domingo, 16 de agosto de 2009

Volver Parte 3.

Entró mi profesor de religión, estaba tan delgado, y con esa misma voz chillona de toda la vida. Primero nos hizo rezar, recordé que era la rutina que seguía todos los días. Nadie dejaba de hablar en el salón, yo solo me reía, parecía un alumno nuevo, me sentía algo extraño, conforme pasaba el tiempo, empecé a disfrutar cada joda, ya había olvidado de lo tan jodido que éramos.

Pasaba la clase de religión con la reflexión del día, leer un pasaje de la biblia y poner lo que pensamos de ella en un papel. Sentí que me llamaban golpeándome la espalda


M: Oe won, que lectura era
R: Puta on, no sé ni lo que dijo, con la justa escuche el rezo
M:oe lechugon, que lectura es
Lechugón: pera acá lo tengo, Mateo 3 versículo uno, habla de Juan Bautiza de la venida de Jesús. ¿O sea la venida del won de alejo pes?

M: se empezó a matar de risa y yo también, nunca había olvidado que a mi amigo le decíamos Jesús por motivo muy graciosos..
Alejo: Ah pendejo eres.

Se levantó de su asiento y empezó a lapear a mi amigo, era tan divertida la situación.
Siguió la clase de religión y Alejo se para y sale del salón para tocar el timbre, él era el brigadier general y uno de sus funciones aparte de estar parado a la derecha del director en cada formación, era tocar el timbre cada recreo.

Todos en fila saliamos del salón, dejábamos las carpetas y caminábamos hacia el patio. Muchos de nosotros no bajábamos, nos quedábamos ahí, en el segundo piso, en la puerta del salón como haciendo notar a todo el colegio que quinto de secundaria está ahí. Otros se iban a la sala de profesores quizás a intercambiar opiniones o rogar por una nota, otros se iban a la cancha de básquet y otra vez un duelo con la gente de cuarto de secundaria. La cancha de básquet no era de parquet ni nada, digamos que era mi mismo patio de fulbito solo que de forma horizontal y dos aros nos respaldaban la idea de imaginarnos una cancha con todas las de la ley. Me llamaron nuevamente a jugar, también sabia jugar básquet pese a mi estatura no tan bien dotada como otros amigos.

Después de varios idas y vueltas y canastas, acabó el juego y fuimos al segundo piso donde se encontraban todos los muchachos. Todos parados formando un circulo a la expectativa de algo, no comprendía que sucedía, luego vi que dos de mis amigos movían una carpeta y la ponían a un extremo de la clase, comprendí y recordé rápidamente, era la carpeta de J el eterno lorna de mi salón. Ya con el tiempo las bromas muy acidas que le haces a una persona no suelen parecer muy graciosas sin embargo no puedes evitar dejar escapar una sonrisa cuando dejaban la carpeta lejos de su sitio y llevaban el tacho de basura a rosear su contenido por alrededor dejando el tacho encima de su asiento.

Cuando llegó hizo toda la rutina que recordé siempre hacia, primero buscar la ubicación exacta de su carpeta, segundo despejar el área de todo la basura existente, tercero, sacar el tacho de su asiento, cuarto, mover la carpeta a su sitio, quinto, sentarse y mirar como todos reíamos. Sí, la verdad noté lo crueles que éramos y lo palomillas, siempre recordé que él era el que pagaba pato de todas nuestras ganas impetuosos de fregar la pita. No hice nada para que esto cambiara, todo debía seguir su curso, sabía además que muy por el contrario de lo que pensábamos en esa época J sería uno de los miembros del grupo que siempre estaría en todo las posteriores reuniones de la promoción, nunca falló en ningún evento, extrañamente encontró en nosotros a verdaderos amigos, a pesar de todo lo basura que pudimos ser con él. Dejé que todo pase como debería.

