martes, 16 de junio de 2009

Ciego junto al malecón

Me encontraba echado con ella en el sofá, disfrutando un momento juntos, diciéndole que había sido todo una coincidencia habernos encontrado y que todo sea tan celestialmente real. Conversamos y hablábamos sobre lo que habíamos hecho ese año nuevo del 2008, sobre las cosas que pasaban por nuestra cabeza esa época que no nos conocíamos.

Ella me contaba que la había pasado en Punta Hermosa, en un chévere departamento frente al mar, justo en el malecón, un edificio azul frente a una tienda. Yo le dije que la había pasado también en Punta Hermosa, en un chévere departamento frente al mar, justo en el malecón, en un edificio azul frente a una tienda. Quedamos alucinados por la coincidencia. Por esos avatares del destino y quizás vaticinando lo que pasaría ese año, pasamos quasi juntos las doce de ese año nuevo que despedía el 2007 y daba la bienvenida al 2008, ella con su enamorado y yo con la chica que por esa época rondaba mis días. Es curioso pensar que ambos besábamos labios ajenos, ambos abrigábamos en nuestro respectivos cuartos una atmósfera de pasión, sin pensar en que; ella bajando un piso o yo subiendo otro podríamos encontrar una atmosfera mucho mas narcótica, mas romántica, mas apasionada.

Aun trato de recordar esos momentos en el edificio azul de Punta Hermosa, junto al malecón, recuerdo gente que pasaba a mi costado, chicas, patas, carros, juegos artificiales, pero no la recuerdo a ella. Ella me decía lo mismo, que no recordaba en absoluto haberme visto, aunque ambos no recordamos nada estoy seguro haberme cruzado ese día con ella, haber pasado por su costado en el reducido espacio de las escaleras. Lo irónico de la situación es que ese año comenzó así, cruzándonos como dos perfectos desconocidos en las playas del sur y terminamos calidamente abrazados en los comienzos de otro verano, en las calles de Lima que fueron testigos de nuestro encuentro.

Creo que el amor es así, errático en ocasiones, que se cruza por tus narices y no llegas a ver, que la persona con la quizás más adelante te enredes en sublimes noches y soleadas tardes se puede hallar tan cerca a ti y tu vista se nubla, se altera y no ves mas allá. Después de ese pasaje creo que en mis idas y vueltas, en algún segundo de mi vida la chica que me quitara la respiración se cruzará por mi camino (si es que ya no lo hizo) y obviamente seré un cegatón incorregible y no la veré, hasta que el destino vuelva a reunirnos.






Seria perfecto saber que la chica que cruza por nuestro lado, es la chica que amas sin saberlo. Definitivamente iriamos tras ella.


La imagen del edificio azul de aquel año nuevo.

viernes, 12 de junio de 2009

Cofradías inciertas

Cuando tienes una aventura con alguna chica y te sumerges en ella, no ves ni mides las consecuencias de un desenlace, no sabes que te quedarás justo en la luz ámbar, para que luego te pongan la luz rojaza y ya no puedas avanzar más. Después de tiempo ya desechas la idea de que quizás esa luz roja podrá cambiar a verde y te resignas a buscar una nueva esquina, donde el tráfico sea menos agobiante y donde la luz del semáforo siga siendo un verde color perico sin fin.

Desgraciadamente cuando se cierra la puerta de esa chica que te gustaba con locura, se cierran muchas muchas otras puertas mas, sus amigas. Cabe la puta casualidad que cuando ella se va, sus amigas te empiezan a parecer lindas, provocativos bocaditos que sabes no podrán ser tocados. Las mujeres a diferencia de los hombres forman una cofradía un poco más fuerte, les golpea más la sensación de culpa cuando se saben pueden pecar con un pasado de su amiga.

Nosotros tenemos un poco mas de indulgencia frente a los placeres de la carne, de verdad lo pensaría dos veces si la ex de mi amigo se me cruza. Creo que tendría que sopesar las posibilidades y ver el tipo de amistad que he tenido o tengo con mi amigo y el tipo de relación que él tuvo con la chica que ahora se cruza por mi camino.
Solo una vez me paso, ella, ya alejado de un amigo, se cruzo por mi camino, ambos nunca lo planeamos, ambos nunca pensamos en que esa hora las haríamos nuestras, El remordimiento de estar con una ex de unos de mis amigos fue cesando con cada encuentro, la ausencia de mi amigo y la poca información que tenia de él conspiraron mucho más para seguir adelante con este inexplicable papel que ahora me tocaba interpretar. Disfrute cada instante con ella.

Luego de varios encuentros seguimos cada uno con nuestras vidas, aunque aun seguimos hablándonos, creo que ambos pasamos ese difícil bache que significa estar con el pasado tormentoso de un amigo.

