jueves, 29 de enero de 2009

Noche de calido invierno.

Cuando estaba inmiscuido en una peligrosa relación de la que tiempo después acabaría, me encontré en el bar con F. Si bien había notado que no rechazaba algunos coqueteos y miradas, nunca pensé verla en el bar que muchas veces me alberga, nunca pensé que la noche poco a poco nos arrastraría uno al otro y que acabaría pensando en ella más de la cuenta.

Recuerdo como estuve con ella a un extremo de la barra, sitio predilecto para mí y los amigos que caen al bar, ella y otra amiga nos acompañaron esa noche. Conoció a mis amigos, reímos, bromeamos y de un momento estuvimos en medio de la oscuridad del bar, bailando canciones que sirvieron de pretexto para salir del grupo donde estábamos, bailando sonidos que no entendíamos y acercándonos hasta el limite, ese limite en donde tus labios no resisten mas la tentación de un beso, donde tu cuerpo hace lo contrario a lo que crees correcto, la seguía abrazando queriendo fundir mis labios en los suyos, pero mi tonto miedo de no querer malograr lo que teníamos y mi pensamiento en otra chica no dejaban llevarme por completo.

La verdad es que solo he sabido ser sincero con ella, siempre he intentado y logrado decirle lo que siento y esa noche no fue la excepción, le dije que mi mente estaba en otro lado, que mi mente y mis sentimientos no estaban completamente solos y que por mas que quisiera ser de su exclusividad esa noche no lo lograba, porque ella no era una chica de una noche loca de copas con un pata bohemio como yo, mientras que soltaba ese discurso sincero aún las ganas de estar con ella me perseguían y no dejaron de perseguirme esa noche.

Luego cuando la noche acababa y los dos percibíamos el aire frió limeño que entraba por la ventana del taxi sucumbí ante su encanto de estar mas cerca de ella, el discurso que minutos antes le dije se esfumó con el aire que nos golpeaba y me entregué a sus besos y a caricias que me encantaron, sus manos suaves recorrían mi rostro y me vi envuelto en su encantadora compañía. Fue un beso que aun recuerdo, un beso desesperado del final de una noche, un beso como si fuera el último, ella me decía que yo solo era un chico de una noche y que sólo le daría besos solitarios, yo nunca le dije lo contrario, solo le hice entrar en otro discurso tonto de los que se me ocurren, el deseo de solo hacer lo que deseábamos, mientras aun nos seguíamos besando, esperando que el taxi nunca llegue a su destino.

Al día siguiente todo fue igual, no la llamé, no me llamó, nuestras vidas siguieron, ella volvió con su ex que aún rondaba su vida, yo me embarqué en una tonta ilusión la cual aún me sonreía y que tiempo después me voltearía la cara. Ella aún vive un romance de la cual estoy seguro le está dando felicidad y yo sólo recuerdo esa noche y me carcome la idea de no haber intentado algo con la chica que sin decirme nada volvió una noche fría y sola, en mágica y diferente.

Después de varias lunas, ella ya nuevamente de enamorada, le invité a una cena que imaginaba ideal pero que en el camino mi tarjeta no funcionó y todo lo que planeaba se convirtió en un lindo saborear de helados. Ella me conversaba y solo le insinué decirle que opté por el camino equivocado y si ese camino equivocado que elegí fue necesario para que ella ahora sea feliz, lo escogería un millón de veces.

Se que leerá esto, por eso te digo que aun recuerdo esa noche y si hubiera sabido que esa noche iba a ser la última no hubiera dudado un momento de disfrutar tus labios cada instante que pasamos y decirte que tu mirada ha sido una de las más sinceras que hasta el momento he visto.

Cuando la encontré este verano le pregunté que hubiera pasado si un día le hubiera dicho que fuera mi novia, ella me dijo, porque te diría que no, me gusto tanto la sencillez de su respuesta, sin pensarlo, sin calcularlo, sin medir, sin sopesar, sin pensar en terceras personas, sin comparar nuestros mundos, solo diciendo sí a algo que sientes. Supe cuando me dijo eso que ella sintió algo por mi, porque solo cuando sientes algo por una persona sencillamente le dices que sí, sin importar el tiempo, el momento ni las circunstancias.

Ahora sólo me queda ser testigo en primera fila de su felicidad, de la que prometo no interferiré aunque no puedo negar que mientras íbamos sentados en el bus, su perfume me llamaba como al vampiro le llama la sangre, y mis deseos de abrazarte se hicieron intensos, pero no la convertiré ni trataré convertirla nunca en mi acompañante clandestina, solo me remitiré a ser su amigo (que siempre me lo mencionas hasta el hartazgo quizás ocultando lo que algunas vez sintió y poniendo claro lo que debo sentir) que vivirá con el recuerdo de su beso cómplice en la madrugada de un invierno limeño.



Never Think - Robert Pattinson

3 comentarios:

soleil dijo...

vaya que tienes historias para ir sacando en este diario testigo de tus palabras!

Arrepentirse de algo que pudo haber sido y no fue... eso siempre queda yq eudara en la memoria...

Dylr dijo...

"cuando sientes algo por una persona sencillamente le dices que sí, sin importar el tiempo, el momento ni las circunstancias..."
puta tío no sé sio esa frase sea tuya, si es así paja, la verdad esa wada pasa y cuando sucede uno la vive, la disfruta, la siente suya, la acaricia hasta que ese instante se evapora, se esfuma, a veces las cosas llegan y se van, pero otras llegan y estoy seguro que llegaran para quedarse...

MaPo dijo...

asu! siemplemente asu!
viva la sinceridad y la esperanza es lo ultimo q se pierde e dijeron una vez por ahi!