martes, 25 de agosto de 2009

Volver parte 4. Cruzando caminos.

Nos recostamos en su sofá, prendimos el equipo de sonido con un volumen moderado, por esos tiempos canciones de los adolescentes y otros grupos juveniles rondaban las emisoras radiales, teníamos la música como una canción de fondo, ella se sentó a mi lado y se recostó sobre mi pecho, yo la abracé.

R: K esto es realmente perfecto
Volteó me miró a los ojos y me di un beso. Aún seguía recordando la miel que tenía sus labios, de como todo se tornaba de una atmosfera narcótica que siempre ella hizo que nazca. La abracé muy fuerte y no quería que ese sueño, realidad, o lo que sea se acabe.
K: Unas chicas del colegio me preguntaron si yo estaba contigo
R: ¿Qué si? ¿Quiénes ah?
K: Unas chicas de cuarto (cuarto de secundaria)
R: Tu sabes eso pasa por estar con un chico famoso jaja
K: Anda sonso

Por ese tiempo nuestras preocupaciones se resumían de quien está con quien, o desde cuando estas con esa persona, era la comidilla de la semana, tanto en su colegio como en el mío. En mi colegio, a esa edad recordé que ya todos sabían mi gusto por K, pero no solía admitirlo, quizás por el miedo al roche tan latente a esa edad o por el sencillo hecho de que no me gustaba hablar de amores o no tenía un vocabulario para ello. Me contaba de todo, de sus clases

K: Mira mi prueba
R: Asu está bien buena nota (ella era mucho más aplicada que yo en el colegio)
K: Si y eso que no había estudiado mucho
R: Si la verdad es que yo tampoco estudio mucho pero como que mis notas no son tan altas, los profesores no me comprenden jaja
K: Jajaja seguro ¿no?
R: De hecho prefiero estar contigo mil veces, que estar estudiando esas cosas que en el futuro no me servirán de nada. Algoritmos, geometría del espacio, esas cosas. Bueno me servirán para entrar a la universidad. Pero lo que más deseo ahora es estar contigo, que me abraces y que me hables al oído.

Se sorprendió, seguro porque a mis dieciséis años, no podía unir palabras ni frases, ni hablaba más de cinco minutos seguidos. Ahora ella veía a otra persona enfrascada en un delgado muchacho con cara de niño que le gustaba tanto. Creo que escuchaba de mi todo lo que siempre quiso escuchar, y yo le decía todo lo que siempre le tuve que decir.

R: En verdad, siempre doy gracias por haberte encontrado en ese encuentro juvenil, de haberme quedado a pesar de lo aburrido que estaba, de haberme atrevido a besarte y que no rechazaras ese primer beso, de haberte dicho para estar contigo y de que me hayas hecho descubrir algo.
K: ¿Que te he hecho descubrir?
R: Has hecho que descubra el amor hacia ti, creo que hay personas que por alguna razón son parte de ti, que se comprenden sin una explicación, y en ti lo he encontrado. K a pesar que los años pasen quiero que recuerdes que siempre te voy a tener presente.
K: Te quiero mucho, pero porque me dices eso parece que estuvieras despidiéndote.

Sabía que del tiempo de donde venia K y yo ya no seguiríamos, que acabaríamos por las estupideces de chiquillos que yo cometí. ¿Podía cambiar algo con todo lo que ahora le decía a K?

R: ¿Qué crees que pasará con nosotros más adelante? (Sabía que ella más adelante estaría con otro muchacho, que tendría una linda bebe con él y que nuestros caminos no se cruzarían mucho)
K: No lo sé Raúl, solo sé que te quiero mucho, que te adoro como no tienes idea, y que por mas años que pasen siempre estarás en mi corazón. Ahora solo eres tú Raúl, y quiero que siga así.
R: Ahora también eres solo tú K. Mira no sé cuando tiempo este acá -me miró con extrañeza- pero sólo quiero que el momento que me quede sea para ti el mejor y que tengas siempre este recuerdo.
K: ¿Qué? ¿a dónde te vas?
R: jaja a ningún lado, solo dime que si y que me quieres
K: Si y sabes que te quiero mucho, te adoro.
R: Mañana a ver si te busco ojala que la monja no me bote
K: La madre Konce o la madre Josefina.
R: No sé las dos iguales, son monjas y botan a su projimo jaja
K: jaja

La abracé y estuve toda la tarde con ella, llegó su tía, la saludé, me miraban con una cara de extrañeza y solo me quedó sonreírle.

Regresé a casa, cené lo que mi madre había preparado, un rico puré con pollo frito, eso era algo que no había cambiado, mi madre cocinaba tan rico como siempre. Luego de desparecer el pollo frito y el puré, entré a la computadora y no pude hacer lo que rutinariamente haría, no había MSN, ni Hotmail, ni facebook, me metí el aburrimiento del planeta.

R: ¿De qué sirve una computadora sin internet?
: Y para que quieres internet (mi hermana que estaba sentada en el sofá viendo una telenovela)
R: Para estar conectado con el mundo, los amigos, tu sabes…
: ¿Qué hablas oye?

Mi hermana no entendía lo que le decía, era tan neófita en el asunto, que seguir hablándole del tema sería en vano.

Curiosamente a las 10 de la noche me dio sueño, mi insomnio ya no existía, ahora dormiría mis ochos horas reglamentarias, agarré el control del televisor y noté lo reducido de los canales, sólo había canales nacionales, el zapping habitual que duraba un tiempo regular, lo hacía en segundos, 2 – 4 – 5 – 7 – 9 – 11 – 13…y el infaltable Uranio 15, 2 – 4 – 5 – 7 – 9 – 11 – 13 -15, dios que aburrido. Después de miles de zapping, el ojo izquierdo comenzó a caer, trate de mantener el derecho un tanto abierto pero fue inútil, me fui a mi cama pensando que cuando despertara todo sería tal cual, traté de mantenerme despierto, quería saber cómo era la transición, el paso de un época a otra, pero no pude, mi cuerpo se desvanecía, mis ojos se cerraron, y mi mente se nubló.

Al día siguiente todo sería igual, el mismo rayo de luz entrando por el tragaluz algo lleno de tierra, las mismas paredes, el mismo poster, mi hermano recostado aferrándose a sus frazadas, lo gris de mi habitación y mi contextura delgada. Me levanté y seguía la rutina clásica de cualquier día por la mañana, ducha, alistarme, desayuno, caminar por las húmedas calles de breña hasta llegar a mi colegio. Otra vez mis melenudos amigos me saludaban, de repente todos voltearon, agarraron la pelota y tiraron un furibundo cañonazo hacia el buen Guillermo, eterno conserje de mi colegio. Obviamente el pelotazo no era dirigido a él, sino al costado, era solo para fastidiar, para asustarlo, aunque muchas veces no teniamos mucha puntería. Él nos miraba muy amargo y nos mandaba sus frases que siempre terminaban con un carajo. Qué te pasa CARAJO. Chumin CARAJO. No jodas CARAJO. Cogimos nuevamente el balón e hicimos el queco de volver a patear, él se acercaba a nosotros, con su debilucho cuerpo, que parecía casi desaparecer ayudado de ese viejo polo que era talla L creo.

Me acerqué a saludarlo, de todo el tiempo que pasé en el colegio, Guillermo llegó a ser un icono para toda mi generación, si bien lo fastidiábamos, creo que el grado de respeto que le llegamos a tener, fue una retribución por tanta ayuda prestada y por su fiel trabajo y su fidelidad a nuestra esencia siempre jesuita.
Me acerqué porque me dio gusto ver a mi flacuchento amigo conserje, le quise dar la mano y el desgraciado me recibió con un escobazo

R: ta mare carajo que te pasa, te voy a saludar
Guillermo: Ándate a la remierda oe (frase célebre del buen Guillermo)
R: oe guille de mierda, no jodas, te voy a saludar y me friegas con tu escoba.
Guillermo: Tan que joden pe CARAJO.
R: Yo no he pateado la pelota
Guillermo: Chumin CARAJO. (algo mas calmado)

Bajó la guardia, aunque aún con cautela, su escoba la tenía a un costado pero me tendió la mano algo dubitativo
R: Hola Guillermin, que gusto saludarme chochera, sigues igual de flaco como te dejé. Tranqui compare que no te hare nada. (vivía algo paranóico). No te olvides nunca de mi promo.
Guillermo: Si tan que joden como voy a olvidarlos pes CARAJO.
R: jajaja Claro Guillermo gracias por todo

Guillermo se extrañó de mis buenas frases hacia él, de tirarle pelotazos botando su recogedor, a decirle gracias había bastante trecho, por eso me dio gusto mirar una sonrisa, algo tímida, dibujarse en su rostro.

Entré a mi salón a mi acostumbrada bulla matutina y a la joda, a los ojos con legañas, vi el calendario y dictaba viernes catorce, extrañamente di otra salto al tiempo, esta vez algo más pequeño. De nuevo a las clases, dimos una práctica de historia que sin estudiar la di bien, mis clases en la Trilce, que por esa época se supone aún no existían, me sirvieron de mucho, aseguraban un 17 o 18.

Dejé de jugar un recreo y subí a la biblioteca, quería buscar alguna explicación de lo que me había pasado. Lo vi al Quijote (el bibliotecario), un señor flaco, viejo y tan jodido que consigo cargaba todo el repudio de los alumnos de mi colegio. La leyenda contaba que acabadas las clases y las hora de atención de la biblioteca, el Quijote, cerraba la puerta, sacaba las revistas porno, ocultas estratégicamente en un lugar ultra secreto de la biblioteca y daba rienda suelta a su lujuria, se complacía en su soledad, en términos bibliotecarios, tenía su propio sistema manual para la satisfacción literaria.

R: Profe voy a sacar unos libros un toque
Quijote: ¿Qué?
R: Otra frase no congruente - dije en voz baja – es decir voy a leer un rato.
Quijote: Pasa pues.
R: Todo esto sería mucha más fácil con Google.
Quijote: ¿Qué?
R: Nada profe.

Busqué en los clásicos libros de CÓMO CUÁNDO DÓNDE Y POR QUÉ. Libros chéveres que no me dieron ninguna respuesta. Después de buscar libros de historia rápidamente, busqué en un libro de inexplicables sucesos, en un capitulo decía lo paranormal. Saltos al tiempo. Leí rápidamente una parte que me interesaba:

Es posible que el conflicto entre este tiempo cósmico o universal y la cronología humana sea la causa de los extraordinarios, fenómenos denominados "lapsus temporales" o "saltos en el tiempo", en los que dos aspectos o dimensiones de éste parecen funcionar simultáneamente: el sujeto puede hallarse viviendo en el presente y en el pasado (o, en algunos casos, en el presente y en el futuro) al mismo tiempo. La experiencia suele ser, por lo menos, desconcertante, y a veces confusa y alarmante.

Bueno en conclusión decía que si era posible, el timbre sonó tan chillón como de costumbre. Y sí, la experiencia me era desconcertante pero a la vez excitante, me gustaba. No mencionó el tiempo que me quedaría atrapado en este presente, solo supe que esto no era un sueño, que no duraría mucho y que bueno tenía algo de locura en mi cerebro.

Salida. Timbre. Apanado a J. Formación. Salón de recuperación. A casa.

: oe hoy al quinceañero del Patro
R: Claro de hecho ahí nos vemos.

Echado en mi cama, me plantee algunas cosas que quería saber. Que sería en estos días de la chica que rondaba mi cabeza antes de llegar a este año 98. Me aliste busque mis bolsillos, mi billetera y solo me alumbraban dos poderosos soles. Qué diablos voy a hacer con esto. Recordé el viejo truco del adolescente desesperado.

R: Mamá dame tres soles pues.
: Para que quieres
R: Ya pues mamá
: Dime para que és
R: Voy a ir a la casa de una amiga por acá por la Católica (Si le decía más lejos iba a morir)
: ¿Qué amiga?
R: - Maldición ya basta, esto no me gustaba de haber regresado – Se llama Roxana (cualquier nombre)
: Ahí está mi monedero saca.
R: Otra cosita mamá, en la noche tengo un quinceañero de una amiga del la hermana de M.
: ¿Y?
R: Y voy a ir pues
: ¿Voy a ir? ¿Y quien te ha dado permiso?
R: Ups. Ete (A esa edad había que pedir permiso y en casos extremos suplicarlo) Ya pues mamá
: No sé que venga tu papá

Eso me hizo recordar que me iban a tenerme en una peloteadera alucinante pero que al finla me iban a dejar.