Por otro lado ahora veo a una amiga más linda de lo que la veía antes, la noto más, las conversaciones se hacen un poco mas amenas y aunque la he invitado a tomar un café no me he decido a llamarle y plantearle el día, porque ella es muy amiga de la chica con la que algún día salí. Creo que aparte de los muchos PEROS que encerraría poder salir con ella, esta ese muy grande PERO, siempre tendrá la imagen de su amiga y mía besándonos en su casa y no creo que pueda con ese estigma. La cofradía que forman las mujeres (muchas no todas) es muy poderosa. Ven muy poco probable el que puedan salir con los chicos que formaron un pasado en la vida de su amiga, y aunque algunas toman ese riesgo, definitivamente habrá un roce cachascanistico de por medio.

Lo odioso es que ella se fue y con ella la posibilidad de tropezar en una noche barranquina o miraflorina con alguna de sus muy guapas amigas y saber que cabe la posibilidad cero que haya algún encuentro del tercer tipo. Encuentro que puede acabar en una noche de bar en el que alguna vez ella y yo acabamos.



Ella - Hansel Y Raul

martes, 2 de junio de 2009

Cuando te crees Gastón

Cuando estas con alguien llega un momento en el que ambos desean un día familiar, asemejar un momento matrimonial en la cocina y engreírse ambos preparando un rico potaje escogido minuciosamente a gusto de sus paladares. Tú llegas creerte el gran cheff, te crees un felino astuto dentro de la cocina, un perito de las ollas, de los aderezos, de los secretitos caseros y tratas por todos los medios de parecer el pata que enamorara más a su novia con su arte culinario. Siempre dicen que a un hombre también se le conquista por el estomago, que la mujer debe engreírlo cuando cocina, creo también que a una mujer le fascina ver a su enamorado cocinarle, ir de un lado a otro preparándole algo que a ella le guste.

Aunque ahora hay muchos hombres que cocinan también abundan los que somos un cero a la izquierda en la cocina, que nuestro máximo logro fue hacer un arroz con huevo, y que encima el arroz lo rescataste del día anterior y que solo te diste el trabajo de freír un huevo y en tu afán de romperlo perfectamente se te cayó la cascara a la sartén y la ración de sal fue descomunalmente mayor. Tercamente después de saberte un asno en la cocina accedes a la reunión del grupito de parejas que se juntan a cocinar y escogen el plato más sabroso pero más difícil por hacer.

Cuando me reuní con los amigos a pasar un domingo familiar y cocinarnos unos deliciosos tallarines verdes, tenía todo fríamente calculado, un día anterior había preguntado a la mujer más sabia de la cocina, mi madre, cuáles eran los pasos a seguir para hacer esos benditos tallarines, me los dijo paso por paso, fue el momento que más atención preste a algo, ni en mis clases universitarias había pasado algo igual, pero como suele suceder a la hora de la hora, no haces ni una ni otra cosa.

Yo tenía una receta, mi amigo tenía otra, nuestras por entonces enamoradas tenían las suyas. Cada uno moría con su receta, nadie daba su brazo a torcer, yo primero lavando las verduras, otro tratando que el tallarín se cocine, otros cuidando que el bistec no se queme y que no esté tan salado. A la hora de juntar nuestros sabios conocimientos para hacer la salsa verde, salió una masa tan dispareja, que no olía nada bien y que no tenia buen aspecto, hice todo los pasos contrarios a los que dijo mi madre, puse mucho de acá, otro poco de allá, mi amigo le hecho cosas que yo ni pensaba echarle, el resultado un fiasco total, después que vimos todo perdido optamos por quemar el último cartucho de un hombre desesperado en la cocina, llamar a mamá.

Después de hablar un rato con mi mamá y de seguir sus pasos tratando de rescatar el bodrio que habíamos hecho y sin otro alternativa que comer los tallarines verdes más horrible del planeta, sin dejar de lado el bistec que no andaba muy mal y que sirvió para menguar un poco el mal sabor que dejaba ese mazacote verde.

Creo que a veces tratamos de impresionar erróneamente a nuestras novias, haciéndonos creer nosotros mismos que dominamos el arte culinario, sin darnos cuenta que no sabemos absolutamente nada, que con la justas sabemos la medidas exacta para hacer un café (instantáneo porque el pasado mucho trabajo). Seamos sinceros, digamos que somos flojos para ello, que compramos canchita para microondas para ahorrarnos la fatiga, que lo enlatado siempre nos seduce, que cuando nos quedamos solos recurrimos al siempre salvador delivery y que la cocina nos es un terreno extraño.

Particularmente solo he aprendido a hacer ceviches, que me salen regularmente bien, los demás platos solo los se comer, aunque siempre he querido aprender a cocinar no me he dado el tiempo o no he querido dármelo, aunque sé que en algún momento lo aprenderé, así como se aprende todo en esta vida, a la fuerza.

Siempre que como tallarines verdes recuerdo este magro pasaje.
Gracias por los saludos, este Blog ya cumplió dos años y sigue durando. Espero que siga así y con ustedes a mi lado. Este año no hubo celebración porque cayó lunes, espero celebrar el otro año o quizas cualquier fin de semana.