viernes, 30 de noviembre de 2007

..Reina de mis noches.

Irremediablemente nos enfrascamos en un beso extraño, un beso que nunca jamás nos imaginamos y que nunca pasó por nuestra cabeza, pero ahí estábamos, experimentando nuestros labios, descubriendo el como besarnos y coronando una noche de gente ficha, trago ficho y de un lugar ficho. Me dejé arrastrar por el reto de darle un beso, fue un beso suave, que se confundía con el sabor del licor multicolor que me había tomado y del calor de la brisa veraniega que se alejaba. Nunca imaginé que pasaría esto con ella desde ese primer día que la vi.

Extasiado y muy confundido, pensé en seguirla besando por mucho tiempo, para no darle a mi cerebro la chance de pensar qué estaba haciendo, ni de pensar en el irremediable amanecer. Estaba claro que no era el amor encontrado, tanto para ella ni para mí, porque creo que ambos vivíamos romances inescrupulosos que aún nos perseguían.

Aún rondaba en mi cabezas otras cosas que necesitaba olvidar, cosas que cual sepia se proyectaba en el ecran de mi memoria. Lo extraño es que estando con ella ese día, olvide todo esa vieja película. Sí, después esos antiguos recuerdos volvieron a mí, pero aún me alucinaba el nuevo recuerdo de aquel encuentro con ella, un encuentro lleno de deseo y quizás sentimientos, lleno de vino, de trago y besos.

Teníamos claro el porqué de las cosas, el porqué de ese momento, no tendríamos que decir palabras tontas y falsas después de un suceso así. Fue tan claro como que ninguno necesito decir un disculpa fue un error, ni esto no volverá a pasar. Palabra a palabra, se notaba lo sincero que fuimos, nos dijimos lo que había que decir, las dos palabras que definen y trazan una línea entre lo real y lo utópico, sin compromisos.

Fue así como lo sentimos y lo experimentamos. En los siguientes encuentros los besos se hicieron más intentos y el furor de la noche dejaba notar el deseo que había encendido. Ambos respetamos la línea que habíamos trazado, respetamos cada milímetro de ese límite, no pasamos ni pusimos el pie al otro lado, solo disfrutamos el abrazarnos y el besar, que después de muchos y sorpresivos encuentros, llegamos a disfrutar más.

Abrazados, alucinábamos que todo esto acabaría cuando alguien tenga un enamorado(a), o si alguien pasaba al otro mundo, o si uno de los dos hacia un gran viaje o si uno de los dos llega a enamorarse del otro. Sin embargo, aún sin tener esos obstáculos vivíamos este presente.

Un corto tiempo que a veces pienso lo pasamos a mil, intentamos dar marcha atrás al reloj en una noche, porque el tiempo no nos alcanzaba para descubrirnos, para sentirnos, para desearnos; intentamos robar minutos a un día, para fundir cada centímetro de nuestra piel en lo entrañable de un abrazo; intentamos dar una pausa gigantesca a este mundo, para que nos deje viviendo ese momento juntos.

Luego de todos esos intentos infructuosos, el reloj marca esa bendita hora que nunca quería que existiera, y el separarnos se hizo inminente. La línea de esa promesa siguió y la llamada al día siguiente no existió, porque no debía existir, y el mensaje madrugador se perdía en el vació, porque debía perderse, y otro encuentro con ella se haya en un futuro, espero cercano, el cual estoy esperando, para intentar, nuevamente, dar marcha atrás al reloj.


No hay comentarios: