sábado, 8 de diciembre de 2007

La distancia siempre es grande para el amor. Part 1

Siempre pensé que las relaciones a distancia podría resultar un zafarrancho enorme, y siempre tuve la plena convicción que eso nunca resulta, pero por algún motivo estúpido y recontra zafado de la realidad pensé que mi relación sería distinta.

Era el 2006 y a mi ex se le ocurrió la idea de irse al país de los sueños para muchos, ella incluida, o sea USA, y no encontró mejor medio que estos programitas que te cobran para hacerte el favor de conseguirte una chamba allá, obvio que no es la chamba de escritorio ni de tu carrera, pero muchos muchachos chambean de lo que sea con tal de pisar este dichoso país.

Se fue un 14 de diciembre, fui al aeropuerto a despedirla, junto a su familia y unos amigos. La vi irse con su mochila azul y un polo blanco, con una sonrisa mojada por las lágrimas de separarse de todo lo que tenía acá, ese es el último recuerdo que tengo de esa chica, esa chica que amaba y de la que sólo regresó su recuerdo.
Volví a mi casa del aeropuerto y las lágrimas brotaron porque sabía que esos tres meses sin tener sus besos y abrazos se volverian eternos.

El estar lejos te hace experimentar muchas cosas, te hace saber que tu tiempo no solo debe girar en torno a alguien, que también debes tener cosas que hacer, cosas propias en que preocuparte. Traté de ocupar mi tiempo en todo lo posible, en esa época aún no tenía trabajo y los vacíos inmensos no se llenaban fácilmente sin su presencia.
Sólo me llamó unas dos veces, pero yo me encargaba de que nuestra comunicación sea fluida, o por Internet o por teléfono, las oportunidades que podía llamar lo hacía y disfrutaba de su voz imaginando que al día siguiente podría verla. A veces la oscuridad de la noche con el teléfono en la mano, se confundían con una lágrima por su ausencia.

Había noches enteras que no dejaba pensar en ella, mirando a las estrellas pensando que estaba haciendo y luego la luz del amanecer entraba en mi cuarto y me decía que otro día había pasado y que poco a poco se acercaba el día de verla La amaba sin reparo y no me importaba dejar notar mi nostalgia por su ausencia, me hacía mucha falta.

Con el pasar de los días las conversaciones se hacían menos amorosas y más informativas, he hecho esto, he conocido aquello, he visto esto, he salido acá, y había ratos que ya no tenía que comentarme, se me hacía extraño.

Gracias a lo frió y casi apañador sistema tecnológico, en donde un mail puede significar la mejor salida para cortar con alguien que en realidad no quieres darle la cara. Utilizó cada virtud de esta tecnología y me mando un mail devastador, aniquilador, en donde sin explicación me decía esas estupidas palabras de las personas que quieren cortar, quiero espacio y tiempo (acuérdense que estaba en USA y ¿quería espacio?). Definitivamente todo mi ser cayó desde lo alto de aquella nube en donde ella me había llevado, cada palabra no tenía explicación. Leí muchas veces su carta, releí y no encontraba pies ni cabeza, no entendía la razón de tan repentino mail. Tiempo después supe que no tuvo la valentía de escribirme sino que fue su amiga, persona que no conozco absolutamente nada y que quizás pensó que yo era un estorbo para la que ahora era su nueva y entrañable amiga y se ofreció gustosa a escribir esa carta que ella no podía, en donde ahora le quitaba ese peso de encima a la que en ese momento era mi enamorada.

Si existe el infierno, creo que esa época lo pude haber conocido, me refugie en las salidas nocturnas y llenas de alcohol. Sí, quizás, muchos piensen que eso no resuelve nada, pero por algún motivo todos van hacia ese punto, en donde el tomar puede cicatrizar temporalmente la herida dejada por el amor. Desde viernes a domingo, mis noches bohemias no acababan, estuve acompañado de mis verdaderos amigos, amigos que me dieron el hombro y que me vieron derramar lágrimas por una relación que ya había perdido.

No la llame más, mis mail se hicieron mas cortos, y por mas que le decía Te amo, nunca en ningún mail volvían esas mismas palabras, y muy a mi pensar, deje de hacer el papel de estúpido y dejar de decir ese TE AMO que ahora ella utiliza sin reparo.

Ella me escribía y ahora me contaba, parte de lo que pasaba allá, sus mail eran frescos, sin ningún dolor, todo bien y aunque no habíamos acabado, porque en una conversación por teléfono nunca logró decirme lo que me dijo en su, casi suyo, mail, ella parecía no afectarle nada de esto.

Llegó a Lima, muy por el contrario de todo lo que me aconsejaron fui al aeropuerto (...)

7 comentarios:

Ornella Paz Ruiz dijo...

Es una buena historia en el sentido de que es tan amplio el tema y son tantos los detalles que van de la mano, que tienes mucho por escribir. Sólo me queda decirte algo que seguro sabes muy bien y es que el tiempo te da respuesta a toda inseguridad. Hay personas que no valen la pena y cuando te das cuenta de eso, lo preferible es descartarlos. Te quiero enano! Lindo tu post! =) Orne!

Bego dijo...

Hola Raul,gracias x la bienvenida! Como dice Orne, tu post abarca un tema en el cual dejar de escribir parece imposible pero tambien es cierto que hay personas que no valen la pena y cuando uno reacciona finalmente se da cuenta del comportamiento sincero y honesto hacia alguien que no lo merecia y asi decidimos descartala por completo.
ojala pronto pongas l asegunda parte de esta historia... saludos!
beguito

Mercedes dijo...

Chico, te lo repito una vez mas, debes escribir un libro. Estoy en clases y nisiquiera le estoy prestando atencion al profesor porque estoy leyendo tu post...
de verdad envuelves al lector...
Ya quiero la segunda parte
Bendecido
Bye

Julio Cesar dijo...

ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh

El Tizon Bar dijo...

Tu historia se deberia llamar 1 de cada 3. ya que a una de cada 3 personas les pasa esto y en muchos casos igualitito jejeje...

el fugitivo dijo...

Muchos de nosotros, por lo general hacemos lo opuesto a lo que suelen aconsejarnos. Al final, deberíamos, como tú lo haces, de hablar de lo que hicimos, de los errores o aciertos que tuvimos y no de lo que pudimos hacer. Debemos de tomar decisiones, arriesgarnos y disfrutar, o compartir nuestra desdicha.

El Tizon Bar dijo...

El fujitivo tambien sabe lo que es amor de lejos ... jejeje