Madrugadas
La acabo de llamar, son casi las dos de la mañana y sabáa que estaría dormida, sin embargo me contesta pero su agobiante sueño hizo que con el celular prendido siga durmiendo. Logro escuchar su respiración, me encanta oírla tan cerca, sin estar hablando me dice mucho, me encanta saber que estoy cerca, que una llamada telefónica desnuda su secreto al dormir. Sigo sintiendo su respiración, casi puedo sentir su aliento, casi puedo sentir su corazón latiente, me encanta saberme a su lado, saber que respira como yo en ese momento, que nuestros celulares aniquilaron el espacio existente y que puedo, por esta noche, estar en su cama. Aún el celular sigue con vida, aún escucho que su respirar me llama, dice mi nombre, sueño conmigo un sueño. Imagino su rostro sobre la almohada, sus ojos cerrados, su boca entreabierta y siento que la beso, siento su piel sobre la mía. Estoy junto a ella en el silencio de su cuarto, los minutos en mi celular siguen pasando y no quiero que se detengan. Le hablo y...