viernes, 16 de noviembre de 2007

Otro día mágico con tres Maravillas. Día 3 (Parte 2)

Tomamos el tren de vuelta a Cusco, mientras que por la ventana veíamos como Karen y Anabel se alejaban de nosotros y con ellas el bello recuerdo de Mapi, de Aguas Calientes y de ellas. A veces pienso ir a Europa y encontrarlas y también cuando entran gringas al Tizón irremediablemente las buscamos, esperando pasar más tiempo con ellas.

El recorrido por el tren fue mágico, cada paisaje era indescriptible, los arbusto se confundían con el sueva hablar del rió y mi creo que mi cámara no podía captar tanta magia, filme, tome fotos, pero el estar ahí es algo distinto. Recorrí todo el camino fijando mi mirada por la ventana y disfrutando de Cusco y recordando el cada vez más lejano adios de Karen y Anabel.

En Ollantaytambo nos metimos un viaje tremendo hasta Cusco, Jason delante en el carro y yo compartiendo con gente cusqueña que no conocía. Ya en la plaza de Cusco, fuimos presa de ese espíritu indomable por seguir conociendo, y caímos en San Blas, a tomar unas Cusqueñas, a conversar de todo lo loco que nos había pasado y ver aquella chica que escribía en una mesa como intuyendo una repentina conversación. No conversamos con ella, porque el idioma Español no es tan universal como quisiéramos, pero disfrutamos de un rato tranquilo, viendo Cusco de noche con esas luces mágicas y acompañados de las primeras gotas de una lluvia.

Fuimos a la casa de la amiga de Chasca, a lo que fue la última celebración y despedida de esa tierra bendita y de esos muchachos que no olvidaré jamás. Nos recibieron todas las personas que ya conocíamos y dos nuevos amigos más, que cayeron muy bien. Lo particular de esto fue que no celebramos con cerveza, sino con Pisco, Pisco puro, Pisco con Coca Cola, Pisco con Sprite y sus derivados.

Jason y yo teníamos que estar en el Aeropuerto a las 6, eso quería decir que dicha reunión tenía que acabar a eso de las dos de la mañana. Bueno eso solo fue una intención que tuvimos, porque después que nos secamos las tres botellas de pisco en la casa de Ángela salimos presos de la noche y fuimos a un Karaoke, ya empilados las canciones se hacían tan fáciles. Yo opté por ya no tomar en un determinado momento, Jason optó por todo lo contrario, y propagaba a todo el mundo que yo no debería tomar porque lo tenía que llevar y fue textualmente así. Después de la larga jornada de Pisco, diversión, música y noche, Jason acabo terco, borracho y con un viaje por hacer.

Regresamos a la casa de Chasca a las 5:30, empacamos como pudimos nuestras cosas y salimos raudamente, después de un abrazo interminable con Chasca. Fue increíble, después de ese abrazo tímido que nos dimos a la llegada, ahora nos perdíamos en un abrazo de amigo que ya no se verán por un largo tiempo. Gracias Chasca por estos momentos en Cusco que no hubieran sido iguales sin tu presencia.
, y me pareció lo más justo y correcto, pero la diferencia era que yo no tenía que subir a un avión.
Llegados al aeropuerto, mi preocupación era que notaran el estado de mi amigo, que tambaleaba de un lado a otro. Me decía, al igual que tu estuviste así el sábado, ahora me tocó a

Pasamos la entrada a los vuelos nacionales, donde una señorita no se dio cuenta de él, pasó como pudo el detector de metales, sacándose ni se cómo, todo lo que tenía de metal y lo mas difícil estaba por venir, pasar el ultimo chequeo para subir el avión, Previo a esto se dio una dormida que no le vino nada bien. Luego de la espera de veinte minutos y de caminar por todo el aeropuerto, porque la amanecida y el café me tenían medio stone, lo desperté. Me asusté, porque se despertó con una mirada perdida y sin horizonte, hablando incoherencias y sin saber donde estaba, después de varias cachetadas para que reaccioné, me entendió las dos palabras que le dije: NO HABLES. Estaba asustado, la astucia de la señorita que recibía los boletos se confundía con una gran sonrisa, pensé que lo descubriría y a unos paso de ella, di los boletos. Nos miró, Jason sin emitir una palabras y yo de lo más cortes, nos dejó subir y ya todo estaba solucionado.

Me di cuenta que llegamos a Lima, por lo triste de su mañana, gris, con muchas nubes, con smoke, ahí extrañe Cusco, pero también me alegre porque veríamos a la gente que queríamos y porque pasamos días incomparables. Llegamos al aeropuerto, de nuevo a vigilar a Jason y llevarlo al taxi, después de unas horas ya estábamos en Lima, de nuevo en la rutina. Tenía la idea de ir a trabajar ese mismo día, pero no lo hice, porque necesitaba un momento en blanco para poner integrarme a las labores después de tanta diversión extrema, necesitaba saber que ya estaba en Lima y necesitaba contar todo mi viaje.

Lo defino como tres días que no voy a olvidar, que puede que haga viajes buenos, hermosos, llenos de perdición y borrachera, pero jamás se compararán a esos días que pase junto a Jason en Cusco, donde salimos presos de recuerdos que nos perseguían y que por esos tres días pudimos ser nosotros mismos, pudimos ser niños, pudimos ser adultos, pudimos hacer y deshacer y también pudimos conocer la maravilla mas grande que tiene nuestro país. Cusco espéranos, que tarde o temprano pisaremos nuevamente tus calles. Gracias a todo Cusco y su gente.

1 comentario:

Julio Cesar dijo...

q buen viajecito el que diste eh!
cuando vienes a visitarme?
:D