Luego entró a clase él, la legendaria leyenda de mi colegio, el hombre que no envejecía, el hombre que había peleado con un tiburón, que había saltado tan alto que llegó al segundo piso de un edificio, el hombre que fue mejor futbolista que Lolo y Cubillas, el hombre que le había ganado a la fuerza de un huayco, el señor que nos narraba cada historia espectacular desde que estábamos en primero de secundaria, recordaba a la perfección su caminar, como tiraba su cuerpo hacia atrás, y como en una pasarela parecía pedir permiso a las losetas de mi salón, dando paso a su caminar elegante y medio reptilito. Se recostaba sobre su silla y tiraba en su pupitre nuestras pruebas mensuales, acá están sus cachivaches, quería soltar una tremenda carcajada, estaba viviendo de nuevo ese pasaje en donde entregaba nuestras desastrosas pruebas y se mofaba de ellas. Llamaba a cada uno, entregando las malas y limitadas notas que sacábamos.

JA: Domínguez

Me levanté de mi carpeta y me dirigí hacia su pupitre. Vi como miraba con desprecio mi nota y me la daba. Yo sonreía a pesar del 8 que había sacado

JA: Y todavía te ríes
R: No profe, es que estaba recordando sus historias
Todo el salón se carcajeó. En esa época, aunque gozaba de popularidad dentro de mi reducido salón, nunca había hecho comentarios tan atrevidos a los profesores.

JA: A ver si recuerdas así los temas de las clases, vaya a su asiento

Regresé a mi asiento con la misma sonrisa, no me importaba mi prueba desaprobatorio, luego le di una ojeada y la vi tan sencilla que supe que las posteriores prácticas tendría definitivamente mas puntos.

JA.: golfos, comechados, sus cerebros estas carcomidos por el germen de ignorancia. (…) Ustedes son más flojos que la mandíbula superior.

Que genial escucharlo decir lo mismo que nos dijo por espacio de cuatro años, genial que sus palabras hayan calado en algo en nuestras vidas, y que al menos lo recordemos por esos discursos lapidarios e irreverentes. Su extraño rostro en forma de reptil me daba mucha gracias y me alegraba de que este ahí, dictando una clase que creí nunca podría revivir.

Recreo nuevamente, básquet otra vez, no podía creer mi estado físico, inquebrantable, seguía corriendo como si fuera el primer partido y ya me estaba jugando como cuatro.

La última clase fue con nuestro tutor, G. Abogado que nos hacia miércoles todos los días. Entre a mi querido salón, me senté en mi añorada carpeta y luego estuve atento a escuchar sus palabras. Después de una larga conversación empezó a decir lo que estaba esperando.

G: No sé para que van a estudiar si acá no rinden, de verdad traten de buscar algo más sencillo, ustedes no son para la universidad, no le hagan gastar plata a sus padres, tienen que ser sinceros consigo mismo, ustedes están para otras cosas, no los veo estudiando cinco años más.

Otra vez mi sonrisa y quería decirle que a los chiquillos que hablaba serían de acá unos años, todos profesionales, que muchos saldrían graduados de la misma universidad que él habia graduado, que nadie se quedaría sin un cartón en sus brazos de las prestigiosas universidades. Creí saber lo que hacía, nos retaba a hacer lo contrario, pero sin embargo no me pude aguantar las ganas de decirle Leguleyo cubriéndome en el cuchicheo del salón, él solo reía.

Salí de esa clase, estaba tan alegre de poder visto a muchos de mis profesores, de haber conversado con ellos, de revivir sus clases rayadas y tan enriquecedoras que quería no acabaran.

De nuevo en el patio de mi colegio, de nuevo la formación, eran casi las dos de la tarde y ya había que regresar a casa, de nuevo con mi mochila artesanal y conversando con mis amigos.

:Entonces vamos el viernes ¿no?
R:Bueno normal vamos pes (recordé que no era tan sencillo en esa época salir y polular por calles y fiestas, había que tener la venia de mi madre)
:Ya entonces el viernes somos
R: Ya chochera quienes van
:el sapo también fácil va

Usualmente en quinto se secundaria los quinceañeros eran auspiciados por la hermana de mi amigo, chicas de tercero de secundaria del patrocinio que veían en nosotros a chicos mayores y más atractivos que chiquillos de su mismo año.

: ¡ya! hoy hay cancha ¿bajas a jugar?
Quería decir que si, mis pies se empezaron a mover cuando supe que íbamos a jugar una pichanga, pero más pudo mis ganad de ver a K.

R: No causita me voy a ver a K
:Puta on la cagas, recontra pisado

A diferencia de otras veces y con todo el sentido que tenía de mis veintiocho años, no me intereso en absoluto las burlas.

:Te veo mal broder
:Recontra perro

R: Bueno si pes, pisado, además mírenlo de esta forma, vamos a tener aparte de este día miles de ocasiones para jugar, campeonato de ex alumnos y demás. (Sabía que nunca dejaríamos de encontrarnos, por eso quería darme esta tarde porque moría por ver a K)

Fue muy extraño ver la cara de impávidos de mis amigos por lo que decía, fue un minuto de silencio, nadie habló nada y sólo me miraron, y después siguieron diciéndome pisado y sus derivados.

Acabó la formación y mi director nos decía que ya deberíamos estudiar mas, que el año se acababa.

JF: ya queda poco, santa rosa, señor de los milagros, navidad y se acaba el año

Recordé eso, tenía las fechas exactas que resumían y hacían tan corto el año, que no pude evitar grabármelas en mi cabeza otra vez, para decirme que el tiempo se pasa cual tren bala. Llamó a los que se quedaban en salón de recuperación (salón que servia para recuperar los, segundos, minutos, horas que habíamos perdido durante el tiempo en el colegio).

R: menos mal que no me llamó
JF: Rompan filas

Salí por la puerta de madera del portón que daba a la calle que se llama Fulgencio Valdez, me fui con mi amigo M que su casa quedaba camino a la mía. Cuando salía vi a C irse con R, por ese tiempo aún no nacía la mistad que al salir del colegio llegamos a tener. Sabía que ese chiquillo flaco y con su prominente labio inferior seria mi amigo del alma y me acompañaría todos los años después de salir del colegio. A los segundos se acercó M y me dijo

M: oe won mao por ahí
R: ya pes vamos.

Camino a casa conversamos de las chicas, no recordaba ni un carajo los nombres salvo el de su hermana y el de la chica que por ese tiempo afanaba pero aún no quería admitirlo

M: nada on no pasa nada
R: Te apuesto que estarás con ella y es mas seguirás con ella por un largo largo largo tiempo
El me miró extrañado por lo seguro de mi aseveración, por lo rayado de mi pronóstico, parecía un Nostradamus escolar, tan seguro de lo que decía, en mis tiempos él seguía con ella, la novia del colegio, con la que en ese año estaría.

M: Nada on tas loco

Quería apostarle algo pero me pareció que tenía mucha ventaja sobre mi amigo, sabia que iba a pasar con su vida en los próximos doce años, así que apostar era sinónimo de ganar y de trampa.
Llegué a mi casa comí apurado, me cambie las prendas escolares, por inercia busqué en el bolsillo de mi pantalón buscando mi celular, no hallé nada, en esa época nadie tenía celular, no había internet y por ende no recordaba ningún número del teléfono de K. Solo atiné a decirle a mi mamá.

R: Mamá voy a la casa de K ya vuelvo
:¿Quien es K? (nunca había hablado de K en mi casa, ellos creían que nunca tuve enamorada cuando estaba en el colegio)
R: Mamá K es mi enamorada
: ¿Enamorada? Ni sabes lavar tu ropa y ya estas pensando en enamorada
R: No sabré lavar pero ella es mi enamorada.

Mi mamá se sorprendió de que yo dijera eso, nunca era de hablar de esas cosas, creo que fue la primera vez que dije en mi casa tantas veces enamorada. Sin embargo, me dejó salir. Recordaba a la perfección la casa de K, así que me dirigí allá.

Cuando me bajé del micro, crucé la pista, caminé unos pasos, entré en el laberinto de Palomino que siendo un laberinto tenía muy bien recordado el camino que me llevaba a su casa. Toqué el timbre y salió su prima V. Me miró muy seria.
R: Hola q tal V estará K

Me miró con cara de pocos amigos por la forma como le hablé, debí recordar también que yo para V en esa época era tan extraño como el panadero de la esquina. Con V después de años pude forjar una buena amistad, pero por esa época me veía como el petiso flaco y con cara de niño de primaria que buscaba a su prima.

V: Un ratito

Quise dar un paso porque pensé que me dejaría entrar, pero sin vacilar me hizo esperar en la puerta.

Esperé unos cinco minutos y salió K. La miré como si la mirara por primera vez, estaba tan hermosa, con ropa hogareña sin embargo eso no mellaba en nada lo bella que se veía, con su cabello negro y lacio, con su rostro angelical y su sonrisa que me hizo llegar al cielo. Cruzó la puerta de madera, caminó por el pequeño patio, me miró y me dijo Hola, mientras trataba de abrir la puerta de la reja que nos separaba.

R: Hola mi amor

Se sorprendió de mi saludo, creo que a mis dieciséis años esas palabras de amor no salían por tan fácilmente de mi boca., por eso se quedó tan fría cuando le dije amor.
K: No me avisaste que venias
R: No tengo que avisarte, simplemente necesitaba verte.

Abrió la reja y la abracé y besé sus labios, después de haber vivido once años sin tener contacto con ella, nuevamente la besaba y quería que ese extraño viaje nunca termine. Todo el mundo parecía perfecto cuando estuve a su lado. Mi beso se extendió por un tiempo, no quería dejarla de besar, parecía que ese día fuera el último que viviría a su lado, así que quise tener el sabor de sus labios por mucho tiempo. Besaba tan bien, con tanta delicadeza y con el fuego de la ilusión de chiquillos que aun éramos. Me separé de sus labios, mis brazos rodeaban su delgada figura y me miró con sus ojos tan llenos de sinceridad y de amor por mí, besé sus mejillas y le dije:

R: no sabes cuánto he esperado esto, no sabes lo mucho que te adoro y con todo mi corazón deseo que tu imagen nunca se aparte de mí.
K: te quiero mucho Raúl. (Algo extrañada por mi forma tan fácil de expresarle lo que sentía)

Y me seguía abrazando, yo la abracé y quería protegerla de todo, nadie existía para mí cuando sentía su cuerpo junto al mío, me sentía tan bien de oír sus palabras decirme nuevamente que me quería

R: Ahora te diré todos los días que te quiero, que te adoro que te amo.

En mis frágiles dieciséis la palabra te amo era nada recurrente en mis amigos ni en mi, pero se lo dije porque mi corazón saltaba tanto y tan rápido que necesitaba más palabras para expresarle lo que sentía.

K: También te quiero, te adoro y te amo Raúl. No sé qué te ha pasado, ayer no estabas así.
R: Creo que tuve un sueño y en mi sueño tú no estabas y todo me salía mal, creo que es por eso
K: No se si sea el sueño o no, pero me gustas que me digas esas cosas que aunque sabía que las sentías no las escuchaba
R: Ahora las escucharas mucho, tanto que me dirás que me detenga.
Me agarró de la mano y entramos a su casa. Estaba entrando a su sala y mi corazón no dejaba de brincar como loco.
Próximamente en sus cines más cercanos la parte cuatro.

13 comentarios:

Glenn K. dijo...

Wuou!!!! es increíble todo esto hermano, desde las lorneadas al pobre J, las clases eternas del buen Aguirre con todo el diccionario de insultos (te falto el de estupidosaurios)

Creo que todos mejoraríamos un poco las cosas con algunas personas si tuviéramos la oportunidad, y mas si ya conocemos el futuro.... pero todo forma parte de nuestra experiencia, la enriquece para las experiencias venideras....

Que venga la cuarta parte....

Peperina dijo...

yo prometo proveer del insumo visual. Lo prometo. Ok??? Besotes


C

Raúl dijo...

Glenn: Si chochera me faltó esa de estupidosaurios. Toda la vida es una expriencia y vivir esa epoca nuevamente es la mejor.

Peperina: Eso espero, muero por verlas.

B.N.J.M dijo...

Excelente post! Me has hecho recordar muchas cosas vividas en nuestro querido San Pancho. No fuimos de la misma promocion,pero creo que muchas de las experiencias comentadas corresponden a la memoria colectiva de todos los ex-alumnos. Creo saber quien es el dichoso J. y creeme repitio el mismo patron hasta en la universidad ja ja Lo de Alejo me causo mucha gracia,ya que recuerdo a que se debe el apelativo. Lo de JA ha sido genial, aun recuerdo sus historias. Falto la de su fugaz paso por la "U" y lo de la historia de su encuentro cercano del tercer tipo - me refiero a los marcianos-. Lo de G fue una constante, a mi promo le dijo exactamente lo mismo y peor aun nos lo repetia a diario - " la universidad les estara eternamente agradecidos por la desinteresada donacion que haran, repetia" - especialmente cuando se acercaba el examen de la "primera opcion" de la cato. Y bueno que decir del patrocinio (maranguita para mujeres ja ja) que de una u otra manera ha significado para muchos de nuestro cole el encuentro con el primer amor. Coincidencias que para mi, la persona a la que tambien queria ver desesperadamente en esas epocas tenia como inicial la misma letra. Ah, el brigadier tenia mas chamba que la descrita: izar la bandera los lunes y mandar a recuperacion a los prospecto de delincuentes o - la mayoria de veces - a los wones que te caian espesos ja ja.
Puxa tio cuantos recuerdos que me vienen a la mente. Una vez mas este post me ha servido de tunel de tiempo. Gracias chumin!

Raúl dijo...

B.N.J.M: Que bueno que le haya gustado, que te haya parecido divertido, que te haya hecho revivir esos momentos tan especiales que tanto tu y yo pasamos en el San Pancho. Creo que lo dels profesores fue en todas las promo, de verdad lo recuerdo con mucho cariño. Y la mas grande coincidencia la letras K que tambien fue del patro y de hecho te quitaba el sueño.
Espero escribas nuevamente y me digas de que promo y quien eres.
Gracias a ti por leer mi blog.

Roberto Mendoza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Roberto Mendoza dijo...

ke buen post, recordando las épocas del San Francisco y anécdotas de Aguirre, no llego reconocer a algunos personajes, a a ver si en la cuarta parte pones con nombre y apellido ja jaja
Un abrazo

Raúl dijo...

Roberto: Que tal compare, Gracias por la visita a mi blog. Bueno creo que las iniciales te las sabes y si no te las digo. G obvio quien más que el abogado Gaston. JA: Julio Aguirre. JF Jorge Forno pes. Esos de profesores, ya las otras iniciales quedan en reserva pes señor. jaja. Un abrazo y sigue visitando.
Raúl

Karen dijo...

Esoss tiempo del cole... como que dan nostalgia y alegria al mismo tiempo. EStaa bien lindoo el post, esperi que no te demores con la proxima parte =)

Raúl dijo...

Karen: Si es una combinacion de nostalgia y alegria. Espero no demorarme tampoco para la otra parte.
Un beso.

Chio dijo...

uy estás teniendo éxito con tu serial jeje.
Ta bien ta bien, se ve que lo recuerdas con mucho cariño...
oye y esa foto esta genial jaja chibolazo Raúl!!! :D

Raúl dijo...

Chio: Quiero nuevamente mi cabello como en la foto jaja. Tan largo y sin preocupaciones. Toda mi epoca escolarla recuerdo con cariño y la vivo con instensidad nuevamente :)

Meg dijo...

Es lindo como aquellos recuerdos nos transportas a momentos tan lindos y q quizas deberian pasar mas a menudo para seguir arrancandonos una =)


saludos