sábado, 8 de septiembre de 2007

Memorias de amor III.: IDEM AMOR

La primera vez que la vi fue en una fiesta, su fiesta de cachimbo, yo ya estaba en la universidad, pero fui a esa fiesta invitado por un amigo. Lo primero que hice fue sacarla a bailar, recuerdo un baile en donde el contacto físico era nulo, cada quien hacia sus movimientos de acuerdo a su criterio y el contacto visual se disimulaba con cada contorneo en el baile. Recuerdo conversaciones absurdas y preguntas tontas de mi parte, hasta que el cambio de ritmo llego y la salsa se hizo presente, eran los primeros pasos con ella, pasos de salsa descoordinados que tiempo después coordinamos a la perfección, pero que en ese momento no daban resultados. Después de ese encuentro no la volví a ver, sino tiempo después.

Debido a un viaje que tuvo que hacer J y G se ofrecieron a acompañarla a tomar su bus y me invite de lo más conchudo. Pues bien fuimos a dejarla, J y G ya eran enamorados, mientras que P y yo, éramos dos individuos que nos volvíamos a ver después de la oscuridad de una discoteca y una noche juerguéra. Sin el bullicio de la fiesta y con la claridad de la tarde empezamos a entablar una fallida conversación.
Mientras más me esforzaba por tener una conversación amena, rebotaba en sus respuesta con monosílabos como, si, no, claro, si pues etc , llegué al extremo de hablar de los profesores y cursos universitarios sin descubrir la formula para que ella dijera una frase completa.
Llegamos al destino después de varios minutos de hablarle y de ver como volteaba a ver las calles limeñas por la ventana del micro, dejándome esos interminables minutos de silencio y dejando zanjado tambien su deseo de no querer seguir hablando.
Esperamos a que tome su bus y ahí acabó lo que fue mi peor cita a casi ciegas y totalmente mudas.

Después de ese encuentro desafortunado, en donde ella no podía hablar por un tratamiento bucal (me enteré eso tiempo después) y yo no sabía como hacer para que digas frases completas y no solo monosílabos, nos vimos nuevamente. A diferencia de la primera vez, ahora las conversaciones eran mas fluidas, conversábamos de todo, bueno de casi todo. Yo ya no estaba en la facultad de letras, pero me las ingeniaba para ir a verla. Después de varias visitas y miradas que iban mas allá de una amistad, nos detuvimos unos minutos de lo agitado de nuestras vida. Recuerdo claramente ese momento casi mágico en donde sentados en lo frio de una banca de cemento, nos acercamos y abrazamos, demostrando un feeling inusual. Yo tenía muy claro mi gusto por ella, pero siempre queda la duda de saber que es lo que piensa la otra persona, no sabía que era lo que pasaba por su cabeza y mientras me acercaba más a ella mi corazón latía de una manera inusual, nunca había sentido ese miedo y la vez esas ganas de besar a alguien, pero mientras ese dilema me carcomía la mente me seguía acercando a sus labios. Cuando lo inminente de un beso llegaba vi como su mirada me esquivaba, espere el momento en que nuestra miradas se fundieran para dar ese primer beso, un primer beso que para mi fue eterno y que lo mágico de aquel momento nunca se perdió hasta el ultimo beso de nuestra despedida.

Luego de aquel beso me preguntó, ¿esto que significa? debo admitir que es una pregunta que raya en lo redundante, pues era lógico que con ello quería que este conmigo eternamente, pero tuve que responder pues ella esperaba una respuesta. Debido a mi carácter juguetón, le respondí esto significa un beso, pequeño chascarrillo que no le dio ninguna gracia y apelando a lo creativo de mi ser, en unos instantes tenía que idear una frase que no sea el clásico y absurdo Quieres estar conmigo para manifestarle que sea mi enamorada, Lo más que dio mi creatividad fue hacerle esta pregunta
¿Cuantos enamorados has tenido?
A lo que ella me respondió
Tres
Y le dije deseas que sea el cuarto y último y recibí un si acompañado de otro beso. Palabras más o palabras menos, pero fue en esencia lo que aconteció en aquella banca en los pasadizos de la facultad de letras, esos muros fueron testigos del amor que nació y de la atmósfera romántica que creamos. Salí con P agarrados de la mano divulgando el amor que nos teníamos y en el cual ya nos sentíamos parte.

Quizás esta serie de eventos tuve que pasar por alguna razón, quizás el primer momento que la vi no fue el momento adecuado para enamorarme, quizás el segundo momento fue un desastre, pero todo valió para que el encuentro final sea perfecto. Y bueno quizás no hubo la mesa con velas, el paisaje montañoso, un restaurante caro, ni nada que para muchos sería la cita perfecta, pero para mi no fue necesario, porque el sólo hecho de abrazarla y besarla hacían que este en todos los lugares de mundo.

Estuvo con ella por un espacio de casi tres años, en dónde pasé momentos maravillosos, en donde aprendí a decir un TE AMO sincero, en dónde me enamoré hasta los huesos, dónde hice regalos que jamás pensé hacer, en donde compuse una canción cuando creía que nunca podría componer una, donde aprendí a querer a una familia que no era la mía, donde pensé que el amor lo podía todo y donde creí erróneamente que el destino ya había jugado todas sus cartas en mi vida, pero él, saco una carta por debajo de la manga y me dijo que ella ya no estaría más conmigo y que mi vida solo se dejara llevar cual barco por la marea de ese destino.

Si me detuviera a describir cada momento con ella tendría que hacer muchos post, solo sé que habían un millón de pequeñas cosas que hacían del momento, un momento soñado.

Acabé con ella aún enamorado, por circunstancias que algún día formarán parte de estas memorias. A veces caen en mí recuerdos de estos momentos y me hacen esbozar una sonrisa pues a veces en el silencio de una avenida larga te sueles refugiar en los mejores recuerdos de tu vida y definidamente ella forma parte de ellos.

(Letra: Raúl Domínguez. Música: Franco Higashi)

1 comentario:

Franco dijo...

Jaja, un poco tarde me doy cuenta que habías puesto ésto. Jeje. Eso me pasa por no leer hasta el final.

Qué chevere canta ese pata :P