3. Pia. Un verano de calor y sobrepeso.

Si bien Pia había besado a más de un sapo que no se había convertido en príncipe, seguía con ánimos y sonriente. Le había llenado de angustia en algunos tiempos esos sapos que lograron ilusionarla pero la nueva mudanza hacia el departamento de Lorena no le había dejado mucho tiempo para volver a pensar en ellos. Lorena era un amiga que recién conocía, una amiga de saltarines, robustos y juergueros 25 años, eso contagió mucho a Pia, se infectó de todo el bullicio de noches pintadas por luces de neón, de canciones que no tenían un fin, de tragos que sabían tan igual a como se veían. Lorena era una chica bastante light, yo la veía como una robot muy bien diseñada, con robustas piernas, delicada cintura, prominentes pechos, una sonrisa cautivante y con un chip dentro de su cerebro que daba órdenes estrictas de "NO ENAMORARSE". La torta se volteaba con ella, en su caso no eran los hombres que jugaban con ella, ella jugaba con los hombres. Cuando la conocí, como todo chico que cono...