miércoles, 21 de julio de 2010

Breve Parentesis. Mi Cumpleaños.

Bueno dejaré de lado mi relato que por motivos de tiempo aún sigue en cosecha pero que espero que en estos días de relajo que me da la chamba pueda acabarlo. Solo quería comentar lo que me paso ayer. Cumplí 29 años, mis últimos veinte se van, será mi último año con el patito por delante, el ultimo año que los temible treinta no me alcancen, este año estaré como el monigote de Pacman escapando tenazmente de esa edad que no creí estaría tan cerca. Para mi desgracia y mal tiempo mi cumpleaños cayó martes, un día en el que la rutina siempre está presente, día en el que aún queda un poco de la flojera reinante del ocioso domingo y que sumado al frio congelante de Lima, me llega levantarte de la cama.

El día comenzó con la visita de mi amigo Jasón a las 12 de la noche de comenzado el veinte, me levante de mi cama y pose mi humanidad en el asiento delantero de su feroz, recia y desquebrajada camioneta. Hace tiempo no deteníamos todo, como en Cusco, y nos tomábamos unas cervezas con la tranquilidad de una calle, hablamos de los treinta, de los años, de cómo deberían cambiarnos pero que aun no queremos ese cambio, de que las calles han cambiado lo mismo que nosotros, de los amores pasados, de los amores actuales. Una charla pausada y excelente con mi gran amigo, amigo y hermano de niño, de cole, de siempre.

Regrese a mi cama después de esos sorbos de cerveza, y quedé dormido. Al despertar, dentro de mi sabanas decía, la puta mare, porque ir a trabajar hoy, si hace frio, si tengo sueño, si me da flojera, si es mi cumpleaños, pero contrario a lo que mi mente me decía, que mande todo al carajo y me quede tirado y desparramado en mi caliente cama, mi robótico cuerpo se levantó, se duchó, se cambió, desayunó y se embarcó hacia mi trabajo.

Algo dentro de mí también quería ir, para que pase lo que pasó, recibir el saludo de toda la gentita. Regalos de mis amigos y mis amigas. Los regalos de los amigos son los mejores, porque dan en el punto exacto, en el gusto preciso, en el detalle que cubre ese antojito que soltaste algún día, y dijiste que querías tener.

Primero mi amigo del trabajo, mi pataza, me dio un regalo fiel a su estilo, un libro, un libro del que siempre hemos hablado y el cual sabía me interesaba mucho, según me dijo es el libro mejor logrado de las novelas de Jaime Bayly, Los últimos días de la Prensa. Ya lo estoy leyendo aunque pensé primero acabar el otro (Mala Onda de Fuguet) para empezar con el de Bayly, pero las ansias y las primeras hojas me engancharon, así que creo pronto lo acabaré. Dentro del libro mi broder me puso una dedicatoria, de la cual extraigo un pedazo. “las amistades se forjan, no se inventan. No se trata de años, ni siquiera de secretos mejor guardados. Las amistades aparecen siempre, entre esa caterva de cierta gente común y corriente”

Luego ella, la chica que es mi amiga, mi compañera, y mi particular imagen desde que despierto y duermo, para que luego aparezca en mis sueños. Me abrumó de varios regalos, precisos y excelentes. Creo que en el tiempo que pasamos juntos guardó esos detalles que sabía que caerían perfectos el día de mi cumpleaños envueltos con papel de regalo. Nada más me queda decir gracias. Mi corazón blanquiazul, envuelto por la hermosa camiseta que me regalo, engrandece con su sonrisa y su coqueta mirada.

Más tarde en mi casa, quedó perfecta la comida que hizo mi madre, compartida con mi hermano, mi cuñado, y mis amigos, Sergio y Miguel Ángel, que cayeron y compartieron unos vinitos y la infaltable cerveza, principal participante de una reunión de mi promo. Conversamos bromeamos y reímos.

Gracias a todos ha sido uno de mis cumpleaños mas chéveres sin necesidad de tener la super juerga (que será el sábado ja). Me abrumaron sobremanera los saludos por facebook, las llamadas, los abrazos, los regalos, las sorpresas y todo el amor que me tienen, me siento afortunado por eso. Me voy porque el fantasmita de los treinta me persigue y yo me escondo en el laberinto de Pac Man.