domingo, 11 de mayo de 2008

Madre

Aún recuerdo mis vagabundos años escolares, nunca llegué a ser la lumbrera de alumno que todos aspiran, más bien era un alumno promedio, es decir promediaba cada nota de mis bimestres para alcanzar en el último tramo un tranquilizador y celestial 10.5. Siempre estaba al limite, junto a otros amigos compartíamos ese suspenso inquietante de saber que pasaría, si iríamos a marzo a dar el examen o sortearíamos todas las trabas que nos ponía cada curso y cada profesor.

Recuerdo cuando tuve el diploma de mi colegio en mis manos fue lo más placentero de mundo, ya había acabado el colegio, con la nostalgia de dejar las aulas que me albergaron por espacio de 12 años y con la alegría de tener la ultima línea de mi libreta en azul, me despedí de mi época escolar.

Ya en la academia pasó algo que no creí que pasaría, pasó algo que nunca pasó en los años de colegio, empecé a estudiar a conciencia, con ahínco y con ganas. Lo que no hice en todo ese tiempo en mi colegio lo empezaba a hacer, rodeado de muchachos que recién conocía y de profesores que nos impartían conocimiento a diario. Todo tema que venía hacia mí lo destruía, historia universal, historia del Perú, geometría, trigonometría, física, etc. Mis días se hicieron más largos, no me alcanzaban las horas para meter todo a mi cabeza, las madrugadas, el frío limeño y mi lámpara me custodiaban en esos trances, en aprenderme las dinastías borbónicas, los viajes de Pizarro, el renacimiento y cuanta formula matemática había que memorizarse.

A diferencia de ahora, donde los postulantes tienen un abanico de posibilidades para ingresar, antes solo teníamos una, el examen de admisión, siempre con sus miedos, leyendas y temores. Toqué la puerta de la universidad dos veces y me la cerraron en la cara poniéndole candado extra forte negando mi ingreso, diciéndome, no nos llames comparito nosotros te llamamos. La tercera vez fue la vencida y la universidad me abrió las puertas grandes de la Av. universitaria y me daba la bienvenida.

Ya en la universidad todo se tornó más relajado, aunque siempre estuvieron presentes el estrés de los finales, no se pudo dejar de lado las salidas en noches extremas, noches que recién vivía, noches de diversión universitaria inigualables, motivos diversos nos hacían celebrar, por fin de parciales, por fin de finales, por ser cachinbo, por no ser cachimbo, por pasar mate, etc. Toda una vida bohemia y estudiantil.

Después de cinco años, ya me encontraba con un birrete y una toga, sentado, escuchando la semblanza de mis amigos, sentado escuchando las palabras de decano, del rector y frente a las eminencias dándome mi diploma y felicitándome por otro logro.

En todos estos avatares de mi vida, ella siempre puso la cara en mis enredos escolares, apretaba los dientes al ver el bicolor de mi libreta, se tomaba la frente al ver números rojos en mí vapuleada conducta y pasó con gallardía una época en que le saqué canas verdes.

Ella, que se levantaba en la madrugada y veía el resplandor de mi lámpara, iba hacia mi escritorio y me veía aun leyendo algunas separatas, entraba a la cocina, salía y dejaba a mi lado una taza de té caliente.

Ella, que me acogió en mis dos rotundas caídas, lloré en su regazo cuando la universidad me negó el ingreso, mientras que ella me daba ánimos para seguir. Ella que fue el artífice de mi tercer intento, ella me levantó de mi caída, me ánimo a seguir, y una gran parte de ese pequeño triunfo se la debo a ella.

Ella que cuando inmiscuido en mis salidas universitarias, siempre me dejaba una luz encendida en mis llegadas nocturnas, y siempre esperaba mi retorno.

Ella que al momento de alzar mí diploma de egresado, me miraba fijamente con lágrimas en los ojos, y yo le alcanzaba a decirle un gracias.

Ella eres tú madre, gracias por el amor que siempre me das, gracias por creer siempre en mí, gracias por tenerme siempre en tu oración, gracias por ser la mejor. Te quiero muchisimo mamá Feliz día.


Avisos parroquiales: Un saludo a todas las madres que conozco, a las que veo seguido y a las que no veo. Cada una es maravillosa y desde acá un gracias, porque siempre me enseñaron lo valiosas que son las madres. Saludos a las madres de los blogger que pasan por acá, y a las chicas blogger que son madres, que pasen un feliz día.

11 comentarios:

Glenn K. dijo...

esos de las tasas de café, las jaladas de oreja, dar la cara en el cole y todo eso creo q es parte innata de cada madre.
Saludame a tu mami quien por ahí un par de jalón de orejas me dió cuando nos escapabamos donde la tía Bertha en la época de colegio o despues de alguna chupet.... de alguna de tantas que han pasado... y que vendrán

Nano dijo...

Mi mamá era socia vitalicia del cole y personaje frecuente de las aulas de castigo y distintas direcciones.
Sin Ella, con seguridad, habría sido un piraña total.
Gracias mamita por todo ! (si le digo vieja mi vida se chamusca)
Un abrazo doc Raúl.

Chio dijo...

Que lindo saber que tu mami estuvo ahi en cada etapa de tu vida!! y esa imagen de ella mirandote cuando te graduabas es lo máximo, bendiciones para tu mamita!!!!! siiiiiii q vivan las mamitas!!!!

Pollo especialista dijo...

que suerte tener unas madres como las nuestrassss...porque mi mamá también estuvo y está conmigo en todo momento

Julio Cesar dijo...

mi pata dice que su mamá siempre lee su blog desde su celu, ¿eso cuenta? :P

metódica dijo...

ah bueno yo no sere madre...pero tambien fue mi dia ¬¬ porque fue mi cumple!! xD

Raulín Raulón... dijo...

Bueno, te envidio bastante por esa evolución.

Comprendo tu tributo. Mal que bien, mi madre estuvo, a su manera, en mis malas, y en mis buenas aprendió a estar.

Raulín Raulón... dijo...

Bueno, te envidio bastante por esa evolución.

Comprendo tu tributo. Mal que bien, mi madre estuvo, a su manera, en mis malas, y en mis buenas aprendió a estar.

Maria Vanessa dijo...

Ohhhh!

=)

Mucho Gusto!
Vamos pues!

Pero yo no entiendo, vamos a que?
=D

EmPapeLada dijo...

Somos afortunados, creo yo, al tener madres que se hayan preocupado por nuestro bienestar, hayan velado por nosotros en esos momentos claves (sí, como bien relatas en este post). Si bien a veces nos llaman la atención y se ponen pesadas (como ahora que me está diciendo que apague la PC y debo dejarte), como ellas, ninguna.

Que tu mami haya pasado un lindo día, y bien por dedicarles un post a estas valientes mujeres...otras se arrepienten y...lo dejamos para otro día.

Feliz día de las BUENAS madres!! ^^

Fiorella dijo...

Conmovedor escrito,yo también amo ami madre.