martes, 2 de diciembre de 2008

De todo en una noche

Salimos del bar buscando música que pudiera hacer que movamos nuestro desposeídos huesos, tratar de que nuestro esqueleto adopte el ritmo de alguna música pachanguera o que simplemente el ambiente sea propicio para una conversación picarona con alguna chica.

Las calles de Miraflores fueron el destino, el lugar elegido y lo pondré con todas sus letras, El Tequila. Cuando estuve en la entrada era aparentemente una disco buena en donde podíamos dejar que nuestros cuerpos dominados por el alcohol hicieran lo suyo y flirtear con alguna fémina andante.

“A” estaba avanzado en tragos y la sangre que corría por sus venas estaba claramente gobernada por el licor que había ingerido, él ya había entrado a esta discoteca y creí en mi amigo, creí que había entendido nuestras intenciones de poder juerguear y por ahí hacerle el habla a alguna chica “normal”, pero creo que pensó las cosas de otra manera, sea como fuere, ilusamente, nuevamente le creí.

Lo primero que me pareció extraño fue que no dejaran que mi cámara fotográfica accediera y captara algunas de los pasajes que presenciaríamos, después de un real chongo tuve, muy a mi pesar, dejar mi cámara. Al cuerno la entrada ya estaba pagada.

Cuando entré y di los primeros pasos en El Tequila algo extraño pasaba, no era una discoteca normal, no estaba tan lleno y lo mas extraño de todo era que había más chicas que chicos, eso nunca lo había visto en una discoteca. Siempre el porcentaje de chicos es mayor, siempre hay muchachos pugnando por una mirada, un baile o una mirada propicia para poder abordar a alguna chica.

En esta discoteca pasaba todo lo contrario, las chicas estaban regadas por todos lados y los chicos solo se acercaban y ellas hablaban con ellos sin desparpajo, después de unos minutos de mirar caí en la cuenta del lugar donde me había llevada mi amigo, el lugar que aparentaba ser una discoteca como cualquier otra escondía las más poderosas y exuberantes putas de Miraflores. Maldita sea estaba rodeado de chicas que me miraban con el símbolo del dólar en sus ojos, con las cuales había que soltar tragos y dinero para obtener sus movimientos en la pista de baile. Mire a “A” con odio, mi plan no era estar en un puterio disfrazado de discoteca para que después de un momento la féminas en cuestión me suelten sin desparpajo sus precios astronómicos. Asqueado de la situación me senté a tomar un trago mientras que un mastodonte me decía que guardara mi cámara, maldito cerdo como voy a meter cámara si ya me la quitaron, el descerebrado seguridad no entendía razones y me seguía diciendo que guarde mi cámara, ya rendido en el intento de hacer entrar en su cerebro esa pequeña información me retiré.

Di una vuelta mas teniendo en la mano la cerveza que me costo más caro que la puta de menor rango. Ya estaba en el proceso de retirarme “M” y “B” también me siguieron los pasos pero “A” aún seguía empeñado en seguir en su mundo de lujuria y sexo. Cuando lo vi ya estaba hablándole al oído a una de estas chicas tratando de ligar a una de ellas, quizás creyó que era una chica común y corriente y que caería con solo hablarle y bromearle un poco. Oe tio ya nos vamos (...) Ya anda que yo les doy el alcance, Que? Ósea, ¿anda que yo les doy el alcance?, casi le digo no seas tan estupido oe no has encontrado el amor de tu vida, ven de una vez, pero deje que se vaya directo al muro macizo, lo deje que pise el pie en el acelerador, meta quinta y se estrelle contra la realidad y que salga volando por el parabrisas por la estupidez que estaba haciendo. Sin dudarlo lo dejé, quizás castigándolo por lo que me hizo pasar. Después de bromas y discusiones por haber malgastado el dinero en ese hueco de putas y seguridades paranoicos decidimos ir a Entre Copas un sitio ficho donde no encontramos a la chica que conocimos en el Tizón, pero sirvió de excusa para salir de esa disco. Cuando regresábamos al bar mi celular sonó, era “A” reclamándome por mi partida abrupta, oe imbecil te estoy diciendo para irnos, estupefacto aún y sin reacción mi amigo me decía que la señorita le cobraba por sus servicios trecientos soles, obviamente me arrastre de la risa cuando escuche a mi amigo decir eso, te estoy diciendo huevas, … ya pe pero dime donde están, luego de decirle nuestro paradero por celular nos encontramos y ya dirigiéndonos al bar nos contó que era colombiana (de la Av. Colombia será, porque esa chica se veía mas Peruana que el olluco, pero creo que mi amigo con el grado de alcohol que tenia, si la chica le decía que era Bielorrusa él se la creía) y que le cobró esa suma astronómica. Para adornar esa ridícula situación, después que la chica soltó su módica costo, mi amigo habrá creído que estaba en el mercado de su casa y que la chica en cuestión era la casera de verduras, porque al instante le pidió una rebajita, rebajita era lo que el seguridad le iba a dar por misio, calentón y pipileptico.

