lunes, 1 de octubre de 2007

Familia, les presento a ...

Cuando ya tienes tiempo con tu enamorada, y no hablo de años, hablo de un tiempo relativamente corto, como de dos o hasta un mes, los lugares de encuentro en la calle parecen agotarse y el siguiente paso se aproxima, llevarla a conocer a tu familia y viceversa.

Era la primera vez que llevaba a mi casa a una enamorada y el temor de la presentación la pasamos bien, ya en mi casa sabían quien era mi enamorada y todo era color de rosa. A diferencia del hombre deben entender que a una mujer la celan más y el afán de protección se vuelve mucho más latente, ella no fue la acepción.

Recuerdo la primera vez que fui, ya no como el amigo de la universidad, sino como el enamorado. Las preguntas se hicieron mas incisivas, respondía preguntas a granel , de su mamá, como de su pequeña hermana, mientras degustaba el rico potaje preparado para la ocasión. Fue una primera prueba que creo la pase bien.

Luego pasamos a la sala y aún no conocía a los hombres del hogar. Llego su hermano, que paso de largo, haciendo inútil mi intención de saludarlo, luego salió nuevamente a la sala y me saludo, me llevaba dos cabezas, algo intimidante, pero creo que también pase esa prueba, de seguro pensó, bueno normal, si le hace algo a mi hermana lo paro de cabeza y creo que de hecho lo hubiera logrado. Cuando llegó su papá, todo el formalismo necesario para la situación, formalismo que lo mantuve hasta el ultimo día. Si bien con su papá no tuve esa relación de ¨amigos¨ que otros tienen, había mucho respeto y disfrutaba de su ameno carácter en las reuniones familiares.

Cuando todo andaba bien en su casa y en la mía, llego mi cumpleaños, aún no comprendía la rutina del enamorado, que tiene que llevar y traer de su casa a su dama cuando hay una fiesta, previo permiso de los padres. Iba a celebrar mi cumpleaños en Barranco y como se imaginarán, me salte todos esos paso. Pero el afán de mi entonces enamorada de ir a mi cumpleaños pudo mas, salió sin permiso de su casa y se quedó en la casa de G. Luego de pasado la fiesta, que fue muy buena, cayó sobre ella muchos gritos y sobre mi una especie de toque de queda en su hogar, no me podía aparecer.

Tuve que ir a su casa a arreglar las cosas y era con su mamá con la que tenía que hablar. Debo confesar que el camino a su casa fue una tortura, ordenando frases, ensañando mis palabras, tratando de que mi discurso sea el mejor. Llegado el momento, de todo lo que ensaye me salió una que otra palabra, fue más que todo un discurso de disculpa por el tonto descuido de mi parte, a lo que me respondieron con un largo sermón, que fue necesario para no cometer la misma torpeza. Todo andaba bien, acepta mi culpabilidad y estaba presto a escuchar todo lo que la señora R tenía por decirme, pero aun no estaba preparado para la ultima frase que sellaría esa conversación, frase que (tipo Polystel) nunca se borrara aunque pasen los años. Después de varias frases, estas fueron las palabras que pusieron fin a esa conversación:

Si le pasa algo a mi hija, te busco, te encuentro y no se lo que te hago.

Mi rostro siguió siendo el mismo, fui imperturbable, no dije nada mas, solo atine a decir.

No se preocupe señora.

Luego que acabo la tertulia , todo mi ser cayó en el mueble, mi enamorada se reía, mientras que a mi me retumbaba la frase y con un efecto de eco, No se lo que que que Te hago hago hago.

Con el pasar de los días, esas palabras fueron quedando en anécdotas como también la situación y la relación con su familia se hizo mas cercana. Me compenetraba mas a ellos, hablaba más con su hermano, su hermanita me contaba los avatares de su vida escolar y me gustaba escucharla y darle consejos, llegue a mostrar alguna de mis magias futboleras en algunos pichangas con su papá, como tambien recuerdo sus palabras de consejo y aliento en una etapa dificil y la relación con su mama llegó a ser de lo mejor, disfrutando cada invitación de sus ricos potajes.

No se cual fue el punto de quiebre para que su familia vea en mí las mejores intenciones que en realidad tuve, no se cual fue el hecho, o quizás fueron todas las pequeñas cosas y detalles que hacia, o vieron lo mucho que la amaba, pero llegué a conocer cada detalle de su familia. Conocí a primos, primas, tíos, tías, abuelita, personas que formaron parte de una vida casi perfecta.

Di un salto tremendo, de estar sentado escuchando como su mamá me sermoneaba a estar sentado, tomando una gaseosa, conversando, en lo que sería nuestra última conversación. Y veo que he tenido suerte, suerte en poder haber conocidos personas excepcionales que me acogieron como en mi hogar y aunque los protagonistas de esta historia llegaron a separarse, me reconforta la idea que ellos me recordaran al igual que yo, porque aunque tengas que alejarte no podrás a olvidar a personas que formaron parte de una etapa de tu vida que fue muy especial.

Debo confesar que en ocasiones extraño esas reuniones familiares, en donde pase de ser el extraño a formar parte de ellos y quizás no deje de hacer una llamada o preguntar como están, porque después de todo fueron personajes importantísimos del gran escenario mágico que monte junto a ella.

4 comentarios:

Julio Cesar dijo...

que miedoooo!!! "Si le pasa algo a mi hija, te busco, te encuentro y no se lo que te hago."

nunca me dijeron algo como eso., pero si escuché "no me gustan los publicistas, son "taaaaaan" creativos y nadie sabe que hacen. Pero si se te ocurre ser "creativo" con mi hija yo si sabré que hacer de "creativo" contigo (con una sonrisa maquiavélica)

un abrazo

Franco dijo...

La primera vez que los ves, puede ser bueno o malo, pero siempre es interesante. Todas las siguientes veces, ya es mas de lo mismo.

"Señora, si le pasa algo a su hija, así me busque, ¡no me va a encontrar! Adios." :D

Glenn K. dijo...

Quien en su momento no ha recibido sus "cariñitos" por ahi. El clásico aprentón de manos (no hay q arrugar sino te consideran falso) o "pero por favor en punto a esa hora" (ese por favor es mas falso.....)

Karen dijo...

jejej me encantan tus relatos, como la vida misma!!