Saque los tres soles y me plantee ir a La Molina, mas lejos no podía elegir el distrito. Se supone que de ahí unos años más adelante mi tía construiría su casa y la chica que me gustaría por mis épocas veintisiete añeras también vivía por ahí.

Combi hasta la Marina, de la Marina un carro que vaya todo Javier Prado. El tráfico era mucho más pesado, yo no tenía mp3, y escuchaba a Chacalón y la nueva crema de la radio de la combi. Todas las calles estaban distintas. Aún no se hacia la vía expresa de JP, y todo era un tramo recto, El CC Jockey Plaza no estaba tan constituido y se notaba dos tiendas muy grandes a cada costado, estaba la U de Lima algo menos perfecta, no estaba el Icpna y mi carro seguía. Noté claramente la Av. la Molina, en vez que ese globo de Metro que me daba la bienvenida, estaba el globo de Wong.

Crucé y me bajé en el mismo paradero de siempre. Caminé unas cuantas cuadras y me quedé parado con mi figura delgaducha en la esquina de su casa. Estuve por un rato ahí, esperando que algo cósmico pasara y que quizás me cruce con ella, después de unos minutos me vi tan ridículo, parado sin saber si ella aún vivía ahí, ni saber que horarios tenia o si se había ido de viaje o qué se yo. Di media vuelta y me fui de nuevo a tomar otra vez la combi y pasar por el mismo trance.

Cuando regresaba, vi que se acercaban una chica y un chico, ambas con ropa escolar, ella con una linda falda escocesa, el con cara de ganso característicos de chicos de camisa con ridículas corbatas. Pensé que serian dos escolares más, cuando se acercaban noté que una de ellas era I, notoriamente más joven, un tanto más delgada, con su hermosa piel morocha, se veía bastante linda con su uniforme. Obviamente para esa época ella no tenía ni idea de quién era, ni tenía idea de que de ahí a muchos años aparecería en su vida, quizás para complicarla un poco. Mientras más se acercaba, noté que sus cachetes tenían la misma descomunal fuerza magnética conmigo, me encantaban, al igual que sus ojos algo chinitos. Pasé por su costado, ella y sus dulces trece años me quedaron mirando, yo y mis dieciséis hicimos lo mismo. Ya a unos pasos de distancia ella volteó a verme, quizás creyendo conocerme yo hice lo mismo, pero ni siquiera hice el esfuerzo de hablarle, nuestras mundos tenían que seguir tal cual, perfectamente paralelos, el tiempo ya se encargaría de juntarlos otra vez, o quizás no.

Me gustó que voltee a verme y me dé una de sus fulminantes sonrisas, sabía que algo dentro de ella le decía que me conocía, pero aún a ella le faltaba vivir tanto como a mí. Apuré mi paso y regrese a mi casa. El quinceañero me esperaba.
Prometo que ponto la quinta y ,espero, ultima parte. Prometo una mejor foto.



Poco a poco - Torbellino

Canción que K me cantó al oído, minutos antes de irme de su casa. Era todo perfecto.

3 comentarios:

Glenn K. dijo...

Vaya que regresamos en el tiempo eh... ese encuentro juvenil, las clásica comparda de notas, pero cholo, seamos realistas... las prácticas de las chicas del patro eran pichangas... recuerdo las de Kathy que me paseaba y en mate en el cole la sufrí... pero bueno, asi pasa no??

Realmente regresar en el tiempo... que hariamos?? quizá y no me botaban del cole.... pero de hecho que la amistad sería la mismo... muy de la PM (en los 2 sentidos)

Peperina dijo...

Me odias... lo sé querido... pero tengo todo de cabeza solo tendré la foto el sábado... pero el viernes nos vemos en el blog day

Besotes

Angelitta!!- La PrInCeSa D hIeLo... dijo...

jajaja a mi me preguntan en la u q si somos algo.. y nosotros nos segamos... pa evitar chissmes jajaja

oyeeee vistame cambie la dir dl blog... besos