Ya en el bar con menos gente que el comienzo, decidimos abordar a unas cuatro chicas sentadas en una mesa, la verdad no eran como las chicas que buscábamos pero les conversamos ya de necios, de tercos, y de no querer irnos sin saciar nuestra hambre de conocer a alguna fémina. Después de conversaciones absurdas me voy a poner música bailable, pasan unos minutos destapo mi mirada de la pantalla de la computadora y veo a “A” sacarse la camisa haciendo un estreptease enseñando su desmondongada panza a estas chicas, no tenia idea de lo que estaba haciendo, se balaceaba de acá para allá, la nada estética cicatriz que tiene en el abdomen marcaba sendas ondas y hacia mas grotesco su baile.


Las chicas en cambio creo se divertían. “B” y “A” mas calentones que nunca apostaron una prenda para ver quien se toma el trago mas rápido, primero perdió "A" y hice el espectáculo ya mencionado, después siguió "B" transformándose en el Sex Symbol del Tizón, bailándole a la chica y ella desabotonando poco a poco su camisa. “M” y yo veíamos ese acto petrificados y riéndonos de costado para no interrumpir tal espectáculo circense.

A los minutos ellos ya estaban sin camisa, mientras que ellas reían sin haberse quitado nada, al rato nos dijeron adiós, ellos se despidieron sin camisa armando en su mente esa imagen de las féminas sin ese polo que tanto querían sacarle. Conclusión, nunca apuestes seco y volteado, tu teniendo un chop de cerveza y las chicas teniendo una copita de vino, de seguro perderás y estarás calato, sin camisa y calentón.

Ya de regreso al barrio fuimos a comer, después de una alucinada de “A” y de lagunas mentales, subimos al taxi rumbo al hogar, las 6 de la mañana nos saludaba y el señor del taxi tomaba de referencia para llegar a nuestra casa el centro de reunión del partido Aprista, dejando notar claramente su simpatía por el APRA, a nosotros no nos quedó mas que motivar su desafortunada simpatía por ese partido y mofándonos de él cantamos con licor en las venas. Viva el APRA compañeros, Viva la Alianza Popular. El viejo taxista reía y seguro fue el mejor taxi que le tocó hacer ese día.

6 comentarios:

Glenn K. dijo...

Creo conocer a los protagonistas de la historia.... pero no diré nada mas, pa la otra llama psss jajajaja

Karen dijo...

jejeje la mayoria de las veces les pasa eso a los hombres... o son tan tontosss como para no notarlo o estan tan calentones que les llega?? ... noches de chicos, siempre con aventuras e historias ke contar

Julio Cesar dijo...

:S

oe que bueno que esta vez decidiste ir a xcess ...

soleil dijo...

jaja, yo que estab toda emocioanda de ya tener un hueco para visitar en lima! pense q me serviria este post de guia turista! y bueno al menos ya se a donde NO ir XD

Se nota que las salidad de amigos siempre llenan nuevas aventuras XD

Pollo especialista dijo...

jajaja...sucede en las mejores familias...

Anónimo dijo...

Niñatos. Hay hembras hermosas en el Tequila, colombianas varias, 150 dólares, 200 dólares cobran, aparte el hotel, lo valen perfectamente. Uno va ahí para sexo puro y duro con mujeres de primera.