc. Nos perdimos en la felicidad embriagante de la gente, las cervezas llegaron y la pista de baile presenció nuestros primeros pasos. Junto con J tímidamente nuestros cuerpos se fueron soltando e iniciando la jornada bailetona.

Mientras bailaba una mirada me penetró, me desconcentró, me dejó perplejo, era una de esas señoras recontra powers que bailan solas, en un circulo muy bien constituido de amigas, que no tienen la más remota idea de ser acompañante de algún chico que se ose sacarlas a bailar. La señora de cuatro o cercana a las cuatro décadas, mientras practicaba contorneos sinuosos volteaba a mirarme y seducirme con esa mirada de una preciada experiencia y acompañado de su rostro aun hermoso al igual que sus ojos claros. La mirada se desvaneció al igual que el grupo de señoras ricototas, ella se fue con su logia, en busca de más paraderos como ese. Despedí con una sonrisa a aquella mujer, mujer en todo los sentidos, de la cual obtuve sendas y provocativas miradas.

Trabada de moldear mis pasos con los de mi amiga, y la abrupta separación de J de la pista de baila, me dejó solo, bailando con O y R. En realidad es agradable bailar con dos chicas, y ver como se cubren a tus espaldas cuando un individuo las quiere sacar a bailar, dando reiteradas negativas de su parte. Lo difícil es poder concentrarte y dar algún paso sensual sin dejar a una de lado, traté de que no seas así, pero en algún momento lo hice.

La separación de mi amigo de debió a la llegada de la fémina por la que se vuelve loco y con la cual se empecina en decir, que no esta enamorado. Con O nos quedamos perplejos del cambio que esto conllevó, de lo que se convirtió después de esa llegada. Siempre lo conocimos como el bohemio, el chico que tiene la sartén por el mango, el dominador de la situación. Ahora se convertía en el chico modelo enamorado, bailando con su dama, bailando las canciones que no están dentro de su bien selecto display mental musical, lo veíamos mover su cintura con Grupo 5, Néctar y otros grupos de cumbias, sin ningún reparo hacia pasos que encandilaran a su acompañante. Pasó de ser el dominante a ser el dominado sin llegar a notarlo. Luego de varios bailes, dejó a su dama la posibilidad de bailar con su amiga, mientras que como todo un caballero iba hasta la barra a traerle su agüita para que no se deshidrate. Todo un abnegado y casi perfecto enamorado.

Es increíble lo que te hace cambiar una chica, si bien puedes ser el chico más bohemio, más libre, más open mind, al momento que llega la chica que te hace babear, todo eso cambia. Cuando vi a mi amigo en esa situación, no pude evitar verme en otros tiempos, recordar como bailaba junto a ella sin despegar mi mirada de sus ojos, como abrazados en aquella discoteca no pude decirle que me gustaba muchísimo, como coordinábamos a la perfección pasos de salsa que nunca mas volvieron a ser los mismos, como bailaba junto a ella, canciones que sellaban una etapa y una despedida.
Como ellas fueron el centro de mi universo en ciertos tiempos y como las canciones que ahora puede llegar a tocar mi radio, me traen recuerdo de lo bello que fue mezclarme en un baile sin fin.

Ahora, aún estando cada vez mas cerca al catorce, desearía poder tener una noche con ellas, recordar las maravillosas épocas que vivimos juntos. Retroceder el tiempo en una maquina y tenerlas, como mi amigo, como el centro de mi universo y poder revivir esos momentos de amor, que inexorablemente por estos días vuelven a mi mente.

1 comentario:

Ornella Paz Ruiz dijo...

q tal sabado raul dominguez! pobre tu amiga con la q bailabas, ni caso le hiciste por la tia power q te comia con la mirada! jajaja seguro q tu amiga debe d haberla pasado mal.. =( ni la mirabas! bueno, q se hace? .. caballero, la que puede, puede (como la tia) y la q no (tu amiga), q aplauda! jajaja muak! =)