domingo, 16 de septiembre de 2007

Un concierto diferente

Entramos a la Noche y nos sentamos a unas mesas de Manolo, primera guitarra de Mar de Copas Pedimos dos jarras de cerveza mientras esperábamos que el concierto empiece. Lo particular de ir a un concierto en La Noche es que J es amigo de la dueña de este local y con ello la entrada a los conciertos es mucho más accesible para nosotros, este día no fue la excepción.

Mientras hablábamos de todo un poco, del trajín de la semana, de nuestros respectivos trabajos y reíamos de las estupideces que nos salían, la hora del concierto se acercaba, como también los demás miembros de Mar de Copas. Wicho y Toto ya se encontraban con Manolo y entraron por la puerta trasera rumbo al escenario.

Luego que ellos entraron, le seguimos sus pasos, entramos por la puerta falsa hasta llegar a la cocina saludando a la señora que freía ricos potajes, y entrando por la barra y saludando también al barman. Nos quedamos en la barra, en una posición envidiable para ver y cantar cada canción de Mar de Copas.
Vimos como otra gente también se encontraba con nosotros y con ello la barra tenía una aglomeración de gente inusual.

Empezó el concierto y luego de entonar cada canción, paso algo que no lo esperábamos, Manolo nos miraba fijamente. Después de ir a muchos conciertos y de estar muy cerca al escenario, Manolo nunca fijo su mirada en nosotros ni un segundo, nunca nos tomó en cuenta, éramos unos fanáticos incógnitos para él, pero ese día fue diferente.
Me incomodaba un poco el hecho que nos mire por un largo periodo, mientras con su guitarra hacia vibrar a todos los presentes. Luego desplazo su mirada hacia la encargada de la barra y le hizo un gesto que se traduciría en palabras así: ¿Y estos como entraron? A lo que le respondieron con otro gesto que se traduciría así: No tengo idea de quienes son.

Todo este intercambio de gestos era gracias a nuestra presencia y eso nos hizo sentir que éramos unos invitados especiales. De seguro Manolo creyó que no habíamos hecho ese intercambio mercantil sucio para deleitarnos con su concierto, pero si lo hicimos y nos dieron una papel, un recibo muy rochoso que ni siquiera tenía una fotito de la banda ni decía Mar de Copas.

Todo el concierto la pasamos gritando cada una de sus canciones, disfrutando de lo que significa Mar de Copas para cada uno de nosotros y por primera ves después de muchos conciertos fuimos acompañados de la mirada fija y de gestos de Manolo que se los podía traducir así: Estos conchas…. Gracias Manolo.


1 comentario:

Franco dijo...

Asombrosos. Yo no soy tan seguidor. Pero debe ser chevere que te preste atencion. Buena